Mientras los almacenes y centros de distribución en México avanzan hacia la automatización, la inteligencia artificial y sistemas capaces de optimizar inventarios y recorridos, una infraestructura básica sigue marcando el ritmo real de la operación diaria: la iluminación. Identificar mercancía, recorrer pasillos entre racks, preparar pedidos o maniobrar equipo depende de condiciones visuales adecuadas y de eso también depende la eficiencia del almacén.
El crecimiento del sector logístico en México amplía la relevancia de esta variable. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), la logística fue el segundo sector con mayor demanda de espacios industriales durante 2025, solo detrás del sector automotriz y de autopartes. A mayor número de naves en operación, mayor es también el número de espacios donde la planeación lumínica deja de ser un detalle técnico y pasa a formar parte de la operación misma.
La luz como parte de la planeación operativa
Una correcta planeación lumínica define dónde se necesita mayor visibilidad, cómo distribuir la luz y qué condiciones requiere cada actividad, considerando elementos como la altura del espacio, la disposición de racks, los horarios de operación y las necesidades de mantenimiento.
La eficiencia energética forma parte de esa misma ecuación. Un estudio publicado en Energies, realizado a partir de instalaciones de una empresa logística encontró que la optimización del sistema de iluminación permitió reducir 65% el consumo eléctrico destinado a este rubro, equivalente a 38,700 kWh anuales. El análisis también identificó beneficios relacionados con calidad de luz, seguridad y mantenimiento.
“Uno de los aspectos que debe anticiparse es cómo cambiará la luz cuando el almacén esté en operación. Los racks, la mercancía y la altura pueden modificar su distribución y generar sombras que no existen cuando el espacio está vacío. Diseñar considerando esas condiciones permite que el resultado responda mejor a lo que ocurrirá todos los días”, señala Sergio Pérez, Líder de la Academia de Diseño de Iluminación de Grupo Construlita.
El reto de iluminar a gran altura
En bodegas y centros de distribución, uno de los desafíos está en llevar la luz desde grandes alturas hasta donde realmente ocurre el trabajo. A medida que aumenta la distancia entre la luminaria y la superficie, cobran mayor peso factores como la distribución de la luz, la separación entre equipos y las características de cada área.
Iluminar una nave de gran altura implica, entonces, encontrar un equilibrio entre cobertura, nivel de iluminación y energía utilizada, sin que la respuesta sea simplemente instalar más equipos o aumentar la potencia. En este tipo de aplicaciones, Supreme Pro, de Construlita, alcanza una eficacia de hasta 190 lm/W y permite seleccionar potencia y temperatura de color para responder a distintas alturas y necesidades de operación. Su vida útil de hasta 100,000 horas L70 también resulta relevante en instalaciones de gran altura, donde el mantenimiento implica accesos especializados.














