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Columnistas

Por Luis Repper Jaramillo*: *La tragedia de Tabasco, por salvar Dos Bocas – *Indolencia y perversidad la orden de desfogar Peñitas

lrepperjaramillo@yahoo.com
A Tabasco le llueve sobre mojado. Lamentablemente una razón es natural, las
inmisericordes lluvias, torrenciales aguaceros. La naturaleza año con año le juega malas
pasadas a los tabasqueños… pero así es su estatus. Están acostumbrados… pero no
conformes ante la ausencia de autoridades que prevengan, actúen, resuelvan; sólo
reaccionan (como la T4a) ante lo inevitable.
Esto no es cuestión de política, pero sí de incapacidad política y administrativa para
adelantarse a los hechos y evitar consecuencias.
Para desgracia de los “chocos” de bien, dos instancias de gobierno son de Morena. En el
Estado, Adán Augusto López y el Federal, Andrés Manuel López Obrador, que pese a ser
tabasqueño -como si no lo fuera- ignoró, se desinteresó, desdeñó el impacto natural y tres
semanas después de la emergencia, reaccionó, pero mal, pasmado, sólo actuó cuando los
medios de información locales, nacionales e internacionales mostraron la tragedia. Tardía
como siempre se actuación.
Desde mediados de octubre entre aguaceros, huracanes, tormentas, la Tierra del Edén,
padeció la caída de caudales de lluvia, sus ríos, afluentes empezaron a desbordar,
consecuencias: inundaciones, riadas, torrentes urbanos de agua arrasando con lo que
encontraban a su paso: animales, autos, arboles, postes de luz y teléfono; anegaron casas,
destruyeron casuchas y decenas de calamidades más.
Pese a la emergencia, el inútil gobernador Adán Augusto se apanicó, shokeó, se pasmó y no
movió lo necesario para socorrer a sus gobernados. Fueron Protección Civil estatal y
municipal quienes auxiliaron. En la Quinta Grijalva, sede oficial del gobierno del estado,
Adán López inactivo.
En Palacio Nacional, el otro López, sumido en su proyecto electorero para no perder la
mayoría de Morena, PES y PT, en la Cámara de Diputados, en la elección federal de junio
2021, veía pasar la emergencia de su natal Tabasco, y sólo alcanzó a sugerir a sus paisanos
“vayan a las partes altas, a la sierra para salvarse”.
Alguien le aconsejó “no Andrés, con mensajes no, hay que visitar las zonas devastadas”.
Ipso facto, dispuso de un helicóptero de la Secretaría de la Defensa Nacional para
“sobrevolar” y contemplar (ver los toros desde la barrera) los daños causados por la
naturaleza.
Sentadito, cómodo, junto a él, Adán Augusto, solazaban sus ojos al ver comunidades,
poblados, rancherías fueron tragadas -literalmente- por el agua. Desde las azoteas de
algunas casas aun en pie, familias completas, incluidas mascotas, muchas de ellas restadas

del torrente que corría por calles y avenidas, protestaban con señas y recordatorios
familiares, a quienes desde “galerías” los observaban. Ya se imaginan qué les
improperaban.
Ya para inicio de noviembre, la tragedia estaba fuera de control. No cedían las
inundaciones, las lluvias torrenciales volvían a desatar su furia. Las presas del estado a su
máxima capacidad amenazaban desbordarse, en espacial Peñitas, responsabilidad de la CFE
de Manuel Bartlett Díaz, su vaso estaba a punto de colapsar… ¡pero por falta de
prevención, control, de protocolo de seguridad! que ante la llegada de temporales (lluvia y
huracanes) no desaguaron paulatinamente encausando hacia ríos cercanos, con aviso y
alerta oportunos a las poblaciones de la región.
Nunca se hizo. En un segundo “sobrevuelo” del señor López, a lo lejos, ordenó el desfogue
de Peñitas. En plan perverso él, Manuel Bartlett y Adán Augusto maquinaron la salida de
agua hacia comunidades alejadas a Paraíso, en donde la Transformación de 4ª construye
una de las obras faraónicas de Andrés, la Refinería Dos Bocas (inundada de por sí desde
abril y mayo), para evitar que los millones de litros de agua de Peñitas, llegaran a las
lagunas de Mecoacán, Pomposú y Machona, que alimenta el Río Samaria y otros afluentes
que cruzan Villahermosa y que López Obrador no quiso que llegara al Grijalva en su
recorrido por la capital tabasqueña.
La población encabronada, acusa que si la locura de Andrés Manuel de desfogar la presa
hacia otros ríos del poniente de Villahermosa, no se hubiesen inundado los municipios de
Macuspana, Jalapa, Nacajuca, Centla, Jalpa, Comalcalco, la Colonia Las Gaviotas, evitó
afectar Centro y Paraíso, pero “jodió” a más de 250 mil personas para proteger Dos Bocas y
no enfadar a los fifís de la capital tabasqueña.
Vox Populi insiste, Andrés Manuel sabía, y en mala leche lo hizo, que de llegar esas aguas
a reinundar los terrenos de la Refinería en construcción, se probaría que la obra es una
porquería. Motu proprio dispuso afectar comunidades pobres y muy pobres, que exhibir la
sin razón de un capricho personal y soberbio como su “destilería” de energéticos.
Quien no se quedó callado y arremetió contra López Orador y Morena, fue el ex
gobernador del Estado, el priista Manuel Andrade Díaz, en cuyo sexenio 2000/2006, sufrió
las mismas calamidades naturales, pero nunca ahogó municipios ni comunidades por
decisiones como la tomada.
En un video/mensaje subido a FB y watts el ex mandatario confirmó que antes de la
temporada de lluvias la sociedad pidió el desagüe parcial del vaso para evitar saturarlo,
pero Adán Augusto, la CFE y la Comisión Nacional de Agua ignoraron la urgencia. El
resultado es evidente.

