Durante años hemos aprendido a celebrar la llegada de una mascota a nuestras vidas, pero hay una conversación que casi siempre queda fuera ¿cómo despedirnos cuando ya no existe una posibilidad real de aliviar un padecimiento? “La realidad es que, en la mayoría de los casos, esta decisión se toma pensando en evitar su sufrimiento”, explica Ana Paola Febles, Tanatóloga de Bye Bye Friend.
La eutanasia veterinaria continúa siendo un tema difícil para cualquier tutor de una mascota. No solo porque implica enfrentar una pérdida, sino porque suele venir acompañado de cargas emocionales: el miedo a tomar la decisión y posterior, la culpa por ser quien decidió el final de su compañero incondicional.
“Se trata de una elección difícil, dado que hemos desarrollado afectos y apegos; además de que afectará nuestra rutina -paseos, convivencia, anécdotas-, de ahí el primer impacto emocional”. explica Ana Paola Febles.
Tomada la decisión, es necesario dar el siguiente paso para darle una despedida digna. Es ahí donde surge Bye Bye Friend, no como crematorio, sino más allá, al contemplar un Santuario para Mascotas con un concepto desarrollado por tanatólogos, donde la Guía da acompañamiento al tutor y familia en todo el proceso; lo que permite cerrar el círculo con ellos y liberar emociones a través de la experiencia del Último Adiós y la Carta del Corazón que se deposita en el Árbol de los Guardianes.
Muchas personas sienten culpa porque confunden amor con permanencia. Piensan que pudieron esperar un poco más o hacer algo diferente. Pero la realidad es que, en la mayoría de los casos, se tomó la alternativa pensando en evitar su sufrimiento.
Cuando un médico veterinario determina que una enfermedad es irreversible, la eutanasia deja de ser una elección y se convierte en una determinación del tutor. La experta en duelo animal comenta: “en estas circunstancias, es importante tomar la decisión desde el amor hacia nuestro compañero, priorizando su calidad de vida y evitando prolongar su sufrimiento. Aunque implique atravesar el dolor, hacerlo desde el amor permite vivir ese proceso con mayor paz”.
Tres claves para afrontar esta decisión con mayor tranquilidad:
- Escucha al especialista, pero también a tu mascota: vale la pena observar si todavía puede hacer cosas vitales: comer, caminar y descansar sin dolor.
- Sentirse culpable no significa haber tomado una mala decisión: esa emoción nace del profundo amor que existe. Es necesario evitar pensamientos como: «Pude haber hecho más», «No hice lo mejor» o «Fue mi culpa».
- Durante su partida: permanece a su lado, acarícialo y agradece por los momentos compartidos.
Su huella es para siempre, la historia de vida compartida y el vínculo creado no desaparece con la despedida, vivirá por siempre en nuestra memoria y corazón. Reflexionar sobre ello puede ser de ayuda para transitar el proceso de duelo.














