Aunque era esperado por los tiempos políticos, el discurso secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, en el 179 aniversario de la batalla de Chapultepec por la invasión de Estados Unidos que tuvo entonces el único propósito de arrebatarle a México más de la mitad de su territorio, llegó en circunstancias en las que la soberanía nacional está sometida a presiones y resistencias.
La alocución del general secretario seguramente que será revisada de manera minuciosa en los centros de poder y de decisión de la comunidad civil y militar de inteligencia de Estados Unidos. A pesar de que el funcionario ha desarrollado relaciones institucionales con las áreas de Guerra (ya no de Defensa en EU, según el lenguaje renovado del presidente Donald Trump), una verdadera lectura estratégica debiera de atender que la seguridad nacional mexicana en modo de soberanía responde al acoso de la Casa Blanca por el tema específico del narcotráfico.
Inclusive, en EU debieron ya de haber resaltado los párrafos del discurso del general Trevilla que llevaban una intención muy clara en el contexto circunstancial del momento mexicano. Después de narrar que medio centenar de cadetes del Colegio Militar se negaron a licenciarse y tomaron las armas para combatir al invasor, los párrafos más importante del discurso fueron muy claro en sus intenciones:
El discurso del titular de la Secretaría mexicana de la Defensa Nacional ocurrió horas después de la enésima amenaza de un alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos –el secretario de Estado y consejero de seguridad nacional Marco Rubio– en el sentido de que estaría todo preparado para “el avance por tierra” de EU para combatir in situ a los nidos de los cárteles del narcotráfico asentados en territorio mexicano.
La parte sustancial del discurso se transcribe por la coherencia de su planteamiento:
Esta guerra (la de 1847) representó una de las pruebas más difíciles de nuestra historia, ya que encontró a una nación joven, cuyo sentimiento de identidad y unidad, aún estaba en proceso de consolidación; sin embargo, en medio de aquella adversidad surgieron ejemplos capaces de fortalecer la conciencia nacional.
La gesta heroica de los Niños Héroes de Chapultepec sembró en generaciones de mexicanos un profundo sentido de pertenencia, amor a la patria y defensa de la soberanía; un nacionalismo que habría de convertirse en una fuerza moral para enfrentar, con mayor unidad y determinación, los retos y desafíos que México encontraría en su devenir.
Esta conmemoración no es solamente un ejercicio de memoria, es también una afirmación de confianza en nuestra nación, en la fortaleza de nuestro pueblo y en las generaciones que habrán de conducir su destino.
México reafirmó una convicción que lo ha acompañado a lo largo de su historia: la patria se honra, la independencia se preserva y la soberanía se defiende… esa soberanía que nuestros héroes protegieron con valor, no es solamente una aspiración histórica, ni una expresión de patriotismo; es además, un mandato constitucional.
En nuestra Carta Magna reside la voluntad soberana del pueblo de México y el deber irrenunciable de preservar la independencia, la integridad y los intereses de la nación.
Esa convicción, que animó a quienes defendieron el Castillo de Chapultepec en 1847, permanece vigente: México determina su propio destino, ejerce plenamente su soberanía y cuenta con instituciones sólidas para preservarla.
Por ello, este memorable acontecimiento ocupa un lugar especial en la memoria de México, aquí el pasado dialoga con el presente; aquí cada 13 de septiembre renovamos nuestro orgullo nacional y recordamos que la grandeza de la patria se fortalece generación tras generación.
…
Las fuerzas armadas, fieles a nuestro origen y nuestro mandato constitucional, seguiremos contribuyendo a preservar la soberanía de la nación, con lealtad absoluta al pueblo de México y a las instituciones que de él emanan.
Ese es nuestro deber… ese es nuestro compromiso… esa es la herencia que honraremos.
Por razones de coyuntura, nunca como ahora un discurso institucional del responsable del Ejército mexicano que forma parte de la estructura político-administrativa del Estado nacional ha tenido un contexto y un marco circunstancial tan oportuno cono el del discurso político de guerra del presidente Trump que ha revivido las dos doctrinas que violentaron la soberanía mexicana en el pasado que hoy buscan lo mismo: la Monroe y la del Destino Manifiesto.
El mensaje de Chapultepec 2026 tuvo el recuerdo vivo de Chapultepec 1847.
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Política para dummies: la política se nutre de la historia.
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