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Columnistas

Por Luis Repper Jaramillo**”De todas las cosas que gobiernan al mundo la primera es la mentira”- *Los políticos son las personas menos confiables”, ¿verdad López?

lrepperjaramillo@yahoo.com
¡Vamos requetebién! ¡México está feliz, feliz, feliz! ¡Yo nunca miento! ¡Creceremos a 7%
anual! ¡Soy hombre de palabra! Estas por supuesto son mentiras, es palabrería de quien
sabiendo que es una persona con trastorno de personalidad narcisista patológica, su
arrogancia le hace creer que tiene razón.
Al respecto, el filósofo, periodista, escritor, polemista político, miembro de la Academia
Francesa, Jean Francois Revel, asegura “de todas las “cosas” que gobiernan al mundo la
primera es la mentira” Agrega, “las mentiras más extensas son las que se dicen en un
informe de gobierno federal, estatal o municipal… Concluye “los políticos son las personas
menos confiables”.
¿Pero qué es la mentira?: la afirmación que una persona hace consciente de que NO ES
VERDAD. La calumnia es una falsedad genuina o una verdad selectiva. Mentir es decir una
mentira y quién miente… es un mentiroso. Significa también falsear intencional y
conscientemente.
En el diccionario encontramos algunos sinónimos de mentira: embuste, bola, calumnia,
coba, falacia ¿En dónde he escuchado estas alocuciones?… Aah, ya recuerdo, en Palacio
Nacional.
Filosóficamente, Platón aceptaba saber y poder mentir, en contraparte Aristóteles, San
Agustín, Kant sostenían que nunca se debe mentir. Seguramente, ya saben quién, jamás ha
leído a estos pensadores… por eso es cómo es.
Tan es así que la megalomanía, soberbia, omnipotencia y narcisismo de Andrés Manuel lo
hacen creer que gobierna requetebién, situación que evidencia varios factores adversos en
comparación con una persona normal.
En el área de Humanidades de la Universidad Autónoma de Nuevo León, los estudiantes
Claudia Castro, Ernesto López Ramírez y Guadalupe Morales Martínez, presentaron el
trabajo “Estudio cognitivo de la mentira humana” que obtuvo en 2013 el Premio de
Investigación UANL, en cuyas conclusiones los muchachos sostienen que mentir es un
proceso complejo influenciado por variables como la edad, el sexo, la profesión, la cultura,
la incapacidad intelectual.
Dicen que en general el éxito para determinar el acto de mentir es de sólo 50%. Lo demás
es inventado, ocurrente, por costumbre, innato, azuzado.
Algo alarmante, concluyen Castro, López y Morales “cuando se suprime la verdad, la
experiencia de ansiedad o estrés producen fallas en el proceso de mentir que facilitan la
identificación de un escenario de mentiras”
La mañanera seguro es un escenario. Agregaría los 18 años de (campañas presidenciales)
mítines, plantones, promesas, recorridos, discursos, entrevistas, etc. que abonó para mentir
con el beneplácito de sus chairos, discípulos, fans, seguidores fortaleciendo su
egocentrismo al grado de considerarlo mesías, besarle la mano, idolatrarlo, hasta enfrentar
pleitos físicos, epistolares, electrónicos entre los botts y sus críticos.

