Susana Sánchez Segura
Durante mucho tiempo, la menopausia ha sido una etapa vivida en silencio. Entre mitos, desinformación y estigmas, millones de mujeres han atravesado este proceso sin información suficiente ni acompañamiento adecuado. No porque no fuera importante, sino porque, simplemente, no se hablaba de ello.
Hoy, esa conversación comienza a abrirse paso.
El reciente diálogo impulsado en el Senado de la República sobre el abordaje integral del climaterio y la menopausia representa un avance significativo para colocar este tema en el lugar que merece: el de una prioridad en la agenda de salud pública y de derechos de las mujeres.
Reconocer la menopausia como parte natural de la vida no implica minimizarla. Al contrario, significa entender que los cambios físicos, emocionales y sociales que la acompañan requieren atención, información clara y servicios de salud preparados para responder de manera integral y empática.
Porque detrás de cada síntoma —los cambios hormonales, el impacto en la salud cardiovascular, el sueño o el estado de ánimo— hay historias reales de mujeres que muchas veces no encuentran respuestas oportunas ni un trato digno dentro del sistema de salud.
En México, el reto sigue siendo grande. Aún existen barreras importantes en el acceso a servicios, falta de protocolos específicos y, en muchos casos, una normalización del malestar que invisibiliza la necesidad de atención. Por eso, propuestas como establecer un Día Nacional de la Salud en la Menopausia son relevantes: no solo ayudan a visibilizar, sino que abren la puerta a educar, sensibilizar y transformar.
Hablar de menopausia también es hablar de bienestar integral. Es entender que esta etapa puede vivirse con calidad de vida si existen las herramientas adecuadas: diagnóstico oportuno, acompañamiento médico, apoyo emocional e información basada en evidencia.
En este cambio de narrativa, distintos actores comienzan a asumir un rol más activo. Desde el sector público hasta la industria, hay un reconocimiento creciente de que es momento de romper el silencio. En este sentido, compañías como Astellas Farma México han impulsado una conversación más abierta, centrada en el bienestar y en eliminar los estigmas que durante años han rodeado esta etapa.
Además, el avance científico ha permitido ampliar las opciones de atención. Hoy existen alternativas terapéuticas que responden a distintas necesidades y preferencias, lo que representa una oportunidad para que cada mujer reciba un tratamiento más personalizado y acorde a su contexto.
Sin embargo, el verdadero cambio no dependerá de un solo actor. Se requiere una articulación real entre gobierno, profesionales de la salud, academia e iniciativa privada para construir un modelo de atención que acompañe a las mujeres con respeto, información y empatía.
Hablar de menopausia es, en el fondo, hablar de dignidad. De reconocer que todas las etapas de la vida importan y merecen ser atendidas con la misma seriedad. Y de entender que abrir la conversación no es solo necesario, es urgente.















