Tres Heroínas Insurgentes Salen del Baúl
Patronas y Patrones de la Capital Mexicana
Se Autoexilia Aleks Syntek, a Inglaterra
Terminaron las Fiestas Patrias. La ceremonia del Grito, la calificaron
de desangelada. La pareja presidencial demasiado adusta.
La Parada Militar, extraordinaria exhibición. Destacaron los
contingentes femeninos militares y las marineras, con la gallardía
como las de los hombres.
La gente se preguntó: ¿Quiénes fueron Antonia Nava, Gertrudis
Bocanegra y Manuela Molina?
El trío de Heroínas Insurgentes fue mencionado, la Noche del Grito,
por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, junto con los de Josefa
Ortiz Téllez Girón (quitó el “de Domínguez”) y Leona Vicario.
Relevante las menciones, entre las 21 vivas, porque es abrir el baúl
de la Historia Patria, el levantar las lápidas de las tumbas, dar a
conocer a quienes permanecieron 216 años en el anonimato y sin el
reconocimiento de su entrega patriótica.
Abro un paréntesis para comentar que el doctor en historia Oscar
González Azuela, mediante clases por zoom, los lunes, rescata del
archivo las biografías de las mujeres que han hecho historia en
diferentes campos de la vida; su Auditorio pertenece a La Tercera
Edad. En su programa, en Radio Universidad, la doctora e
historiadora Patricia Galeana desarrolla temas históricos poco
difundidos y que ahora están borrados en las clases de Primaria y
Secundaria.
En este comentario periodístico refiero una breve narración en
torno a las heroínas mencionadas en el Balcón Central de Palacio
Nacional. Oficialmente no se dijo quiénes eran esas tres mujeres.
ANTONIA NAVA, COMBATIENTE
Antonia Nava de Catalán no es la única mujer que, en las luchas
revolucionarias, ha sido llamada “La Generala”, también lo fueron
la coahuilense Petra Herrera y la poblana-tlaxcalteca Carmen
Vélez, quienes vistieron como hombre y se identificaron como
Pedro Herrera y Coronel Robles, respectivamente, porque no se
aceptaban mujeres. Ambas comandaron grupos de 300 hombres,
cada una, Carmen en Tlaxcala y Petra en las Tomas de Torreón y de
Zacatecas.
De la guerrerense nadie conocía ni su nombre. Estaba en el
Panteón del Olvido. Antonia nació en Tixtla, hoy Guerrero, en 1779
y se casó con Nicolás Catalán; tuvieron ocho hijos. El matrimonio
decidió sumarse a la lucha por la Independencia de México,
acompañándose de sus hijos mayores.
Se unieron a las fuerzas del general José María Morelos y Pavón y
éste las puso a disposición de Nicolás Bravo. Tomaron parte en la
batalla del Sitio del Cerro del Campo, en 1817. Su participación se
extendió en otros combates, en los cuales murieron Manuel y
Nicolás Catalán Nava.
La fortaleza de Antonia, a quien llamaron “La Generala”, quedó
demostrada a la muerte de sus hijos, manifestando que era un
momento muy doloroso, pero deberían de seguir en la lucha
libertaria del Cura Miguel Hidalgo.
Cuentan que, en su casa, en Tixtla, en una noche fue leído el texto
completo de Los Sentimientos de la Nación y Antonia exhortó a sus
familiares y compañeros seguir al pie de la letra los mandatos y
compartirlos con sus vecinos.
En uno de los lugares donde fueron sitiados por más de un mes, los
alimentos se escaseaban, faltaban medicinas y material para
atender a los heridos. Antonia y su compañera Catalina González se
atrevieron a ofrecer sus cuerpos “como alimento”. El rechazo fue
inmediato. Lograron solucionar el problema.
Antonia montada a caballo fue parte del contingente del Ejército
Trigarante que, el 27 de septiembre de 1821, entró a la Ciudad de
México. Oficialmente no le fue reconocido el grado militar. Murió el
19 de marzo de 1843, dejando larga historia de sus 43 años de vida.
MICHOACANA FUSILADA
Tal vez en alguna ocasión ha oído el nombre de Gertrudis
Bocanegra o lo liga con el nombre del saltillense general Gertrudis
Sánchez, revolucionario carrancista.
La presidenta CSP lanzó “¡Viva Gertrudis Bocanegra!” y la
muchedumbre en la plancha del Zócalo, respondió “¡Viva! Estoy
seguro que ninguno, si oyó el nombre, sabía de quién se trataba.
Esta mujer novohispana, encuadrada en los tiempos de la Nueva
España, realizó una tarea nada fácil. Su habilidad le ayudó a
desempeñarse como correo para los Insurgentes y mezclarse entre
los Realistas y cumplir su papel de espía.
María Gertrudis Teodora Bocanegra Lazo Mendoza, hijas de
matrimonio español, nació y murió en Pátzcuaro, Michoacán, en
1765. Desde su juventud se reveló como activista y al paso de los
años decidió colaborar con José María Morelos y Pavón, sirviendo
como correo, abasteciendo de alimentos y de armas a los
Insurgentes. Recorría el territorio michoacano.
Por el hecho de ser hijas de españoles avecindados, le permitió
colarse entre los realistas. Ya tenía alrededor de 50 años cuando la
descubrieron, la llevaron presa ante el virrey Juan Ruiz de Apodaca.
