Si la DEA y la Fiscalía de EU decidieron la narcoguerra a los cárteles en México con un operativo de invasión militar y de seguridad en modo virtual hasta ahora a través de recompensas, México debería responder con información de alto nivel sobre los cárteles mexicanos de la droga que están instalados como poderosas estructuras en el interior de Estados Unidos.
De acuerdo con información de la agencia antinarcóticos en su Evaluación de 2025 (https://www.dea.gov/sites/
Por ahí debería comenzar Estados Unidos su lucha contra el narco mexicano, porque no hay otra explicación sobre cómo cruza la droga las fronteras de seguridad nacional americanas, cómo se recibe ya en territorio estadounidense y qué carreteras o líneas férreas se usan para desparramar la droga mexicana corrompiendo a autoridades americanas.
La furia del presidente Trump tiene toda la razón de existir porque el fentanilo y otras drogas químicas que cruzan de manera ilegal la frontera está asesinando a decenas de miles de estadounidenses. Pero no se ha visto ni por equivocación que el presidente Trump le llame la atención a la DEA y le exija de manera estridente una explicación de cómo es que todas las toneladas de drogas mexicanas cruzan la frontera que una severa seguridad nacional que debiera ser estricta en función de la noción imperial de EU.
En la página 8 de la Evaluación de la DEA 2025 se establece con toda claridad que “las organizaciones criminales transnacionales, incluidos los cárteles internacionales de la droga y otros grupos violentos, amenazan la seguridad del pueblo estadounidense, la seguridad nacional de Estados Unidos en la seguridad y estabilidad del hemisferio occidental«. Además denuncia el frente chino de lavado de dinero y aportación de químicos para la producción de la droga.
El documento de la DEA revela que “las organizaciones criminales transnacionales mexicanas se encuentran entre los principales productores mundiales de drogas ilícitas, como el fentanilo, las metanfetaminas y la heroína; también controlan el tráfico al por mayor de estas drogas y otras como la cocaína hacia Estados Unidos. Estas organizaciones establecen relaciones comerciales con grupos de narcotraficantes estadounidenses de organizaciones criminales violentas para la distribución y venta minorista de drogas, lo que impulsa la adicción, las muertes por sobredosis y la violencia en comunidades por todo el país (EU)”.
La DEA ha tenido muy claro en los últimos diez años –como mínimo– que los cárteles mexicanos dentro de Estados Unidos “además de agravar la crisis de sobredosis, se involucran en actos de violencia extrema, incluyendo asesinatos e intimidación, y la toma hostil de territorio y rutas de tráfico en México y toda Latinoamérica”.
Y la DEA llegó a la conclusión de que las seis “poderosas organizaciones criminales transnacionales mexicanas» que fueron designadas como terroristas y otras tres agrupaciones son las que operan de manera muy sólida la droga dentro del territorio estadounidense”.
En este sentido, la DEA ha colocado en su lista negra a oficinas en EU del Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco, al Cártel del Golfo, el Cártel del Noroeste, el Cártel la Nueva Familia Michoacana y a los Cárteles Unidos. Y como ejemplo explica la manera de operar del Cártel de Sinaloa del Chapo Guzmán dentro de Estados Unidos: “el Cártel utiliza sus bases de distribución para transportar droga a Estados Unidos, principalmente a través de los puertos de entrada en California y Arizona. Los socios, facilitadores de afiliados del CDS operan en casi los 50 estados de EU y estos miles de narcotraficantes vinculados al CDS suministran drogas ilícitas e impulsan la violencia en las comunidades estadounidenses. Una red de mayoristas de drogas ilícitas, a un paso de distancia de los cárteles en México, opera en las ciudades de Estados Unidos como Los Ángeles, Phoenix, Houston, Chicago, Atlanta y Miami”.
Y dice más la DEA: “estos afiliados con sede en EU utilizan plataformas de redes sociales y aplicaciones de mensajería cifrada para anunciar y distribuir sus productos letales, así como para reclutar mensajeros y traficantes. Suministran a redes de grupos locales independientes de narcotráfico, bandas callejeras y pandillas cuyo principal objetivo es hacer llegar las drogas a los consumidores. Algunos pandilleros y traficantes independientes son tan prolíficos que tienen contacto directo con mayoristas vinculados al CSS, lo que les permite convertirse en proveedores a nivel regional”.
El monstruo de la droga está dentro de EU y es producto de la corrupción local. Y por ahí debería comenzar la Casa Blanca para resolver el problema del consumo de drogas, a menos que es su intención no sea resolver el consumo sino sólo controlar a México.
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Política para dummies: la política no puede esconder su lado oscuro.
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