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Economía

CONSULTORÍA EMPRESARIAL/ Vida corporativa después del COVID

Por Julio César Briseño Cruz, CEO de Cénit, banca de desarrollo y consultoría empresarial.

Rumbo a una nueva era laboral, existen prácticas que llegaron para quedarse y otros modelos de gestión que deberán implementarse para generar la resiliencia tras una época de pandemia.

Así, el primer consejo es acelerar las mejores prácticas en torno a la colaboración, flexibilidad, inclusión y rendición de cuentas. Se trata de valores que se presagiaban desde hace años y que el coronavirus impuso como prioritarios. Hoy, en cualquier industria, no pueden ni deben soslayarse. Conviene establecer políticas y prácticas que las vuelvan cotidianas en la empresa, ADN corporativa.

Al mismo tiempo, es momento de abandonar anquilosamientos como burocracia y silos empresariales y optar por las redes y trabajo en equipo como una forma consuetudinaria de actuación. Así como se conforman estructuras de colaboración formal supervisadas, valdría la pena tratar de construir interacciones informales similares. Esto funcionó para paliar la soledad durante el Covid y puede generar el suficiente acompañamiento para enriquecer percepciones y relaciones, además de ser punta de lanza de prácticas de diversidad e inclusión.

Otra acción crucial en el lugar de trabajo es adoptar la agilidad como norma de vida, tanto laboral como social. Si algo aprendimos todos es que los que se mueven más temprano, más rápido y más decisivamente lo hacen mejor.

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La agilidad es la capacidad de reconfigurar estrategia, estructura, procesos, personas y  tecnología rápidamente para generar oportunidades de creación y protección de valor. Corporaciones que realizan transformaciones ágiles, en general muestran resultados positivos.

Las empresas ágiles están más descentralizadas y dependen menos de la toma de decisiones de arriba hacia abajo, de comando y control. En estas compañías se crean equipos ágiles, a los que se les permite tomar la mayoría de las decisiones diarias y las estructuras de toma de decisiones son más planas.

Un componente crucial de la agilidad es que la empresa se rige por sistemas de ecosistemas, donde encajan todas las partes, en lugar de optar por unidades separadas. Así los proveedores, socios, vendedores y clientes comprometidos pueden encontrar formas de trabajar juntos durante y después de los tiempos de crisis.

En la era post pandémica, la empresa también deberá aprender a gestionar a corto plazo. Lo primero será detener las estimaciones de ganancias trimestrales porque se puede incurrir en prácticas dañinas como diferir la inversión de capital y ofrecer descuentos masivos que impulsan las ventas para hacer los números de ingresos, pero perjudican la estrategia de precios de una empresa.

De hecho, los defensores reflexivos de la maximización del valor siempre han insistido en que es el valor a largo plazo el que tiene que incrementarse.

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Cuando hablamos de el «largo plazo» nos referimos a un periodo de cinco a siete años, es decir , el tiempo que se necesita para iniciar y construir un negocio sostenible.

Otra acción empresarial que debe considerarse ahora, en que muchas entidades ya marcan el semáforo verde, es que debe acelerarse la reasignación de recursos y la inversión en infraestructura Año a año, las empresas solo reasignan del 2 al 3% de sus presupuestos. Pero aquellos que hacen más, del orden del 8 al 10%, crean más valor.

 

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