De La Agresión Verbal a la Persecución Judicial
Falso Que Existan Libertades de Expresión y Prensa
Carlos Castro, Joven Reportero, Asesinado el jueves
Nombres que se quedaron En El Tintero
Con la novedad de que para este 2026 se reducirán en más de 10
mil millones de pesos los recursos para Institutos y Hospitales de
Alta Especialidad, entre ellos Nutrición, Cancerología, Cardiología,
Infantil de México, General de México. Los servicios médicos
privados tienen altísimos costos en consultas, laboratorios e
intervenciones quirúrgicas. Adiós atención como en Dinamarca.
Llevamos siete años de escuchar la cantaleta de los funcionarios
gubernamentales: “no somos iguales”, les asiste la razón, son
peores.
Todo el sexenio pasado en Palacio Nacional, oficina y vivienda
presidenciales, el Presidente de la República dedicó sus
“mañaneras televisivas” para culpar a los medios informativos de
servir a los intereses de “la mafia del poder”.
Personalizó ataques hacia columnistas, conductores de noticieros,
difamó a los analistas e historiadores ligados al diarismo
informativo. Utilizó calificativos ofensivos. Jamás presentó pruebas,
porque él tenía otros datos.
.
No es de sorprendernos que la Primera Presidenta de México
retomé la ruta trazada por su antecesor, sin el éxito que tuvo el
tabasqueño. Sus “mañaneras” son intrascendentes, con
“reporteros” a modo. No acepta las notas periodísticas que revelen
errores y hechos negativos irrebatibles.
Calificó de “zopilotes y carroñeros” a los periodistas. No dudó en
manifestar su enojo por la información del diario El Universal en
relación con el “evento ferroviario” del Tren Interoceánico del
Istmo de Tehuantepec.
Tampoco le agradó que, en su primera plana, el diario Reforma
informara de las fallas técnicas, conocidas desde la supuesta
modernización de la vía inaugurada, en 1894, por Porfirio Díaz.
Más grave lo que está sucediendo en su corto sexenio, amenazado
con el “constitucional” mandato de revocación de poder, pues
permite que de las agresiones verbales se pase a la persecución
judicial de los periodistas.
Hechos consumados en el pasado año, son testimonios de la nula
Libertad de Expresión y Libertad de Prensa. Ambas no existen en el
ejercicio periodístico como lo proclama la presidenta Claudia
Sheinbaum Pardo.
Las gobernadoras de Campeche y de Veracruz, así como los
gobernadores de Puebla, Michoacán, Oaxaca y Tamaulipas, son
parte del enramado contra reporteras, reporteros, dirigentes de
medios y conductores de noticieros.
DOÑA LAYDA Y ARMENTA MIER
La escuelita de las mañaneras cundió entre los gobernadores
morenistas. Tienen sus espacios electrónicos para justificar su
ineptitud, descalificando la actividad informativa y atacan, sin
pruebas, a los reporteros, comentaristas y articulistas, en general a
los medios de comunicación.
Aprendieron pronta la lección Layda Elena Sansores San Román y
Alejandro Armenta Mier, gobernantes en Campeche y en Puebla,
respectivamente.
Pasaron de los ataques verbales a la persecución judicial. Emitieron
sus propias leyes, reglamentos y disposiciones, validado todo por
los obedientes diputados locales.
La hija de don Carlos Sansores Pérez, desde el año pasado sembró
el terror en el medio periodístico campechano y arreció su guerra
contra uno de los veteranos y respetables periodistas locales, don
Jorge Luis González Valdez, acusándolo de “violencia política de
género” y e “violencia digital”.
En su mañanera “Martes del Jaguar” se da vuelo la política que
recién cumplió sus primeros 80 años. Pega contra todo lo que se
mueve y no perdona ni a los morenistas y mucho menos a su
antecesor, un señor apodado “Alito”.
La molestia de la señora Sansores San Román, se basa en que el
exdirector del diario Tribuna y hoy plataforma digital con el mismo
título, provocan el odio hacia su persona y difunde mentiras. Desde
2017 González Valdez dejó de ser director del diario, no tomó eso
en cuenta.
Por supuesto que la fiscalía campechana procedió contra don Jorge
Luis. Dio por bueno lo dicho por la gobernadora y la carpeta
(expediente) llegó a los juzgados, donde no dudaron en girar la
orden de aprehensión y dejar bajo proceso al destacado
comunicador.
De paso una juzgadora ordenó que se pagaran dos millones de
pesos al señor Walther Patrón Bacab, titular de Comunicación
Social, como reparación “de daño moral”.
Mientras que a don Jorge Luis le prohibieron ejercer dos años su
profesión y cerraron la plataforma digital. En otra ocasión, cuando
el periodista defendió a un motociclista, fue golpeado por la policía,
arrestándolo por 36 horas “por faltas a la autoridad y lesiones a un
agente”.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha declarado: “Todo lo que
tenga que ver con la libertad de expresión no debe ser castigado y
menos penalmente”.
Layda Elena, morenista de corazón, se protege con aquello de
“nada de que la Ley es la Ley”.
En Puebla el gobernador, superprotegido del zacatecano Ricardo
Monreal Ávila, decidió que sus diputados locales aprobarán, sin
quitarle comas, la iniciativa de la Ley Cibernética, en la que no hay
“ninguna restricción hacia los Derechos Humanos, no hay ningún
interés en violentar las libertades de los que se dican a la noble
profesión del periodismo y la comunicación”.
