Las estrategias de seguridad política del grupo dominante no se mueven por las circunstancias coyunturales que se analizan en medios de comunicación, porque los factores de seguridad política del poder de manera usual opera en los espacios oscuros de los intereses de dominación.
Los analistas en medios no son muy dados a reflexionar estas percepciones. La crítica a los comportamientos superficiales del ejercicio de la seguridad política del grupo en el poder estaría desesperando a quienes exigen sólo la aplicación de la ley contra un grupo que está –y ése es el concepto real que hay que utilizar– desestabilizando los precarios equilibrios gubernamentales.
Pero detrás existe un juego perverso del poder.
Si la Coordinadora magisterial disidente nació en diciembre 1979 para enarbolar banderas de lucha por derechos y bienestar de los maestros que habían sido despreciados por el PRI desde el conflicto magisterial de 1958-1959, casi de inmediato se presentaron los elementos para que percibir que la configuración interna política, ideológica de la organización dependía de manera inevitable de complicidades gubernamentales.
Y desde entonces todos los gobernadores de Oaxaca lograron acuerdos políticos con la dirigencia magisterial disidente –y la incorporación de otras plazas como Chiapas, Estado de México y Michoacán– para usarlos en dos acciones que eran prioridad de la seguridad política del Estado: un contrapeso al exagerado poder político y económico de los líderes del SNTE –Carlos Jonguitud Barrios y Elba Esther Gordillo– y consolidar un grupo de poder en el estado.
Los líderes de la CNTE le entraron al juego porque fueron pervertidos originalmente por el estilo manipulador del gobernador priista José Murat Casab (1998-2004), como CNTE-muratista quisio derrocar a Ulises Riuiz Ortiz (2004-2010), pactaron con la coalición opositora de Gabino Cue Monteagudo (2010-2016) y quedaron escriturados a la dinastía Murat con Alejandro 2016-2022.
En 2006 se fortaleció la CNTE y Gordillo y el SNTE fueron expulsados del PRI. Los maestros se dividieron: la CNTE con el lopezobradorismo y los gordillistas con el PAN, pactando con Fox y Calderón el uso de los maestros como aparato electoral. El regreso del PRI a la presidencia llevó a Enrique Peña Nieto a encarcelar a Gordillo para romper de estructura del SNTE.
La CNTE no había pasado de ser un movimiento local en Oaxaca, pero sin llegar a ser regional porque las secciones militantes se cuidaron de no generar conflictos en los estados donde operaban y preferían apoyar las movilizaciones en Oaxaca y participar en las protestas en la ciudad de México pagadas por los Murat.
La gubernatura de Murat Jr. no modificó el esquema político de manipulación de los militantes de la Coordinadora disidente, sino que profundizó acuerdos secretos que llevaron a pactos políticos, educativos y electorales con López Obrador desde las elecciones presidenciales del 2006, también en 2012 y desde luego en 2018 y 2024. La alianza CNTE-AMLO se centró en dos variables: negociar sin reprimirlos y asumir la coincidencia en enfoque de la educación porque las reformas del PRI y del PRIAN habían desideologizado del pensamiento de la educación. Y de paso, la CNTE reprodujo el modelo gordillista de ejército electoral, sólo que a favor del PRD lopezobradorista y de Morena.
López Obrador y Sheinbaum Pardo cuentan con los elementos jurídicos, políticos y legales para destruir a la CNTE comenzando con la negación a cualquier negociación con este grupo político insurgente porque no tiene la titularidad del contrato colectivo del trabajo que le corresponde al Sindicato Nacional y a la sección 22 que no toda es opositora. Pero los acuerdos políticos secretos con los liderazgos de la CNTE están jugando con las expectativas de las movilizaciones sociales: aun violentando el contrato de trabajo, gobernadores oaxaqueños y dos presidentes de la República le han hecho concesiones multimillonarias a los líderes de la CNTE para ellos y para sus militantes y los dos gobiernos morenistas prácticamente han copiado la reforma educativa de la 4T del modelo del Programa de Transformación Educativa de Oaxaca (PTEO) que diseñó la Coordinadora con el aval de Murat Jr. cuando militaba en el PRI y más aún cuando se pasó a Morena a cambio de impunidad en su corrupción, una senaduría guinda y una tercera gubernatura para la familia Murat en la figura de la esposa del exgobernador Alejandro Murat Hinojosa; este dato subyace en las actuales protestas de la CNTE.
En este contexto se explica por qué el Gobierno de la 4T no aplica la ley a la CNTE y menos cuando necesita bases insurgentes ante las presiones de Estados Unidos y un ejército electoral de maestros que tradicionalmente operan en las casillas a favor de los candidatos hoy de Morena.
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Política para dummies: la política es el juego perverso del poder.
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