No dejó de sorprender que la flamante consejera jurídica de la presidencia, Luisa María
Alcalde, presentara ayer en Palacio Nacional la lista negra de los periodistas que le
resultan, por lo visto, muy incómodos a esta errada y llamada cuarta transformación y
desde luego que no actuó a motu proprio, sino que recibió órdenes expresas ni más ni
menos que de la presidenta Claudia Sheinbaum, así que eso de que están engañando a la
jefa del Ejecutivo no es tan cierto como parece.
Cuestión de recordar que cuando era secretaria de Gobernación, Alcalde construyó la
mayoría absoluta de Morena en el Congreso por órdenes directas de Andrés Manuel
López Obrador, sí, esa mayoría artificial en la que Morena y rémoras prácticamente hacen
lo que se les da la gana.
Cuando la extitular de la Segob llegó a la Consejería Jurídica de la presidencia como
premio de consolación, mucho se comentó que la habían degradado y desempeñaría el
papel de Liz Vilchis, (Vilchismosa, le decían), que se dedicó a criticar a los periodistas que
resultaban incómodos al tabasqueño, pero la señora Alcalde no tuvo medida y se lanzó
recio con sus listas negras.
Ahora, en su defensa, sale Alcalde Luján con que no presentó listas negras sino un análisis
de una red de trolls y de boots. “No hay listas negras ni decimos que los medios estén
financiando esto”.
Con la publicación de estas listas negras, esta errada y llamada cuarta transformación está
con algo más que un pie en el autoritarismo. Sin duda, la autoridad se está poniendo un
rol de facto ya que no puede tutelar el derecho de las audiencias ni que el gobierno decida
que ver o qué no ver o escuchar.
Lo que parece más bien, es que ya cerca de las elecciones del 2027, Morena quiere limitar
el derecho de las audiencias, porque siente que perderá importantes posiciones en dichos
comicios.
Nadie podría negar que desde que inició esta errada y llamada cuarta transformación, se
vive en México un clima hostil para los periodistas que no están de acuerdo con este
régimen que se acerca cada vez más al autoritarismo, por lo que busca generar un pacto
“con el pueblo bueno y sabio” en el que el gobierno decida que escucha y ve la audiencia,
en lo que representa un atentado en contra de un clima plural y democrático que es lo
que debería prevalecer en el país.
El Bloque Opositor Amplio, (BOA), surgió en los tiempos de López Obrador quien nunca se
cansó de exhibir a periodistas críticos con un gobierno que ha dado en general pésimos
resultados. Y en este intento, metió y sigue metiendo la mano hasta el codo, es el
flamante jefe de asesores de la presidenta, Jesús Ramírez Cuevas.
EL DERECHO A LA INFORMACIÓN
En suma, con medidas como ésta, se atenta en contra del derecho a la información de
toda la sociedad.
En el año 2021, cuando Sheinbaum Pardo era jefa de Gobierno de la Ciudad de México,
rechazó esto de la elaboración de las listas negras, pero al parecer eso ya se le olvidó y
como dicen: “siempre hay un tweet” que ha terminado por “echarla de cabeza”.
Hay en todo esto, una pregunta que no sobra: ¿dónde están los procesos de transparencia
que debería guardar el gobierno?, pues sencillamente no los hay. El gobierno se erige
como tutor con la autoridad suficiente para determinar qué es noticia falsa simplemente
porque así lo determinó la inquilina de Palacio Nacional.
Otra cosa que les incomoda precisamente en Palacio Nacional es que el deber de la
autoridad es dar información y no obstaculizarla.
No hay que perder de vista que con la extinción del INAI y del IFETEL, así como de una
serie de organismos autónomos, el gobierno busca, y no ceja en su intento, la
concentración del poder.
Así, es una muy mala señal que los gobiernos elaboren esas listas negras que tienen como
objetivo señalar a sus adversarios que marcan los muchos errores que a diario tienen y
como no quieren que salga a la luz tanta corrupción guinda ahora lo llaman un gran
complot en contra del gobierno.
Esta es la historia de un régimen autoritario que para ocultar todas sus corruptelas y “ropa
sucia” acalla voces, por eso no es vano preguntar: ¿qué futuro nos espera?









