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lrepperjaramillo@yahoo.com

Mirtha Legrand, de nacionalidad argentina, es una actriz (en retiro) y hoy conductora de un
programa de televisión de amplia audiencia en su natal Argentina, llamado “Almorzando
con Mirtha”. Bella mujer, inteligente y con personalidad arrolladora que impacta en los
números de rating lo que le ha dado credibilidad, confianza y seguridad para convencer a
propios y extraños.
A ella se le atribuye una frase, que se ha vuelto popular en los países de habla hispana, que
retrata a las personas, tal cual, y los ubican en su realidad. La sencilla expresión refleja en
su justa dimensión el perfil del aludido “como te ven te tratan. Si te ves mal te
maltratan”.
Cuanta verdad. Al mendigo, al harapiento, al mamarracho, al desalineado lo evitan,
repulsan, ignoran, desprecian. Su presencia incomoda.
En cambio, el presentable, distinguido, bien vestido, perfumado, no sólo es aceptado,
respetado, buscado, como rasgo de su carisma, que por añadidura es una persona,
inteligente, segura, convincente.
Mirtha Legrand, sostiene que su idea y frase, “como te ven te tratan” significa qué sin
importar el estado de ánimo, espiritual, físico o económico, una persona debe verse bien,
de lo contrario el castigo será el maltrato.
Postula que, para recibir deferencia, independiente de la clase social, intelecto o educación
“uno debe verse bien”. Yo agregaría ni dinero, posición política o cargo público per se, dan
personalidad.
¿Pero qué significado tiene esta palabra? dice la academia: “conjunto de rasgos y
cualidades que configuran la manera de ser de una persona, y la diferencia de los demás”.
“Es el comportamiento psicológico de un ser humano que le hace actuar de manera
diferente ante determinada circunstancia”
Desde luego, una persona es diametralmente diferente a otra, incluso, en la familia pese a
tener la misma genética.
¿Por qué esta reflexión, y la antítesis de la misma? Bueno… fuimos testigos los mexicanos
y el mundo, del desastre de Andrés Manuel López Obrador, en su partición virtual durante
el debate de la 75ª Asamblea General de la ONU en la que intervinieron los presidentes del
Orbe, integrantes del organismo multilateral. Mandatarios de gran influencia política,
capacidad, inteligencia, convencimiento y sobre todo personalidad, que se han ganado
respeto y admiración por sus acciones, gobernabilidad y desarrollo de sus países.

Y digo desastre, más desvergüenza, de López Obrador, porque además de mentir, su
desalineada figura y escenario que le prepararon (oficina presidencial de Palacio Nacional)
contrastó con el carisma y presencia de sus homólogos en la pantalla del Salón de Sesiones
de la sede neoyorquina.
Si bien, como dice la definición, la personalidad es inherente a cada sujeto, López fue
abandonado a su suerte y ridiculizado por su propio equipo de asesores, que no tuvieron el
tino para mostrar a un persona segura, digna, contundente, convincente, ni inteligente.
De entrada, la Silla del Águila (que contiene respaldo con hilo de oro, coronado con el
águila republicana) le quedó muy, muy grande.
Le colocaron una taza con café, inapropiada, por tratarse de una reunión oficial en donde
hubo debate mundial… no una cita coloquial para tomar café y pastel. Su vestimenta fatal:
el traje enorme, las hombreras caídas, arrugado en de solapa a antebrazo; corbata “roja”
(como las que utiliza Trump) cuando el protocolo internacional y el buen gusto (por tratarse
de Jefe de Estado) marca que debe ser gris brillante, mientras el nudo atrozmente enorme y
chueco (más grande que el cuello de la camisa) que denota indiferencia, “valemadrismo”,
dejadez y descuido.
Pero lo que rompió, (muestra su ordinariez) con lo estético, adecuado, protocolario, digno,
presentable, delicado, etc. fue el cuello de la camisa, retorcido, mal planchado, de pésimo
gusto; falla inaceptable que denotó desinterés.
A lo anterior se agrega una sonrisa socarrona, burlona, nerviosa, inexpresiva, inapropiada a
la circunstancia, el objetivo, irrespetuosa ante las personalidades que aparecieron en la
pantalla. Lo que debió ser “la cereza del pastel”, la digna representación de más de 129
millones de mexicanos en Foro Mundial deslució, avergonzó. No le importó. Ignoró que
hablaría a nombre de sus habitantes. Enfocó su tiempo a hablar de la Transformación de 4ª,
como si se dirigiera a sus chairos, botts, amlovers, pejezombies, fans, y no a cientos de
líderes mundiales, que seguramente no le creyeron una sola palabra.
Dice el refrán popular “para ser presidente hay que parecerlo” este no es el caso. Más bien
salió a pantalla un politiquillo, creyendo dirigirse a sus seguidores de Morena, mintiendo
como siempre. Tan es así, que en una cita de su mensaje aseguró a los miembros de la ONU
que “México vive con su gobierno una Cuarta Transformación de la vida pública del
país, sin violencia, de manera pacífica” …Enorme, vil, vergonzosa MENTIRA, todo lo
contrario. El país padece, permanentemente, psicosis, amenazas, violencia, balas y ataques
de la delincuencia organizada. Los números no mienten: sólo en 2019 las cifras de
asesinatos dolosos (INEGI) rebasó las 37 mil víctimas (no olvidemos que son cifras
oficiales, a las reales hay que agregarle el 50 o 60 por ciento).
Fuera de tono, pues el tema central de la 75ª Asamblea General de la ONU fue Coronavirus
y Crisis Económica mundial. López Obrador habló de corrupción, de su T4a (inservible,
incapaz), de tranquilidad? Bueno… hasta se aventó un choro de la ¡¡rifa del avión
presidencial!! Que no fue rifa (el gobierno con dinero público gastó en comprar cachitos),
el avión no se entregó, sigue en poder de la T4a. Simulación.
¡Como si a los líderes mundiales les importara el tema del “avión sin avión” … Lo dicho,
Andrés Manuel fuera de sí y mintiendo al mundo!

