Luego de siete días del accidente ferroviario que costó la vida a 45 personas, el municipio cordobés de Adamuz (sur de España), donde tuvo lugar la catástrofe, celebró este domingo un funeral en homenaje a las víctimas, mientras los últimos restos de vagones de los trenes implicados se han retirado de las vías.
Adamuz se volcó hoy en el funeral después de que todos sus vecinos se desvivieran por ayudar desde el primer momento a todos los afectados.
El fatal accidente tuvo lugar cuando un tren de la empresa Iryo que iba desde Málaga hacia Madrid se descarriló e invadió las vías en sentido contrario, justo en el momento en que otro convoy de la compañía Renfe, que circulaba desde la capital española a la provincia andaluza de Huelva, pasaba por ella, lo que provocó un choque y un inmediato descarrilamiento.
El funeral, oficiado por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, congregó desde representantes políticos a familiares de las víctimas y vecinos de la localidad que recordaban con emoción los momentos vividos.
La ceremonia, presidida por la imagen de la Virgen de Sol, patrona de Adamuz, comenzó con la intervención del alcalde de la localidad, Rafael Ángel Moreno, quien reconoció que se encuentran con «el corazón herido» después de la tragedia que han vivido en el municipio.
Moreno, como el resto de sus vecinos, participó directamente en las tareas de ayuda a los heridos desde el momento en que tuvieron conocimiento del accidente.
«Toda España sumida en la tristeza»
El obispo de Córdoba destacó que el accidente ferroviario ha dejado a «toda España sumida en la tristeza».
Recordó esa noche «oscura y trágica» en la que varios cientos de personas emprendieron un viaje en direcciones opuestas. «Cuarenta y cinco de ellas nunca llegaron al destino buscado. Su trágica muerte llenó de dolor a sus familias y de consternación a toda España. Otras resultaron heridas de distinta gravedad».
Alcaldes de la comarca del Alto Guadalquivir, donde se encuentra Adamuz, que acudieron en los primeros momentos del siniestro, asistieron este domingo a la misa en homenaje a las víctimas, junto a regidores municipales de toda la provincia, además de miembros del gobierno regional andaluz y el presidente del Parlamento de esa región del sur de España, entre otras autoridades.
Tampoco faltaron los representantes de la Guardia Civil, Protección Civil y policías locales de los distintos municipios que participaron en el operativo desplegado durante toda la semana en la zona del siniestro.
Tras el funeral, el obispo y el alcalde de Adamuz depositaron una corona en la zona cero del accidente.
Además, el próximo 31 de enero tendrá lugar un homenaje de Estado en Huelva, provincia de donde eran la mayoría de las víctimas, según acordaron el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente del gobierno regional de Andalucía, Juanma Moreno.
Retirada de los trenes
Los últimos restos de los vagones del tren de Renfe fueron retirados de las vías este domingo, después de que ayer sábado los vagones del Iryo que no estaban afectados por la colisión fueron trasladados por la vía de alta velocidad en dirección Madrid.
Los restos de los tres vagones del tren de Renfe que sufrieron el impacto con el Iryo fueron troceados en los últimos días, primero en la búsqueda de las víctimas y después para poder ser trasladados de las vías.
Esa labor se ha llevado a cabo durante las últimas horas.
Durante la jornada del sábado agentes de la Guardia Civil estuvieron recabando pruebas y haciendo fotografías en la zona, antes de dejar las vías sin restos del convoy.
Por otra parte, los tres vagones del Iryo que descarrilaron se encuentran precintados por la Guardia Civil en las inmediaciones de la zona cero, sin que hayan sido trasladados por el momento.















