Siempre Trato Fraternal a Los Cubanos
Recibimos de España a Los Niños de Morelia
Asilo a Familias Chilenas en los Años 70
A nivel mundial los mexicanos estamos orgullosos de la política
ejercida, en favor de los habitantes de otros países, cuando
movimientos internos orillan a la búsqueda de un lugar donde vivir,
fuera de su propio lugar de nacimiento.
México se caracteriza por brindar hospitalidad a quienes, adultos,
jóvenes o niños, sufren las consecuencias de individuos que llegan
al poder, no a servir a sus semejantes, no a velar por los intereses
del pueblo, sino a implantar el terror, cometer crímenes y controlar
la vida de millones de seres.
Nuestra historia recoge las ocasiones en que gobierno y pueblo han
tendido la mano a quienes son víctimas de la violencia propiciada
por las ambiciones de supuestos redentores o por quienes imponen
hábitos, costumbres, religiones, destruyen y no construyen.
En el siglo anterior recibimos a infantes españoles y a familias
chilenas. Los dictadores Francisco Franco y Augusto Pinochet, como
hoy el venezolano Nicolás Maduro y su antecesor Hugo Chávez, sin
olvidar a los cubanos que abandonaron suelo patrio dominado
desde 1959 por los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz.
Hospitalario el pueblo mexicano, ni duda existe. El mayor número
de residentes extranjeros, es el de los norteamericanos jubilados.
Forman colonias o campus en diferentes poblados estatales y viven
felices. Disfrutan su residencia y conviven con los mexicanos.
Recibimos a centro y sudamericanos. Muchos adquieren la
nacionalidad mexicana, lo mismo deportistas que intelectuales,
actores y actrices o pintores. En el gremio periodístico han
participado peruanos como los hermanos Marino y Oswaldo
Sagastegui; el chileno Jorge Ariztia estuvo en la Redacción de La
Prensa. Siempre!, dirigida por don José Pagés Llergo, dio asilo a
europeos, destacando los españoles.
MÉXICO Y CUBA, 125 AÑOS
Las relaciones diplomáticas entre los gobiernos y pueblo de los
Estados Unidos Mexicanos y Cuba datan de 1902 y solamente en
2004 hubo breve cierre de las embajadas, debido a dos problemas
que se suscitaron entre Vicente Fox y Fidel Castro, además de aquel
“comes y te vas” que le dijo el mexicano, en una reunión donde
estaba el presidente de Estados Unidos, Bush Jr.
Cuando se produjo la asonada militar para derrocar al presidente
Francisco I. Madero, su esposa Sarita Pérez acudió al embajador
Manuel Márquez Sterling, quien intentó salvar la vida del Apóstol
de la Democracia, pero no encontró eco. Fueron los días de la
llamada Decena Trágica, febrero de 1913.
Al paso de ya casi 125 años, México está ligado a la vida, a la
política y a los gobiernos cubanos. Se mantienen buenas relaciones,
así como muchos jóvenes estudiaron para médicos en Cuba, de la
Isla han llegado quienes cursan sus carreras profesionales en las
universidades mexicanas.
Ni que decir de actores, actrices y vedettes que se encumbraron en
los escenarios mexicanos. Recuerdo entre los pioneros al actor
Enrique Herrera y a las bellezas Amalia Aguilar, Rosa Carmina,
María Antonieta Pons, Ninón Sevilla, Gina Romand “La Güera
Superior”, actrices como Carmen Montejo, Dalia Iñiguez y recientes
Livia Brito y Niurka Marcos.
En el ámbito internacional no se olvida que el presidente Adolfo
López Mateos, a través de su secretario de Relaciones Exteriores,
ordenó votar a favor de Cuba, cuando la Organización de Estados
Americanos decidió expulsar al gobierno de Fidel Castro y de rebote
el bloqueo económico que ejerce Estados Unidos de América.
Tiempo atrás, en el sexenio de don Adolfo Ruiz Cortines, Castro
Ruz, El Che Guevara, Camilo Cienfuegos, Teté Casuso y una docena
más de cubanos estuvieron en México y aquí se entrenaron en
terrenos de Chalco, como guerrilleros, a las órdenes del coronel de
apellido Bayó. Siempre estuvieron vigilados por la DFS dirigida por
don Fernando Gutiérrez Barrios.
De aguas veracruzanas salieron en el yate Gramna hacia Cuba,
internándose en Sierra Maestra y tomando La Habana el primer día
de enero de 1959.
Entre 1979 y 2002 Fidel visitó siete veces nuestro País. En agosto de
1958 el general Lázaro Cárdenas encabezó, en la Ciudad de México,
una manifestación en favor de Cuba; subido en el toldo de un
coche, el michoacano pronunció un discurso frente a Palacio
Nacional y después tuvo una audiencia con el presidente López
Mateos. Ese mismo día concedió una entrevista de prensa, en su
domicilio de Andes 602, Lomas de Chapultepec.