¿Por qué los dislates, ahora internacionales, de López Obrador? ¿Quizá por su senectud,
enfermedad mental, ignorancia, decrepitud, indolencia? como el que a nivel mundial citó al
mencionar a Benito Juárez, ex presidente de México, reformador, liberal, considerado
Benemérito de las Américas, apóstol del Derecho, conocido mundialmente, a alardear con
una comparación torpe, idiota, innecesaria, que Benito Mussolini, el dictador italiano
fascista, anarquista, autócrata, adorador, seguidor de Adolfo Hitler y Francisco Franco,
tirano español, lleva el nombre de pila de Juárez García, porque Alessandro Mussolini,
padre del opresor, se inspiró en el oaxaqueño.
Alusión irracional que no venía al caso. Pero esto es resultado del desequilibrio neuronal
que ya padece Andrés Manuel.
Esto hace recurrir a especialistas en el psique y encontramos que a López Obrador le urge
practicarse un estudio neuropsicológico. Que consiste en analizar, evaluar y corregir el
cerebro humano, para alinear sus funciones a través de la rehabilitación para que
“funcione” mejor.
El psicólogo lo estudia para analizar, determinar y sugerir la terapía de las funciones
cerebrales enfocadas a la restauración, compensación, sustitución, activación-estimulación
e integración para intervenir el cerebro que ha sufrido un daño adquirido (por su actitud,
acciones, reacciones, insolvencia e incapacidad pata gobernar, hace pensar que eso padece).
La realidad muestra con crudeza esa situación.
Tal vez por esto, en una sala de Palacio Nacional se instaló un quirófano de última
generación (que los anteriores mandatarios no necesitaron) para la atención diaria,
estimulación, terapia mental y física, signos vitales o una emergencia, para revivir, reactivar
o salvar la vida de Andrés Manuel.
Su médico personal el Dr. Félix Dolorit, neurocirujano, especialista en columna vertebral,
de fama mundial, cotizado, reconocido, forma parte del prestigiado equipo del Hospital
Comunitario en Larkin, ubicado en exclusiva y adinerada zona de Miami, Florida.
Dolorit, sugirió a los asesores del tabasqueño montar -como prioridad- la sala de urgencia
en Palacio Nacional. Visita cada quince días a Andrés Manuel López Obrador para chequeo
general y mental. En diciembre de 2013, el señor López sufrió infarto agudo que de
inmediato fue internado en un hospital fifí al sur de la CDMX. Así que su salud, edad física
y mental no están nada bien, que manifiesta en dislates, arranques de ira, insensateces,
locuras e inestabilidad emocional.
Ahora se comprende esa imagen vergonzosa durante su participación en la Asamblea
General de la ONU y sobre todo su mensaje, que de internacional nada tuvo y sí mucho de
congreso general de Morena, porque al resto del mundo no le importa qué hacer con un
avión, si su movimiento Transformación de 4ª es viable, corrupto, falso, engañoso y fatuo.
Ni a Merkel, Trump, Trudeau, Putin, Johnson, Shinzo Abe, Macron, etc. les interesa los
asuntos internos de México, ni el mal gobierno de López Obrador, de ahí que su
participación fue inútil en el discurso, vergonzosa en la imagen personal que dio al mundo
y del tema central sus cifras fueron alegres, triunfalistas, medio ciertas y medio falsas.

Una vez más, Andrés Manuel perdió la enorme oportunidad de ubicarse en el concierto
internacional. Fue un participante X, del montón. México no merece esta representación en
el máximo órgano multinacional. Otra vez dejó pasar el chance -de que al menos
medianamente lo conozcan- Lo ubican como mandatario que apela a los fetiches,
estampitas, trébol de 4 hojas, “detente”, por su incapacidad de atender a tiempo COVID 19
Terrible, desubicado, inadaptado para establecer relación con verdaderos líderes mundiales.

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*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de
Latitud Megalópolis (LM)

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