Fue directo: “la realidad, aunque lo nieguen y quieran disfrazarlo, la responsabilidad es de
Andrés Manuel López Obrador, de Manuel Bartlett Díaz, y de todos los funcionarios que
por cobardía, miedo e incompetencia no tuvieron “los tamaños” para decirle a López
Obrador que iba a inundar Tabasco” “Ahora nos encontramos en graves problemas porque
los funcionarios y técnicos que operan la Presa Peñitas, el Director General de la CFE y
demás altos funcionarios federales decidieron “obedecer a ciegas” sin considerar los daños
a la población”
Insistió, “la obediencia a ciegas puede causar más daño que la corrupción. Una vez más
Tabasco está en emergencia y no hay apoyo de nada”
El ex titular del ejecutivo estatal, explotó “es lastimoso, penoso y hasta cínico que los
mismos que cancelaron (AMLO, diputados federales, senadores de Morena) los
fideicomisos y Fondos, entre ellos el Fondo Nacional contra Desastres Naturales
(FONDEN), el Seguro Catastrófico Agrícola, el de Hábitat, que reponía enseres domésticos
siniestrados, que montaba albergues, alimentaba, protegía atendía médicamente a
damnificados -cómo era antes- en los llamados gobiernos neoliberales según López
Obrador, ahora piden ayuda a la población como pueda… infames”
Es más, replicó, “el presidente tabasqueño que dice llevar (cantaleta) a Tabasco en el
corazón, resultó ser un mentiroso de marca mundial… ni ayudó, ni vino a solidarizarse.
Solapa a la CFE en su irresponsabilidad del manejo de las presas en el país… Morena y
López Obrador en realidad, concluyó Manuel Andrade, no saben gobernar”
El ex titular de la Conagua en el sexenio de Felipe Calderón, José Luis Luege Tamargo,
refutó a López Obrador su dicho de que las administraciones federales del pasado no
hicieron nada por Tabasco. De inmediato reaccionó “miente el presidente, en ese periodo
realizamos obras de contención y creamos el Plan Hídrico Integral de Tabasco, que ni Peña
Nieto, ni López Obrador dieron continuidad. Esta administración federal tiene más de 250
mil personas en el agua”
“No tiene idea de lo que significa tener un metro de agua dentro del comedor… Es una
catástrofe mayor que debe denunciarse y fuerte. Andrés Manuel López Obrador es
responsable del desastre de que miles de familias han perdido todo su patrimonio”
Si bien los dos ejemplos de ex funcionarios aludidos son opositores a Morena, se entiende
su posición, la única verdad es que el inquilino de Palacio Nacional; Manuel Bartlett Díaz
(CFE) Adán Augusto (Gobernador de Tabasco) y Blanca Jiménez Cisneros (Conagua) por
omisión, incapacidad, perversidad, indolencia, etc. son responsables directos de la tragedia,
post temporada de lluvia, al permitir que sin plan ni protocolo se hayan abierto las
compuertas de la Presa Peñitas, con las catastróficas consecuencias narradas en la entrega.

Si alguno de ellos tiene dignidad y ética profesional debería pedir licencia al cargo para
no dañar más a Tabasco y especialmente a México.

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de
Latitud Megalópolis (LM)

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