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Suicidio de jóvenes y niños, es ya una epidemia en México: Comisión de Juventud en San Lázaro

Al iniciar el foro “Prevención del suicidio en jóvenes”, legisladores y especialistas indicaron que el suicidio es ya la segunda causa de muerte en la adolescencia, y la séptima en niños de 5 a 15 años.

Donde más ocurre este fenómeno es: Ciudad de México, Colima y Baja California; el 80% de quienes logran quitarse la vida tiene entre 9 y 16 años; de 8 a 25 intentos, 1 se logra.

La estadística indica que niños y adolescentes mueren por ahorcamiento, disparo con arma de fuego, envenenamiento con gases o sustancias, o se lanzan desde las alturas.

¿Causas?… depresión, adicciones, problemas económicos, aislamiento, divorcio de padres, violencia familiar, abuso sexual o bullying.

Por todo lo anterior, diputados, especialistas y académicos indicaron que urge que las autoridades pongan atención a los factores de riesgo, ya que son mínimas las acciones para evitar esos actos.

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Rubí Alejandra Cardoso, diputada del PRI y secretaria de la Comisión de Juventud, afirmó que uno de los grandes problemas que impiden atacar al suicidio de niños y jóvenes de frente, es que el tema está estigmatizado por la sociedad, aun cuando es cotidiano.

Es alarmante saber que cada 40 segundos un joven o niño en el mundo está pensando o quiere suicidarse; “mientras estamos aquí, en alguna parte del mundo alguien lo está intentando o ya lo ejecutó”, agregó.

La legisladora señaló que el suicidio no es una problemática exclusiva de jóvenes y niños sino de adultos mayores.

Y es en la familia donde debiera haber la mayor prevención, a través de impulsar mejores relaciones afectivas y atención a estas poblaciones.

Jesús Quezada García, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México y especialista en psiquiatría, coincidió en que el suicidio es la segunda causa de fallecimientos entre las personas de 15 a 29 años de edad a nivel mundial; alrededor de 800 mil personas cometen suicidio cada año, es decir, una muerte cada 40 segundos, y en México, la tasa es de 6.5 suicidios por cada cien mil habitantes.

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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía indica que los casos consumados son más frecuentes en los hombres. En 2014, murieron por esta causa 6 mil 215 personas: 40.2 por ciento, jóvenes de 15 a 29 años (2 mil 493 personas). Por cada acto consumado se contabilizan 20 intentos.

Las alertas son: amenazas y mensajes a través del ciberespacio y conductas autodestructivas, así como las coacciones para menores de edad y jóvenes expuestos en forma constante a ilícitos como pornografía infantil.

Para prevenirlos, dijo, es fundamental conocer esos factores de riesgo, crear centros apropiados para atender adolescentes con intentos de homicidio, priorizar la atención en jóvenes con alto riesgo y elaborar programas prácticos y efectivos, con una exigente evaluación, además de mejorar la unión familiar y la autoestima.

Blanca Gil Corona, consultora psicopedagógica, argumentó que en el país se carece de adecuadas estrategias de prevención, y precisó que la niñez vive con alta vulnerabilidad pues entre el 10 y 12 por ciento de niños están en situación de calle; 12 por ciento tiene discapacidad y el 70 por ciento de las personas que comenten un abuso sexual de un menor, es alguien cercano a su contexto familiar.

De acuerdo con el Hospital Psiquiátrico Infantil “Juan N. Navarro”, el suicidio en niños es la séptima causa de muerte en edades de 5 a 14 años, y en algunas veces no se especifica como tal, porque se asocia a un accidente o una enfermedad.

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El perfil psicológico de los menores con riesgo suicida se caracteriza por poca tolerancia a la frustración, conductas perfeccionistas, excelentes o bajas calificaciones, falta de control emocional, carencias afectivas, falta de imaginación, poca capacidad productiva, tendencia a la introversión e inmadurez.

Gil Corona puntualizó que la mayoría de los menores suicidas provienen de familias desintegradas en donde no existe la posibilidad de restablecer el control; sufren abuso físico o sexual; tienen problemas para dormir o comer; son agresivos, padecen depresión, tienen deseos de matar a otras personas o autoagresión y prevalece el sentido de la muerte contra el de la vida.

Además, tienen constantes pensamientos negativos personales y de su contexto, escuela o comunidades; evaden, tienen dificultades en la adaptación, poca preocupación por su cuerpo y por las personas, expectativas demasiado altas o bajas de los padres hacia los hijos, y desesperanza.

Por ello, expuso que para prevenir los casos de suicidios, se deben mostrar contextos positivos para esta población, hacerlos sentir aceptados, integrarlos a grupos, emprender actividades para favorecer la tolerancia y el manejo de los temores infantiles, pero sobre todo ser escuchados por los padres, acudir a terapia y brindar una adecuada estructura familiar.

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