De lo más destacado de la semana que cierra, el Instituto Nacional Electoral, (INE),
empezó a correr su reloj de cara a las elecciones del 2027, y tendrá mucho trabajo por
delante en la organización de unos comicios que serán determinantes para la vida del país.
Las campañas en la práctica arrancaron ya, aunque la legalidad dice otra cosa. No hay que
soslayar que políticamente hablando, la elección empezó cuando en el partido Morena
destaparon a sus coordinadores de la defensa de la soberanía, etc, etc, y la flamante
secretaria de Elecciones, Citlalli Hernández dijo cuantas veces pudo que sus
correligionarios escogidos estaban haciendo trabajo territorial porque no llamaban al
voto, como si eso fuera suficiente.
En fin, estas elecciones definirán sin duda la ruta que seguirá esta errada y llamada cuarta
transformación, ahora en su segundo piso, porque se renovará la Cámara de Diputados y
aunque hay algunos legisladores como el propio presidente de la Junta de Coordinación
Política, (JUCOPO), Ricardo Monreal, que manifestaron que se reelegirán, en el partido
guinda se manifiesta el temor de que puedan perder su artificial mayoría absoluta.
Así, en este sentido, la pregunta que se hace buena parte de la ciudadanía es si Morena ya
tocó techo y seguirá expandiendo su hegemonía o si, debido a la acción de la oposición, ve
restringido y hasta dónde, su coto de poder.
LOS RIESGOS
Como en todo proceso electoral, en los comicios del año entrante también habrá serios
riesgos que deben contemplarse y el principal y de eso no hay duda, es la intromisión del
crimen organizado y como se dedicará a manejar los hilos a grado tal, que éste decida
quien gana y quien pierde y quitar de la escena a los que les estorban, cuestión que -como
se recordará-, ya ha ocurrido en anteriores elecciones, siendo el caso más significativo el
de Sinaloa, la forma en que Andrés Manuel López Obrador impuso a Rubén Rocha Moya
y la delincuencia organizada hizo su parte al secuestrar y quitar de la escena a los que
estorbaban al oficialismo.
Otro punto muy importante es que será muy difícil rastrear la evidencia de qué partido, –
se sabe ya cuál-, tiene vínculos y hace tratos con la delincuencia organizada.
El otro problema estriba en que cuando algunos ciudadanos de buena fe se vuelven
candidatos, el crimen organizado llegará para pactar y son obligados en muchos casos a
bajarse de la contienda y ejemplos hay no pocos.
Por su parte, el INE debe poner orden en la cancha. Además está un último factor que no
se puede pasar por alto y que tiene nombre concreto: el factor Estados Unidos y sus
investigaciones sobre algunos distinguidos miembros de la cúpula morenista, empezando
por Andy López Beltrán y terminando, en el caso más reciente, porque todavía faltan más,
con la flamante gobernadora de Veracruz, la zacatecana Rocío Nahle y todo ello
definitivamente va a influir en las elecciones que vienen aunque en el oficialismo digan
que tienen amplias posibilidades de ganar; sus conflictos internos les restan méritos.
Y si de señales se trata, hubo una muy desafortunada a los ojos de diversos analistas.
Resulta que llegó al INE con la representación de la presidenta Claudia Sheinbaum, ni más
ni menos que la no menos flamante secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez,
recordando cómo se daban antes las cosas en el entonces IFE.
La presencia de la responsable de la política interna del país le resta independencia al INE
y las sospechas de que el oficialismo se ha adueñado de lo electoral se incrementan. Sin
duda, las formas y los símbolos importan y simplemente, da lugar a la crítica.
Así que ¿cómo puede pedir en su gustadísima “Mañanera del Pueblo” la jefa del Ejecutivo
que el odio sea eliminado de la política?, que no olvide que su maestro, durante toda su
gestión, se dedicó a dividir y polarizar y la presidenta, va exactamente por el mismo
camino.
Finalmente y para no perder el orden de ideas, la dirigente nacional de Morena, Ariadna
Montiel, descartó que en su partido se pudiera estar cometiendo actos ilegales por
promoción anticipada de sus militantes, al tiempo que desdeñó que las últimas filtraciones
en contra de aspirantes de su partido provengan de tensiones internas entre
competidores, del mismo partido, por las posiciones a ocupar. O sea, que no hay “fuego
amigo” en Morena
Específicamente señaló Montiel: "En Morena estamos unidos, estamos fortalecidos, ahí
están los resultados de las encuestas, a pesar de toda la guerra sucia que a la que está
sujeto nuestro movimiento de manera permanente o la oposición está contra una de
nuestras senadoras, pero estamos acostumbrados a resistir. Esa es la historia de nuestro
movimiento, la lucha y la resistencia". ¡Ajá, sí!
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