Desde hace 8 años las relaciones entre los gobiernos de México y
Cuba han tomado un curso diferente. Lamentablemente las
acciones presidenciales hacia ese país hermano, son para brindar
apoyo al heredero de la dictadura castrista, no al pueblo cubano.
Caso concreto: México contrató a ¡tres mil médicos cubanos!,
quienes no reciben directamente el pago por servicios
profesionales. El dinero lo recibe el dictador Díaz Canel y una
mínima parte es entregada a las familias de los galenos.
Los gastos del envío de petróleo, medicinas, comestibles y varios,
se cubren con los impuestos que pagamos los contribuyentes
cautivos. Reina la opacidad. Nunca se informa a cuánto asciende la
ayuda humanitaria, hoy inclusive promovida por el expresidente
tabasqueño, como reto a Donald Trump.
LOS NIÑOS DE MORELIA
Historia conmovedora es la que se inicia hace ya casi 89 años, al dar
México asilo a 456 menores de edad, al estallar la Guerra Civil
Española en julio de 1936 e implantarse el régimen dictatorial de
Francisco Franco.
En Burdeos, España, el 27 de mayo de 1937, fueron embarcados en
el vapor de bandera francesa, “Mexique”, un grupo de niñas y niños
con destino al puerto de Veracruz, arribando el 7 de junio de ese
mismo año. Fue emotivo el recibimiento de los pequeños que
encontraron refugio en tierras aztecas. En principio, se planeó, al
término del conflicto bélico el retorno.
El presidente Lázaro Cárdenas y el secretario de Educación, Gonzalo
Vázquez Vela, estuvieron atentos al traslado de las y los infantes. Se
les condujo en autobuses a la capital de Michoacán y pronto fueron
conocidos como Los Niños de Morelia, cuya historia está escrita
por la maestra Susana Avilés Aguirre.
Para atender en todo a los niños españoles se creó un Comité
coordinado por la señora María de los Ángeles de Chávez Orozco y
con ella colaboraron doña Amalia Solórzano Bravo, esposa del
presidente Cárdenas; doña Carmelita Gil de Vázquez, esposa del
titular de Educación y doña Matilde Rodríguez Cabo de Múgica.
En Morelia los 456 infantes fueron ubicados en dos edificios de la
Escuela México-España y posteriormente se organizaron tres casas
para mayor comodidad y atención a niñas, a menores de diez años
y otra a los de hasta 14 años. En 1942 se organizó el Patronato Para
Niños Españoles.
Mediante un telegrama, Cárdenas comunicó a su homólogo,
Manuel Azaña, considerándose la acción humanitaria como una
muestra “fiel manifestación de fraternidad que une a los dos
pueblos”. Hoy comento, periodísticamente, que cientos de familias
fueron formadas por esos “Niños de Morelia” y residen en México.
RESCATE DE LOS CHILENOS
El poner a salvo la vida de varios centenares de personas tras el
Golpe de Estado contra Salvador Allende, estuvo de tintes
dramáticos por las órdenes de Augusto Pinochet, la mañana del 11
de septiembre de 1973 y quien expuso su vida fue el equipo
diplomático que encabezaba el potosino Gonzalo Martínez Corbalá.
También pudieron morir, los tripulantes de un avión mexicano
enviado por el presidente Luis Echeverría Álvarez para rescatar a un
primer grupo de chilenos y a jóvenes mexicanos refugiados por
haber participado en los acontecimientos del 2 de octubre de 1968.
Un breve recuerdo lo escribió Edmundo Lizardi, testigo de los
hechos. Pinochet implantó el terrorismo desde el primer minuto,
consumado el asalto a la sede presidencial en Santiago. Las puertas
de la embajada mexicana dieron paso, en pocas horas, a 700
personas que solicitaron asilo político.
Emilio O. Rabasa, secretario de Relaciones Exteriores, informó
detalladamente al presidente Echeverría, quien dispuso enviar un
avión de Aeronaves de México y al enterarse el militar golpista
ordenó que no se permitiera que la aeronave llegara al aeropuerto
en la capital chilena. Aterrizó en Lima, Perú.
El ministro Rabasa llegó a Lima y el avión despegó hacia la
República de Chile. Martínez Corbalá cumplía con su misión más
humanitaria que diplomática, mientras que los pinochetistas
atacaban por aire y tierra.
Pinochet dio órdenes de interceptar el vuelo de la nave mexicana.
No hubo agresión material y la tripulación, escribió Lizardi, aterrizó
sin instrucciones y sin autorización, estacionando el avión en un
extremo de la pista.
De la residencia salieron varios vehículos con placas diplomáticas,
trasladando a los refugiados hasta la puerta de la aeronave. En las
pistas de la terminal aérea de la Ciudad de México, personalmente
el presidente Echeverría recibió a los viajeros.
Se dijo que posteriormente familias chilenas tuvieron asilo en
nuestro País. Echeverría fue el principal apoyo para Salvador
Allende, cuya familia fue recibida en México.
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