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Columnistas

Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: La Iglesia Católica sale en defensa del Estado Laico

“Hoy más que nunca es necesaria una reconstrucción del tejido social integral, articulada, generosa y consensuada con toda la comunidad educativa nacional; sólo de esta manera es posible garantizar la libertad de conciencia, de educación y religiosa, y construir un auténtico y desideologizado Estado Laico, que forme mexicanos bien informados y capaces, que estén orgullosos de la Nación que hemos sido, y que puedan ser protagonistas comprometidos en la historia humana”.

         Esta propuesta puede ser suscrita por cualquier ciudadano mexicano que esté convencido de la conveniencia de un Estado Laico e igualmente una educación libre de influencias confesionales o de adoctrinamiento.

         Lo que más sorprende en este caso es que esa defensa del Estado Laico proviene de la Iglesia Católica que durante muchos años fue dominante y, por siglos, obligatoria durante la colonia y los primeros años del México independiente, como lo constata el hecho de que una de las Tres Garantías era precisamente la Religión y, concretamente, la católica.

         La lucha de Independencia de México estuvo muy vinculada con la participación de la Iglesia en asuntos del Estado, como también sucedió con la Guerra de Reforma, en la llamada de Tres Años entre 1857 y 1861 y, finalmente, la Guerra Cristera (1926-1929), que fue especialmente violenta, al grado que los estudiosos estiman que en ella murieron unas 250 mil personas.

         En la actualidad, lo que suscitó el llamado de la Iglesia Católica en defensa del Estado Laico es el acelerado (por no decir que sobre las rodillas) proceso iniciado por la Secretaría de Educación Pública para modificar los libros de texto gratuitos para la educación básica.

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         Por ello, la revista oficial del arzobispado de la Ciudad de México, Desde la Fe, dedicó el editorial de su edición más reciente a analizar el tema de la revisión de los libros de texto gratuitos. De allí tomé el párrafo con el que inicio esta columna, pero vale la pena atender a otros aspectos incluidos en ese texto:

         “Como ha dicho la CEM (Conferencia del Episcopado Mexicano) a través de su presidente, el arzobispo Rogelio Cabrera, la tarea de revisar libros de texto requiere cocinarse lentamente porque es crucial para el desarrollo educativo del país; y por ello, es fundamental realizar procesos objetivos, apegados a criterios y principios pedagógicos, blindados y libres de cualquier ideología, encaminados a la verdad y al aprendizaje. Los contenidos deben ser verificables, con fundamentos validados por la ciencia.

         “Otro factor indispensable en cuanto a los libros de texto es buscar el consenso de los maestros, de los especialistas y de los padres de familia, sobre todo en temas delicados, pero siempre subordinados a la verdad de la realidad, de la ciencia y de los valores universales.

         “De esta manera, en este 2021 que conmemoramos los 500 años de la fundación de la Nueva España y 200 años del surgimiento del Estado Mexicano, se puede aprovechar para promover la inclusión y enseñanza de la historia real de nuestro país, más allá de confrontaciones.

         “En los libros de texto se puede también hablar de los hombres y mujeres que, con valentía y convicción, apostaron por la construcción de una realidad social que en su momento trajo muchos frutos a esta tierra. Hombres como Juan de Zumárraga o Vasco de Quiroga, que promovieron los derechos humanos, mucho antes de que existiese una Declaración Universal.

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         “Podemos hablar de exploradores como Andrés de Urdaneta, quien desde México partió para aportar al mundo entero rutas de recorrido marítimas desde Asia hasta América. De hombres y mujeres que aportaron su ingenio para llenar de arte y cultura a nuestro continente, desarrollando las primeras universidades, como lo fue la Real y Pontificia Universidad de México, antecesora de dos universidades actuales, la UNAM y la UPM; o de esas personas que decidieron, hace 200 años, que México ya había llegado a la mayoría de edad para darse gobierno propio.