Falso el gobernador Armenta Mier, quien criminaliza las críticas al
sistema gubernamental y no acepta reconocer sus errores, como su
jefe tabasqueño. La citada ley va contra los periodistas que injurien,
calumnien, critiquen y escriban o hablen contra el honor de las
personas.
La voz y la pluma del colega Rodolfo Ruiz, director de EConsulta,
puede testimoniar que Armenta está peor que sus dos antecesores,
ya fallecidos, Rafael Moreno Valle Rosas y Luis Miguel Barbosa
Huerta. “El ciberasedio” está en pleno auge. Hay otros reporteros y
columnistas que también sufren por el acoso y las amenazas
judiciales.
NAHLE Y EL TERRORISMO
A Rafael León Segovia, familiar y amistosamente llamado “Lefita
León”, recibió como regalo anticipado de Santa Claus, unos días
tras las rejas en Coatzacoalcos, Veracruz.
Se trata de un reportero dedicado a la cobertura de las noticias
policíacas y detenido por agentes municipales y militares de la
Defensa Nacional, la mañana del pasado 24 de diciembre, frente a
su domicilio y llevado ante un juez penal.
Es el primer periodista mexicano acusado de ser terrorista y otros
delitos. El pasado 7, recibió otro regalo, el de Los Santos Reyes, la
fiscal Karla Díaz Hermosilla fue cesada por imputarle el delito de
terrorismo a Rafael. El hilo se revienta por lo más delgado.
Para entonces, dadas las presiones de las organizaciones
periodísticas, se retiró el cargo de terrorismo y se dejó a Rafael
sujeto a proceso, con “un año de arresto domiciliario”.
Fue necesaria la intervención de la Primera Presidenta de México.
Seguramente habló con la zacatecana Norma Rocío Nahle García,
gobernadora morenista, para hacerla entrar en razón.
MÁS DE VERACRUZ
La noche del pasado jueves 8 en un restaurante de la Colonia
Cazones, Poza Rica, Veracruz, fue asesinado a tiros el joven
periodista Carlos Castro, quien por las amenazas que recibía se
ausentó temporalmente y al retornar, perdió la vida.
Carlos era cronista de las noticias policíacas y dirigía la plataforma
digital “Código Norte Veracruz”. El año pasado tuvo protección
oficial y la perdió por salir de Veracruz y no solicitarla al retornar,
según la secretaria de Gobernación, la periodista Rosa Icela
Rodríguez, para proteger a la gobernadora Norma Rocío Nahle
García. Carlos criticó a la gobernadora cuando perdió la vida la
profesora y taxista Irma Hernández.
El 13 de abril del 2025 desapareció el periodista Miguel Ángel
Anaya Castillo, de Pánuco, sin que se tengan noticias de la suerte
que corrió.
RIESGOSO SER REPORTERO
Los organismos internacionales y los nacionales que agrupan a
quienes ejercemos el periodismo, en las diversas modalidades,
mantienen las protestas porque continúan los asesinatos,
secuestros, desapariciones y ahora, en México, el acoso judicial, sin
que las demandas tengan respuesta satisfactoria.
Mi amigo y colega Teodoro Rentería Arróyave, empeñoso en la
tarea de abogar por la seguridad para los periodistas, además de
ser dirigente de agrupaciones del gremio, lleva detalladamente, al
día, los sucesos en que colegas son víctimas de la violencia.
Nos entera que nuestro País ocupa el nada honroso primer lugar,
en el Continente Americano y el segundo a nivel mundial, en las
estadísticas de periodistas asesinados.
En palabras de Rentería: México es “el País más peligroso del
mundo para ejercer el periodismo”. Lo grave es que esos crímenes
quedan en números, pero los autores intelectuales y materiales
gozan de total impunidad.
Recordemos lo que el frustrado asesino de otro amigo y colega Ciro
Gómez Leyva, cínicamente, declaró: “Si lo hubiera matado, no me
detienen”.
SE QUEDÓ EN EL TINTERO
Hace ocho días enfoque mi comentario periodístico a los que
integramos La Vieja Guardia del Diarismo, aquellos que rebasamos
los cincuenta años en esta noble profesión, que comenzó siendo un
oficio, al aparecer en octubre de 1916 el diario El Universal y
Excélsior, el 18 de marzo de 1917.
Referí a la generación de finales de los años 50 y principios de la
siguiente década, la época del periodismo romántico. Los días en
que anotábamos los datos en cuartillas de papel revolución o en
libretas de taquimecanografía. Las copias de los boletines de prensa
eran “al carbón”.
Estaba en deuda, por no citarlos, con colegas como Abraham
Mohamed Zamilpa, José Antonio Aspiros Villagómez, Adolfo
Mendoza, Armando Arévalo Macías, Edmundo Cázarez, Carlos
Olmos Tomasini, J. Jesús Rangel, Carlos Ramos Padilla y Federico
Lamont Campos.
Además, mis muy queridas Rosa María Campos Gutiérrez y Ana
Cristina Peláez Domínguez, que también destacaron en el diarismo
televisivo, estrellitas en el equipo de Jacobo Zabludowski. Ambas
galardonadas por su trayectoria. Rosita es mamá de Federico y
Patricia Lamont, ambos herederos de la profesión.
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