Si el flamante secretario de Educación Pública, Mario Martín Delgado quisiera escribir un
libro, el título le va por adelantado: “Cómo quemarse y hundirse en el servicio público de
la llamada y errada cuarta transformación, en fáciles lecciones”.
Luego de haber soltado así nada más la “bomba” de recortar y mover el calendario escolar
para que los alumnos salieran de vacaciones 40 días antes, estableciendo un calendario de
160 días y no los 185 estipulados, no pareció reparar en que padres de familia, la CNTE y
bueno, hasta en su propio partido, Morena, se le fueron encima. Sin duda, el titular de la
SEP escogió el peor momento porque pensó que con el Mundial de Futbol y el calor, “se
pararía el cuello” y hasta le aplaudirían tal decisión, pero todo le salió al revés.
Afortunadamente, y luego de una reunión de cinco horas con los secretarios de Educación
de los diferentes estados de la República, se acordó mantener el calendario escolar como
estaba previsto normalmente, esto es concluirá hasta el próximo 15 de julio y esto sí se
acordó por unanimidad, ojo.
Al flamante secretario de Educación Pública, sin duda, le está saliendo “más caro el caldo
que las albóndigas” en el tema de correr y acortar el ciclo escolar 2026-2027 con la
respectiva baja en el nivel educativo, y a cada paso que dio en este sentido, terminó por
enredarse más, con todo y que la presidenta Claudia Sheinbaum, en su gustadísima
“Mañanera del Pueblo”, saliera en la defensa de su funcionario, al que por cierto no
soporta, pero ni modo.
CUANDO SE “RIEGA EL ATOLE”
Una vez “regado el atole” el flamante titular de la SEP tuvo que pasar varios tragos
amargos más al encabezar la sesión extraordinaria del Consejo Nacional de Autoridades
Educativas, en la que siguió exhibiendo su bajísimo nivel como responsable de la
Educación Pública, eso sí, bajo la bandera de la tan llevada y traída Nueva Escuela
Mexicana. En este sentido no sobra una pregunta: ¿Marx Arriaga, a quien Delgado Carrillo
corrió no hace mucho por su evidente ineptitud, se estaría acordando de él?
De cualquier manera, el secretario de Educación trató por todos los medios a su alcance,
de justificar la decisión por la que fue duramente criticado y por ello, no le quedó más
remedio que, en un momento dado, aceptar que “nos faltan voces en esta mesa, de los
padres, de las madres de familia, del magisterio que viven realidades muy distintas según
el territorio”.
Casi acorralado, Delgado Carrillo se fue por el lado de criticar “al sistema económico” por
no ser flexible para que los trabajadores puedan cuidar a sus hijos: Es injusto que las
empresas pretendan que el aula resuelva su falta de flexibilidad laboral; la escuela es un
territorio de aprendizaje, no un lugar de resguardo de niños y niñas por conveniencia del
mercado” mantienen las aulas abiertas realmente sin un propósito pedagógico, solo por
cumplir un conteo. Se desvirtúa la dignidad docente y se convierte la escuela en una
estancia forzada”.
Debería de explicar el funcionario qué es para esta errada y llamada cuarta
transformación en su segundo piso eso de la “dignidad docente”. Lo que se nota es que la
reunión que duró cinco horas, estuvo tirante pese a que en las versiones se dice, -como
siempre-, que prevaleció el diálogo. Al final, la plana le fue enmendada a Mario Delgado
de la manera más vergonzosa y seguirán los 185 días de clase.
Hay que destacar que el titular de la SEP indudablemente echó mano del anquilosado
discurso de López Obrador, por ejemplo, cuando en sus tiempos de presidente y al cerrar
las escuelas de tiempo completo, debían ser los abuelos y abuelas los que cuidaran a los
niños.
Otra parte la utilizó cuando le echó la culpa a los adversarios y a la derecha, -ya nada más
le faltó echársela al expresidente Felipe Calderón-, cuando dijo aquello de que no hay
flexibilidad de parte de los empresarios para que los padres puedan cuidar a sus hijos.
Igualmente, cuando señaló que en países europeos como Francia, hay menos días de
clases y excelente eficiencia educativa. Ya nada más le faltó al secretario de Educación
recordar cuando López Obrador repetía una y otra vez que México alcanzaría el nivel de
atención a la salud de Dinamarca. Habría que recordarle a Delgado Carrillo, que
desafortunadamente nuestro país, con esa cosa amorfa que es la Nueva Escuela
Mexicana, se encuentra en los niveles más bajos en materia educativa. O sea, estamos
hablando de realidades muy distintas.
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