Desde luego que las elecciones de ayer en Coahuila, donde se renovó el Congreso local,
representan una señal que debería ser muy significativa ni más ni menos que para el
partido Morena y para el oficialismo en general porque revela que el PRI es un partido
competitivo en toda la extensión de la palabra y que le puede dar la batalla a los guindas.
El Revolucionario Institucional, liderado por Alejandro Moreno Cárdenas, como se había
anticipado, se llevó “carro completo” al haber ganado las 16 diputaciones locales,
mientras que el partido que se llevó un palmo de narices, por cierto, porque Movimiento
Ciudadano, el “patiño” de los guindas, se cansaron de presumir que serían la segunda
fuerza en el Congreso coahuilense, y solo obtuvieron una diputación plurinominal.
Otro dato no hay que olvidar, hace no muchos meses, de acuerdo a la encuesta nacional
de Polikratos, el PRI, encabezado por Alito Moreno aparece como la fuerza política que
más posibilidades tendría de vencer a Morena en las elecciones de 2027 y con esto, coloca
al tricolor por encima del PAN y Movimiento Ciudadano en cuanto a
percepción ciudadana.
Inicialmente, en Morena querían que su ahora exflamante secretario de Organización,
Andy López Beltrán, -al que no le gusta que le digan Andy-, operara estas elecciones, las
de Coahuila, pero visto el desastroso fracaso que dejó en las elecciones de Durango, pues
los planes se fueron por tierra; como se sabe el hijo de López Obrador que dice estar muy
orgulloso del padre que tiene, dejó prácticamente botado el puesto para irse a descansar
a Japón de las “extenuantes jornadas” que vivió durante su cargo en el partido Morena.
Si bien los comicios coahuilenses no podrían ser la antesala, así en toda la extensión del
término dado que fue una elección, digamos, chica, sí es, sin duda, representativa de lo
que puede ocurrir en el 2027, donde el partido guinda ha hecho todo lo posible por, así de
claro, destruir al PRI.
Muy seguramente la presidenta Claudia Sheinbaum, en su gustadísima “Mañanera del
Pueblo” tratará de subestimar este hecho, se burlará, con un pésimo sentido de ironía qye
la distingue, para decir que su partido obtendrá el “carro completo” en las elecciones del
año entrante, pero entonces surge la pregunta: ¿por qué tanta maroma del oficialismo en
que el Poder Judicial haya perdido su autonomía, si se supone que son ganadores.
LOS PATALEOS DE RICARDO MONREAL
No dejó de llamar la atención, por otra parte, que en su calidad de presidente de la Junta
de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, por las redes
sociales, advirtiera “con preocupación los hechos ocurridos durante el proceso electoral
en Coahuila. Entre ayer y hoy, diputados federales de Morrena, así como simpatizantes de
este movimiento, fueron privados de su libertad de manera ilegal”.
Se supone que eso lo tendría que demostrar el zacatecano que en su haber, fue señalado
por operar de manera por demás irregular, elecciones.
Cuestión de remontarse al año 2015, en el mes de octubre, cundo Ricardo Monreal que
había conseguido ser reelecto en la alcaldía de Cuauhtémoc electo jefe delegacional de la
Cuauhtémoc, denunció en conferencia de prensa que un desconocido entregó una
mochila con cerca de 1.5 millones de pesos a su secretaria particular
Monreal rechazó el paquete argumentando que se trataba de un intento de soborno o
extorsión por parte de comerciantes de la zona, pero el chiste es que quedó marcado el
diputado morenista que añadió al denunciar la supuesta privación de la libertad de sus
correligionarios que:
“Estos actos afectan en forma grave el desarrollo democrático y podrían constituir un
intento por alterrar el proceso electoral para la renovación del Congreso local. Exigimos
respeto irrestricto a la ley, a los derechos de las personas involucradas y a la voluntad
ciudadana”.
De acuerdo a datos, trascendió que el PRI se adjudicó el 50 por ciento de las preferencias y
Morena solo sacó el 18.71 por ciento.
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