Sometida a un interrogatorio para que diera los nombres de los
“revoltosos”, se negó a delatarlos. Objeto de martirios físicos,
Gertrudis soportó las agresiones y mantuvo silencio. Ruiz de
Apodaca ordenó que la fusilarán en la Plaza San Agustín, en
Pátzcuaro. Eso se cumplió el 10 de octubre de 1817.
“LA CAPITANA” MOLINA
Originaria de Taxco, en el hoy Estado de Guerrero, joven y
aguerrida de una familia indígena, Manuela Molina, fue una pieza
importante en los días de la Consumación de la Independencia,
relatan los historiadores.
“La Capitana” que nunca aceptó el indulto del virrey Ruiz de
Apodaca, fue mencionada por la Primera Presidenta de México, la
Noche del pasado día 15. El pueblo respondió con “¡Viva!” al
escuchar el nombre de Manuela Molina, hasta ahora desconocida
como heroína en el Movimiento Insurgente.
Manuela participó en siete batallas, a las órdenes directas de
Morelos y Pavón. En la Junta de Zitácuaro, presidida por Ignacio
López Rayón, recibió las órdenes para alistarse a entrar en combate
en el Sitio de Acapulco y la Toma del Fuerte de San Diego.
A consecuencia de heridas de bala que recibió, al participar en una
de las batallas, Manuela falleció en su casa en un poblado
perteneciente al hoy territorio de Texcoco, Estado de México.
PATRONAS Y PATRONOS DE LA CDMX
Suena raro el título de este comentario, producto de la inquietud
que me despertó mi dilecto amigo y colega, el orgulloso
tacubayense radicado en San Juan del Río, al citar que desde 1611,
la Capital Mexicana tiene como Patrono contra Los Temblores a San
Nicolás Tolentino.
Es una de las muchas curiosidades con que se encuentra uno y esta
la comparte con nosotros don José Antonio Aspiros Villagómez.
Agrega en su mensaje electrónico que el santo es venerado el 10 de
septiembre, pero no se hizo presente en los sismos que nos
sacudieron en 1985, 2017 y 2022.
San Nicolás Tolentino es el primer santo de la Orden de Los
Agustinos y es “el protector de las almas del Purgatorio, intercede
por la justicia, la maternidad, la infancia y la salud”. En la mayor
parte de la República se le venera y hay fiestas tradicionales.
Pues bien, al ojear libros me enteré y comparto que la Ciudad de
México tiene dos Patronas. En 1737 se le designó a la Santísima
Virgen de Guadalupe, mientras que la Virgen de Los Remedios lo es
desde 1574 y llegó con los españoles conquistadores o
colonizadores.
Cronológicamente, de acuerdo con un reportaje de Fabiola Rivera,
en el diario Excélsior, además de San Nicolás Tolentino, los
habitantes, nacidos o avecindados en la Ciudad de México,
tenemos a tres Patronos.
San Hipólito Mártir data, como Patrono, del 13 de agosto de 1521,
cuando se registra la caída de Tenochtitlán y Hernán Cortés ordena
construir una Ermita (capilla o santuario, pequeños, en lugares
despoblados) en donde después se construyó el Templo, donde
está San Judas Tadeo, el religioso más popular en México, por ser
invocado para resolver “las causas difíciles”.
El 17 de enero de cada año, en la Iglesia de San Fernando, en la
Colonia Guerrero, se lleva a cabo la bendición de las mascotas
como perros, gatos, loros y otros. San Antonio Abad, es el Patrono
citadino en esa fecha.
El templo forma parte del Panteón-Museo de San Fernando y una
parte de la arteria que conduce al Zócalo, como continuidad de
Calzada de Tlalpan lleva el nombre de ese Patrono.
ALEKS SYNTEK NOS ABANDONA
Después de tener una noche triste, la del 15 de Septiembre en la
Alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México, el cantautor y productor
conocido artísticamente con el nombre de Aleks Syntek, dice que se
marcha de México, “porque aquí no lo quieren”. Se va a Inglaterra.
Tuvo un enfrentamiento con el público que asistía al evento,
organizado con motivo del Grito de Independencia, Aleks criticó la
música del reguetón, expresó que era “un género vulgar, misógino,
barato, pornográfico y genérico” e inmediatamente lo abuchearon
e insultaron, lo que, obvio, le molestó mucho.
Aleks es un genio de la música y se siente incomprendido, a pesar
de que tiene considerable número de oyentes y es triunfador con
sus éxitos “Dulce el Amor”, “Intocable”, así como “Sexo Pudor y
Lágrimas. Muchas veces nominado en los Grammy Latinos, en los
Premios MTV Latinos y ha recibido 2 trofeos de Billoard Latino.
Raúl Alejandro Escajadillo Peña, su nombre oficial, nació en
Mérida, Yucatán, el 29 de septiembre de 1969. Su producción
musical es de pop, poprock y balada romántica.
Dos de los músicos ingleses, contempraneos a Aleks, Andy Bell
(Andrew Piran Bell) y Martin Gore (Martin Lee Gore) de la Banda
Ride y del grupo Depeche Mode, respectivamente, han dicho “eres
un gran compositor y aquí soy un pend…” y “qué buen tecladista
eres”. Gustan de la música del yucateco.
“Me están volviendo loco, aquí, ¡voy a acabar en el manicomio”,
afirmó recientemente Aleks agregó que alejarse “significa salvación
mental y espiritual”.
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