Luego de los escándalos del INE, que concluyeron, en esta etapa, con la designación de
una consejera interina en la persona de Blanca Yassahara Cruz García, elección que se
hizo por unanimidad por parte de los integrantes del Consejo General del INE, en lo que
refleja que dicho Instituto debe retornar a las elecciones colegiadas, a los acuerdos.
Este es un proceso en el que ahora le toca a la Cámara de Diputados determinar quién
será la consejera presidenta del INE, -porque va a ser una mujer-, hasta el año 2032.
Ya circula por ahí el borrador del mecanismo mediante el cual se realizará este importante
proceso. Después de todos los perfiles, éstos serán sometidos a una minuciosa revisión del
cuál saldrán los cinco mejores perfiles.
Es aquí donde viene uno de los puntos más difíciles pues será a la Junta de Coordinación
Política, (JUCOPO), de la Cámara Baja la que deba impulsar acuerdos entre los partidos
para proponer al perfil que ocupará la presidencia del INE y los coordinadores de las
bancadas del oficialismo, Morena, PT y PVEM, no se han caracterizado por sacar mediante
el consenso sus iniciativas, así que la negociación se antoja como una camino lleno de
piedras y obstáculos, así como álgidos debates.
En lo que sería la designación final se necesita el voto de dos terceras partes de las
diputadas y los diputados presentes y claro que eso lo tiene asegurado el partido guinda y
sus rémoras.
TÓMBOLA GUINDA
Y es aquí donde se presenta otro problema que para evitarse, requiere del consenso entre
las diversas fracciones parlamentarias representadas en el Palacio Legislativo de San
Lázaro.
En el caso de que no hubiera acuerdo entre los diputados, entonces se echaría mano de
un recurso inventado por Morena, que se utilizó en las fallidas elecciones del Poder
Judicial, de donde salieron los famosos “ministros del acordeón” y se trata de la
insaculación o tómbola, que no es otra cosa que elegir por sorteo y/o tómbola a quien
ocupará la titularidad del INE en base a la lista integrada por el comité evaluador.
Este método es una poderosa herramienta a través de la cual, el oficialismo puede hacer
trampa, -como es su costumbre-, para favorecerse y que la nueva consejera presidenta del
Instituto, sea una gente totalmente a modo y subordinada a esta errada y llamada cuarta
transformación, ahora en su segundo piso.
Debido a lo anterior, resulta hasta ridículo que la presidenta Claudia Sheinbaum haya
salido a su gustadísima “Mañanera del Pueblo” a tratar de engañar y deslindar a su
partido de la exconsejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei para decir que, -sin que
tenga relación alguna-, se debe de investigar a gestiones anteriores como la de Lorenzo
Córdova Vianello, quien respondió ya a la presidenta que ha sido objeto de auditorías sin
que le hayan encontrado nada para desgracia de la inquilina de Palacio Nacional.
Desmarcar a Morena del escándalo, no le va a servir de mucho a Sheinbaum Pardo porque
es bien sabido que el partido guinda, finalmente logró colocar a una de cinco que eran
aspirantes a la presidencia del INE en la elección pasada.
Por su parte, el diputado Ricardo Monreal fue muy cuidadoso en subrayar que “si no
ocurre nada en el trayecto del tiempo”, algún enfrentamiento, contratiempo u obstáculo
en el proceso legislativo para designar a la nueva consejera presidenta del INE, se espera
que pueda haber un acuerdo en San Lázaro. ¿Será?
Monreal estimó que entre el 6 o 7 de diciembre, quedará definido quién ocupará el
puesto de consejera o consejero presidente del árbitro electoral.
No hay que soslayar que mañana a las nueve de la mañana en el Palacio Legislativo de San
Lázaro comparecerá el titular de la Unidad de Control Interno del INE, Víctor Hugo
Carvente Contreras que tendrá que dar una serie de explicaciones, que de plano no
acierta a dar y opta por correr para alejarse de la posibilidad de dar respuestas que no
tiene y eso se verá hoy.
MUNICIONES
*** La senadora Verónica Rodríguez Hernández, a nombre del PAN, presentó una
iniciativa para reformar el artículo 45 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos
Electorales, para que todos los nombramientos, especialmente de los que manejan los
contratos y el dinero, no sean facultad de la presidencia y se requieran 8 de los 11 votos
del Consejo General del Instituto Nacional Electoral para su aprobación. Desde ahorita se
puede pronosticar que Morena y sus rémoras tratarán de frenar esta iniciativa.
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