         “Por ello, ni la prisa ni la urgencia son buenas consejeras cuando se trata de revisar libros de texto. Tanto la prisa como la urgencia nos llevan a procesos sin metodología ni orden, y despiertan sospechas sobre una posible manipulación ideológica, que traería de regreso un adoctrinamiento de parte del Estado hacia los niños mexicanos. Esta cuestión ha sido intentada en el pasado y fue rechazada por la sociedad, específicamente por los padres de familia, que tienen el derecho de decidir, junto con las autoridades educativas, sobre la formación de sus hijos.

         “Sería muy lamentable volver a caer en la imposición de una corriente de pensamiento o posición política desde las instituciones educativas. La solución radica en que los nuevos libros de texto sean fruto de una auténtica plataforma de diálogo y aporten a la formación de niños mexicanos que conozcan y amen su país, y que tengan valores para forjar un mejor futuro”.

         “No vivimos del aplauso”, dicen artistas plásticos. 

         Aunque el pasado día 7 del presente mes, la Secretaría de Educación Pública (SEP) presumió mediante un comunicado que en la revisión de los libros de texto de educación básica habían participado más de 2,600 profesionales del más alto nivel académico, la verdad es que el proceso de cambio había transcurrido casi en secreto y sólo se conoció por la protesta de artistas plásticos que se enteraron que no recibirían ningún pago por sus proyectos para crear las nuevas portadas de los libros.

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         La celeridad con la que se procedió a los cambios – además, se dejó fuera a los expertos en pedagogía convocados para anteriores ediciones – quedó evidencia en el mismo comunicado de la SEP en el cual se asegura que mil 882 personas crearon en cinco días los contenidos de los nuevos libros.

         Por si hiciera falta, esto se confirmó con un comunicado del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), fechado el 12 de marzo de 2021, en donde “invita a participar en las convocatorias para el rediseño de los Libros de Texto Gratuitos de Primaria 2021 y en la de Evaluadores de los Materiales Didácticos de los Libros de Texto Gratuitos de Primaria 2021, ambas emitidas por la Secretaría de Educación Pública (SEP).

         En apariencia, todo bien, pero resulta que en el siguiente párrafo el mismo comunicado precisa que la convocatoria para el rediseño de los Libros de Texto Gratuitos de Primaria 2021 “estará vigente hasta el próximo 14 de marzo”. O sea, los profesionales oaxaqueños interesados en participar, tenían apenas dos días para inscribirse.

         Pero la premura para trabajar no fue lo que más impactó a los artistas plásticos convocados para ilustrar los libros imaginados o proyectados, sino el descubrir que el único pago que recibirían por los trabajos seleccionados sería un diploma de reconocimiento y una copia del libro donde se insertara su obra. “No vivimos del aplauso”, fue la respuesta de esos creadores.

         El presidente Andrés Manuel López Obrador defendió el proyecto de cambio y, como siempre, culpó al pasado de las fallas en los textos.

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         Aseguró que “teóricos de oligarcas cambiaron los libros de texto” con el cometido de que “se olvidara la historia”.

         “Decían: ‘¿Para qué vas a estar ya recordando a los héroes, a Hidalgo, a Morelos, a Juárez, a Villa, a Zapata, al general Cárdenas? No, no, no, ya no’. Cambiaron hasta los contenidos de los libros de texto, quitaron el civismo, quitaron la ética, entonces, con el triunfo de nuestro movimiento va pa’ tras ahora”, manifestó el primer mandatario.

         “Tenemos que regresar a la historia, la maestra de la vida, y al civismo y ética. Se van a modificar los contenidos, ¿cómo vamos a impartir clases con libros de periodo neoliberal?”, dijo también López Obrador.

         “La modificación de estos libros “es una decisión muy apresurada, que se está tomando al vapor”, comentó Alma Maldonado-Maldonado, doctora en educación superior e investigadora del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav), citada por la agencia EFE.

         La especialista recordó que no es extraño que se rediseñen los libros de texto, pero aclaró que se necesita por lo menos un año para realizar diseños de calidad.

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         “Lo preocupante es que no se han cambiado los planes de estudios, son planes y programas del sexenio anterior y lo lógico es hacer estas modificaciones con base en esos planes”, puntualizó.

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