Justo en el contexto político y mediático de la conferencia mañanera de ayer martes en Palacio Nacional, el crimen organizado envió un mensaje contundente que afectó el primer círculo de poder de la jefa de Gobierno de la capital de la República, Clara Brugada. Fue un operativo, según expertos de seguridad, propio de las zonas agobiadas por el narco terror.
El aparato político de la capital de la República en el escenario del Gobierno federal habría estado cometiendo una serie e imprudencias propias del exceso de confianza: la secretaria particular de la jefa de gobierno conducía un auto que no era blindado y carecía de escoltas propias para quienes tienen un nivel cercanísimo a la estructura de poder del primer círculo en la capital de la República.
La Ciudad de México entró en una lógica de violencia del crimen organizado en junio de 2020, cuando el entonces secretario de Seguridad capitalino, Omar García Harfuch, fue arrinconado y acribillado por un comando del Cártel Jalisco Nueva Generación que en ese momento las autoridades negaban su presencia.
El asesinato de la secretaria particular y un asesor de Clara Brugada –una política forjada en los grupos duros violentos de Iztapalapa– tiene todos los indicios inocultables de haber sido un mensaje; y en los primeros círculos de seguridad capitalinos y federales existen ya algunos indicios de sospecha de quienes pudieran haber estado detrás del asesinato, pero no darán informes si no hasta que se complete la investigación y eventualmente se arresten cuando menos a los operadores y no precisamente a los autores intelectuales.
En modo subterráneo y sin violencias visibles, la Ciudad de México tiene ya muchos meses metida en una disputa por el poder entre el Cártel Jalisco y el Cártel de Sinaloa, y con presencia no organizada de algunos mandos de Los Zetas que comenzaron a apoderarse de algunas de las actividades no reguladas por las autoridades a pesar de los indicios de vinculación delictiva: el contrabando, el cobro de derecho de piso, la extorsión, el ambulantaje.
Inclusive, un reciente reporte del área de Comercio de Estados Unidos había llamado la atención de las autoridades mexicanas sobre la zona de Tepito como espacio de dominación del contrabando proveniente de China, pero con algunas advertencias de que había ya la presencia del Cártel Jalisco en la zona. El enfoque de las autoridades comerciales estadounidenses subrayaba básicamente el tema de la propiedad intelectual en productos de contrabando, pero colando la preocupación del crimen organizado detrás de la promoción y control de productos de contrabando.
El asesinato de la secretaria particular de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México representa, por el perfil de la afectada, un mensaje típico del crimen organizado a las autoridades para demostrar la fragilidad de las estructuras de seguridad pública y para mostrar la capacidad de movilización hace muchos problemas de las bandas del crimen organizado.
A nivel federal, el asesinato de los dos funcionarios clave del Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México también dejó indicios que no deben tener contentas a las autoridades: la impunidad, la audacia y la provocación en el sentido de que al atacar el corazón de la República manda el mensaje de que el Estado ha sido rebasado por la delincuencia.
Las autoridades estatales y federales se han confiado en las cifras de disminución de la violencia de fuero común –es decir: contra los ciudadanos– como indicio de que la seguridad habría regresado ya al control gubernamental; sin embargo, la audacia de asesinar a la principal persona del entorno inmediato de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México dejó a nivel de interpretaciones la imagen de que el problema de inseguridad ya no es de ladrones contra ciudadanos, sino entre diferentes organizaciones y con diversa especialización y capacidad de fuego que se pueden tipificar en el contexto del crimen organizado, ya sea derivado de la droga –que ya está como problema número uno en la capital de la República– o bandas estructurada en otras especialidades delictivas.
La audacia de crímenes al nivel de lo ocurrido ayer dejó la inquietud de que pudiera ser el primer paso criminal de una escalada contra las autoridades para distraerlas, acotarlas o atemorizarlas en el tema de la lucha abierta del crimen organizado en diferentes especialidades para tomar el control delictivo de la ciudad de México.
Y queda como punto más importante la imprevisión –para decirlo menos– de las estructuras de seguridad para vigilar a funcionarios del primer nivel de los diferentes espacios de poder capitalino federal.
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Política para dummies: la violencia delictiva es la política por otros medios.
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