Detrás del escándalo mediático de muchas horas con el cese y la negativa a aceptarlo de Marx Arriaga como director de política de Materiales Educativos de la SEP se localiza un conflicto mucho mayor: la reforma educativa productiva de la presidenta Sheinbaum Pardo frente a la reforma educativa antineoliberal del presidente López Obrador.
Arriaga representaba el pivote de la propuesta educativa de López Obrador para construir un aparato ideológico educativo contrario a las reformas a la educación desde el modelo neoliberal de Carlos Salinas de Gortari hasta el proyecto también neoliberal de Enrique Peña Nieto con el Pacto por México de 2012-2014 con el PAN y la fracción conservadora del PRD descardenizado y deslopezobradorizado.
El modelo de López Obrador estaría terminando con el cese de Marx Arriaga aunque se pudiera mantener superficialmente el sentido final y se explicaría con una fórmula política muy concreta: más Elba –y el modelo de la SNTE salinista-foxista– y menos Marx –Arriaga, con el proyecto de López Obrador tomado de la CNTE–.
Si se recuerda, López Obrador hizo compromisos con la CNTE de la sección 22 de maestros de Oaxaca en 2018 y tomó como base para su reforma educativa el PTEO o pPograma de Transformación Educativa de Oaxaca que ya había sido impulsado –para más señas– por los gobernadores locales José Murat Casab y Alejandro Murat Hinojosa. La candidatura de López Obrador recibiría el apoyo de los maestros disidentes no solo en Oaxaca sino en otras partes de la República.
El PTEO se sintetizaba en un proyecto político-ideológico para convertir la educación pública en un instrumento de capacitación política de los alumnos en función de un pensamiento intencionadamente antineoliberal, popular, basado en el origen histórico del México originario indígena y con una integración entre escuela y comunidades sociales defensoras del pensamiento educativo contrario a la economía neoliberal.
Aunque no existe una propuesta formal como reforma educativa, el proyecto de la presidenta Sheinbaum Pardo conocido como Plan México implica la decisión de trasladar el eje dinamizador de la economía del Estado a una alianza con el sector privado, y en materia de preparación de estudiantes en las aulas escolares el mismo Plan México estaría exigiendo la capacitación de recursos humanos para la economía productiva con alta intensidad en ciencia y tecnología y menos en historia de los valores nacionales.
Lo que está detrás del incidente de Arriaga el pasado fin de semana en la SEP no puede ocultar la disputa por la dirección en las definiciones de la educación pública de México y todos los gobiernos desde Luis Echeverría hasta la propia presidenta Sheinbaum se han encontrado con la circunstancia inflexible del enfoque histórico que se registra como doctrina oficial y por lo tanto en aparato ideológico en los libros de texto gratuito.
La incorporación de los libros de texto gratuito como propuesta de interpretación educativa de la realidad mexicana ocurrió en el gobierno de López Mateos en 1959 y el primer director de la Comisión Nacional encargada de la administración de los libros obligatorios en educación básica fue el escritor revolucionario Martín Luis Guzmán y el último presidente en la era neoliberal fue Antonio Meza, quien había sido secretario particular de Ernesto Zedillo Ponce de León como secretario de Educación y uno de los audaces funcionarios que quiso introducir un tema candente como lo era el 2 de octubre estudiantil del 68 en los libros de texto y fue derrotado por la comunidad educativa vigilante de la educación.
El SNTE de Elba Esther Gordillo fue un aparato político-ideológico-electoral del régimen priista, pero con pactos burocráticos para entregar la educación pública al enfoque conservador del PAN en las presidencias de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, a cambio de posiciones de poder. El regreso del PRI de Peña en el 2012 encarceló a la lideresa Gordillo más por delitos políticos que por asuntos legales y el SNTE y su más de un millón de maestros fue captado por López Obrador y apenas el año pasado se decidió su incorporación como sector corporativo de Morena, como antes lo fue del PRI.
La reforma educativa de López Obrador tuvo tintes ideológicos, históricos y sociales y buscó convertirse en un ancla contra cualquier tentación neoliberal, inclusive pagando el costo de que la educación se desensambló del proceso productivo y les dio más importancia a la base histórico-social de México. El Plan México de la presidenta Sheinbaum depende de un relanzamiento del sector privado con acuerdos políticos que disminuyan la presencia del Estado en la formación de los recursos humanos.
La disputa por los libros de texto que revela la crisis con Marx Arriaga y consolida la confrontación entre el modelo antineoliberal de López Obrador y el modelo de Estado neoliberal de la presidenta Sheinbaum, tiene como campo de batalla la redefinición del proyecto nacional histórico después del ciclo neoliberal del PRIAN 1983-2018, bajo el escenario de menos Elba y más historia.
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Política para dummies: la política en México ha sido una coartada sexenal.
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