En la misma ciudad, dos hombres de generaciones distintas comparten una realidad común: enfermedades que transformaron no solo sus vidas, sino las de familias enteras que han agotado todos sus recursos intentando sostener tratamientos médicos de largo plazo.
Estas familias no se conocen entre sí, pero ambas han descubierto el valor de la comunidad y hoy intentan sostener estos padecimientos con la ayuda colectiva a través de recaudaciones de fondos.
De acuerdo con información de la organización México Evalúa, en 2024, 1.11 millones de hogares incurrieron en gastos catastróficos de salud, es decir, aquellos que pusieron en riesgo la estabilidad financiera de las familias al superar en un 30% la capacidad de pago, lo que representa un aumento de 64.5% con respecto a 2018 (436,783 hogares).
Ocho años desde la tragedia
La primera historia es la de Armando Adame Sosa, quien fue durante años un arquitecto reconocido en Puebla. Tuvo una empresa próspera de supervisión de obra, participó en grandes proyectos y presidió diversas cámaras del gremio. Muchos en el ámbito de la arquitectura, la ingeniería y la vida pública de esa época lo recuerdan.
Hace 8 años, su vida cambió radicalmente cuando sufrió un paro cardiorrespiratorio. Estuvo en coma y en terapia intensiva. Sobrevivió, pero quedó con secuelas neurológicas severas que le impiden valerse por sí mismo.
Hoy, Armando necesita cuidados permanentes y asistencia total para todo: asearse, cambiarse, caminar, comer y comunicarse. No recuerda muchas cosas, le cuesta hablar y reconocer a las personas. Afortunadamente, a su familia sí la reconoce. Para salvarle la vida en aquel momento, su familia tuvo que utilizar todo el patrimonio familiar.
«Hoy, con mucho dolor, podemos decir que ya no hay bienes que vender y sus gastos son muy altos y constantes y a largo plazo.», expresó Fernanda Adame, una de sus hijas.
La carga económica ha recaído principalmente en su esposa, quien trabaja más de ocho horas diarias como maestra y haciendo postres para pagar los cuidados de Armando, sus medicamentos y hasta sus pañales.
Sus hijos, que apenas estaban comenzando o iniciando sus propias familias cuando ocurrió el paro cardíaco, han hecho enormes sacrificios. Intentaron salvar la empresa familiar, pero lejos de ayudar, terminó generando más pérdidas que beneficios.
La familia necesita 444 mil pesos para cubrir adeudos y un año y medio de estancia en el lugar donde Armando recibe cuidados especializados, además de poder seguir haciéndose cargo de sus medicamentos y pañales sin que represente una carga insostenible.
Para lograrlo, emprendieron la colecta llamada “Ayúdanos a cuidar a nuestro Papá”, donde suman más de 183 mil pesos en donativos.
Cáncer renal tras el fallecimiento de su madre
Adrián Vergara tiene 38 años y es padre de Sofía, de casi 3 años. Con trabajo independiente, se hacía cargo de su madre, que padecía una enfermedad crónica progresiva. Debido a que los gastos fueron cada vez mayores, se vio obligado a cancelar su seguro médico para seguir cubriendo los gastos médicos y de manutención de toda su familia.
Hace cuatro semanas, su madre falleció. A partir de entonces, comenzó un nuevo desafío.
Hace dos semanas le fue detectado un tumor renal sugerente de carcinoma renal y necesita inicialmente una tomografía PET para determinar exactamente la localización, tamaño y presencia de metástasis. Después debe someterse a una cirugía para extirpar el tumor y examinarlo para seguir con el tratamiento, ya sea quimioterapia y/o radioterapia.
Sin seguro médico y tras haber agotado sus recursos en la enfermedad de su madre, Adrián enfrenta ahora sus propios gastos médicos sin red de protección. Un grupo de amigos, exalumnos del Instituto Oriente de Puebla, decidió unirse para ayudarlo.
Con la colecta “Juntos por Adrián!”, esperan reunir 300 mil pesos, cruciales para que pueda atenderse digna y oportunamente.
“Este camino apenas comienza, Adrián necesita inicialmente una tomografía, después tiene que someterse a una cirugía para extirpar el tumor y seguir con el tratamiento, ya sea quimioterapia y/o radioterapia”, explica Tania de la Rosa, organizadora de la colecta.
Ambas historias reflejan un patrón que se repite en miles de familias mexicanas: enfermedades graves o crónicas que transforman la estabilidad económica en crisis prolongadas. También en ambos casos, han agotado todos sus recursos antes de pedir ayuda. No hay bienes que vender en el caso de Armando. No hay seguro médico ni ahorros en el caso de Adrián.
Para ellos, la ayuda representa la diferencia entre poder continuar con tratamientos necesarios o enfrentar decisiones imposibles por falta de recursos.
Conoce a fondo las causas de Armando y Adrián dando clic en sus nombres y súmate donando o compartiendo.















