Las autoridades brasileñas detuvieron este miércoles a 10 personas en una operación contra una red acusada de lavar dinero procedente del narcotráfico para tres de las principales organizaciones criminales del país y que tendría vínculos con un integrante del grupo terrorista al-Qaeda, informaron fuentes oficiales.
Según un comunicado de la Policía Civil del estado de Río de Janeiro, responsable por la operación, la red de lavado de dinero operó entre 2021 y 2024 mediante empresas de fachada y movió más de 100 millones de reales (unos 18 millones de dólares) procedentes de actividades ilícitas.
«Las investigaciones identificaron una posible conexión financiera internacional (de la red desarticulada) con un integrante de la organización terrorista al-Qaeda», asegura el comunicado, que no ofreció más detalles sobre este supuesto vínculo.
Los responsables por la operación identificaron además a un grupo de empresarios de origen libanés, propietarios de empresas registradas en São Paulo y Minas Gerais, que supuestamente integraban el núcleo responsable por la circulación nacional e internacional de los recursos ilícitos.
Las pesquisas también detectaron indicios de operaciones del grupo en la denominada Triple Frontera entre Brasil, Paraguay y Argentina, una región vigilada desde hace décadas por organismos nacionales e internacionales debido a los riesgos de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.
Uno de los principales elementos bajo investigación es una relación comercial entre una empresa vinculada a los sospechosos y un individuo señalado por autoridades internacionales como integrante de una estructura de financiación de al-Qaeda.
De acuerdo con la Policía Civil, ese hombre figura en la lista de sancionados por la Office of Foreign Assets Control (OFAC), la oficina del Departamento del Tesoro de Estados Unidos encargada de aplicar sanciones económicas.
Las autoridades brasileñas aclararon que la investigación apunta a una posible conexión financiera de la red investigada con ese individuo, pero se abstuvieron de indicar si las facciones brasileñas mantuvieran vínculos operativos con la organización terrorista.