López Obrador está consciente de que miente. Pero su arrogancia –de naturaleza agresiva-
la utiliza sutilmente para esconder su insolencia, con chistes y apodos, como “feliz, feliz,
feliz”, “me canso ganso”, “periodistas fifís”, “lo que diga mi dedito”. O con insultos
“mafia de la información”, “mafia de cuello blanco”, “el innombrable”, “Comandante
Borolas”, “mafia del poder”
En este contexto, los especialistas de la mente aseguran que es más difícil decir una mentira
convincente (que creen sus 30 millones de votantes), que expresar una verdad desagradable.
Ejemplo: sus spots para radio, televisión e Internet con motivo del Informe de Gobierno del
1 de septiembre.
De entrada hay dos mentiras. El audio e imagen de López Obrador dice, “no es por
presumir” Desde luego miente, sí presume al ponderar su figura y tratar de convencernos de
estar haciendo las cosas requetebién. Luego, asegura –pero soy un hombre de palabra-,
falacia, no cumple sus promesas de campaña, que le dieron 30 millones de votos. No han
bajado los precios de combustibles, gas, diésel, gasolinas y electricidad. No está en la cárcel
Enrique Peña Nieto, a quien amenazó en varios discursos de campaña, detener y encerrarlo
por corrupción. En el cuerpo de la cápsula menciona cifras, logros alegres, cuando el país
padece crisis, inseguridad, desempleo, pobreza, hambre, etc.
Atenta contra el oído, la razón y nuestra inteligencia soportar esos mensajes pues lo que
dice son mentiras, que sólo los adoradores de la Transformación de 4ª creen, aunque
padecen las mismas desgracias del resto de los mexicanos decentes.
En la historia del mundo hay varios ejemplos de personajes mentirosos que
aprovechándose de la inocencia y credibilidad de la gente engañaron perversamente –como
es el caso- que tal vez mueva a risa, pero fue verdad:
El 23 de febrero se celebra el Día de Pinocho, cuya fecha en 1940 celebró el estreno de la
película de este singular personaje animado infantil. Todos sabemos que a Pinocho, un
muñeco de manera, le crecía su nariz cada vez que decía una mentira.
La mitomanía o la pseudología fantástica es un trastorno psicológico en el que la persona
miente compulsivamente hasta el punto de ser capaz de creer sus propias mentiras ¿verdad
Andrés?
Sigo con el mentiroso mundialmente famoso.
Richard Adams Locke, fue editor en jefe del Diario New York Sun, en 1835 publicó en
portada una historia fantasiosa sobre la Luna que involucró (sin saberlo) al científico John
Herschel, de haber descubierto nuevas especies en el satélite natural de la Tierra. El
estudioso desmintió al editor, con ello se descubrió la vergonzosa mentira de Adams Locke.
Víctor Lustig, en 1925 se hizo pasar por funcionario del gobierno francés. Cómo tal logró
reunir a varios empresarios a quienes platicó, convenció y vendió la Torre Eiffel. Una vez
lograda su mentira huyó en tren a Viena, Austria, con el efectivo. Tiempo después, timó
nada menos que a Alfonso Capone – Al Capone- convenciéndolo para invertir 40 mil
dólares en la Bolsa de Valores de Nueva York, una vez que el capo le entregara el dinero,
Lustig, desapareció, nunca más se supo de él. Mintió al ilustre delincuente neoyorkino.
Los psicólogos han clasificado 8 tipos de mentira, todas graves. Una la consideran
piadosa, muy utilizada entre adolescente, jóvenes… y convenencieros. Se refiere a la que
tiene cierta “justificación”, que tal vez sea perdonable.

La que nos ocupa es la mentira compulsiva, conocida también como mitomanía o mentira
patológica. Es la conducta repetitiva, que proporciona beneficios inmediatos como
admiración o atención. Ya saben quién es idolatrado, al grado del fanatismo.
Nos ilustra el caso Andrés Manuel quien cae en delirio de grandeza, cree y hace creer a sus
adoradores, haber sido elegido para desarrollar una misión muy importante. Culpa de todos
los males del país a las administraciones (sexenios) pasadas, lo que reitera cada “mañanera”
para satanizar, responsabilizar a aquellos de los fracasos de la Transformación de 4ª, pese a
rebasar 9 meses de su gestión.
Lo hace premeditadamente para “convencer” a sus crédulos que con “borrón y cuenta
nueva” su llegada a Palacio Nacional, es otro México. Dice el refrán popular, “una mentira
repetida 100 veces se convierte en verdad” López explota esta conseja popular.
¿Se puede detectar al mentiroso compulsivo? Desde luego, aseguran los psicólogos, su
rostro y lenguaje corporal lo delatan. El embustero reiterativo presenta estas características
cuando está en público: hace declaraciones generales, “yo nunca miento” “yo siempre” con
lo que intenta evitar dar datos concretos e información.
Hace demasiado hincapié en su confiabilidad “para ser honesto”. El mentiroso pone
demasiado énfasis en su veracidad, con ello pierde credibilidad, debilita sus argumentos.
El calumniador evita responder de manera directa, le da vueltas al asunto.
Otros síntomas, que se convierten en tics o muletillas son: taparse la boca al hablar, lo hace
para disimular su falsedad tocándose las comisuras de los labios o la nariz.
Mira fijamente para saber si le creyeron, observa para checar la reacción del interlocutor o
esperar la potencial réplica si no fue convincente.
Ojo, con este detalle. El mentiroso mitómano dibuja siempre en su rostro una sonrisa falsa.
Su cara se nota rígida. Su voz es distinta, cambia entonación y modulación. Quién miente
traga más saliva de lo normal.
Esconde las manos, regularmente en los bolsillos del pantalón, que además tiene
significado de inseguridad, por lo que busca apoyarse en algo, ya sea en los bolsillos, en un
atril, en un objeto que lleve en las manos. Quien no dice la verdad oculta la palma de las
manos.
En un acto de campaña en 2018, López Obrador amenazó que de llegar a la presidencia, su
primer acto sería meter a la cárcel a Enrique Peña Nieto, por actos de corrupción, como la
Casa Blanca de las Lomas de Chapultepec… Ya como mandatario electo El Peje se
desdice. En entrevista para Milenio TV reculó “no meteré a la cárcel a Peña, porque no
hay marco legal para ello”. Entonces mintió para cachar votos.
Investido con la banda tricolor, olvidando sus discursos agresivos y amenazantes, informó
“mi gobierno ofrecerá amnistía a políticos corruptos”

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de
Latitud Megalópolis (LM)

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