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Nacional

SALUD LABORAL / Pandemia emocional

Los trastornos mentales y de uso de sustancias no solo se derivan de dificultades económicas, sino que también son conocidos impulsores de una menor productividad, mayores costos de atención médica y una mayor mortalidad.

Por Joana Elizabeth Salinas, Cocreadora de Empareja2 y Psicopedagaoga especializada en salud laboral

Por la pandemia de Covid-19 se incrementa depresión, ansiedad y consumo de alcohol y drogas.

Más allá del miedo al virus en sí, dolor colectivo, distanciamiento físico prolongado y aislamiento social asociado que agravarán el impacto en nuestra psique colectiva, también aumentan nuestra ansiedad y, en casos de pérdida personal, nos conectan con el dolor. Hay incertidumbre sobre el mañana; sobre la salud y la seguridad de nuestras familias, amigos y seres queridos; y sobre nuestra capacidad de vivir las vidas que amamos

Los trastornos mentales y de uso de sustancias no solo se derivan de dificultades económicas, sino que también son conocidos impulsores de una menor productividad, mayores costos de atención médica y una mayor mortalidad. La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la depresión y la ansiedad tienen un costo estimado para la economía mundial de un billón por año en pérdida de productividad.

Para comprender mejor la salud conductual como un impulsor de costos, el 60% de los gastos médicos generales los impulsa el 23% de los miembros que tienen trastornos mentales o por uso de sustancias en gran medida por el aumento de los costos médicos. Por ejemplo, el costo de tratar la diabetes de un paciente con depresión es, en promedio, casi $ 20,000 más alto que para un paciente sin depresión debido a factores como complicaciones médicas, acceso reducido a la atención preventiva y desafíos con el autocontrol de la enfermedad.

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Conviene entonces fortalecer la prevención comunitaria, aproveche los datos y la tecnología, integrar los servicios de salud física y conductual, abordar el desempleo y las disparidades de ingresos.

A nivel empresarial, conviene establecer políticas de atención a la salud conductual y crear redes de apoyo para quienes sufren pérdidas personales, impulsar el liderazgo contextual y empático y mantenerse alerta ante los cambios de conducta y signos de posibles adicciones para ayudar a las víctimas de la actual pandemia.

Interacción real con los equipos de trabajo y comunicación abierta a temas emocionales pueden marcar la diferencia entre las empresas comprometidas con la salud holística de sus integrantes de aquellos que eluden o ignoran el tema- Por supuesto, ambas posturas genera repercusiones económico-financieras.

El compromiso personal y empresarial en la salud conductual no se limita a la NOM 35. Es una actitud de responsabilidad humana y social.

 

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