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Columnistas

Por Luis Repper Jaramillo- *Gobierno CDMX contemplativo y cómplice de la anarquía -*En momento de crisis Claudia, Orta y Ernestina se esconden en el C5

lrepperjaramillo@yahoo.com
Nunca, ni en los peores años de la Ciudad de México, con el PRI y el PRD, se ha padecido
una gestión incapaz, omisa, nula, torpe, miedosa, inútil, despreciable, inmoral, mediocre,
sumisa, sometida, timorata y demás calamidades, que en sólo 10 meses (diciembre/agosto),
como ésta de la Transformación de 4ª (capítulo CDMX) regenteada por la torpe Claudia
Sheinbaum Pardo, heredera y testaferro del Ganso Mayor, Andrés Manuel López Obrador,
quien ordena, dispone, influye, interviene, sujeta cómo debe administrarse la capital del
país. Sheinbaum sólo es el títere perverso de los designios del Peje.
Es inconcebible, pero lo padecen 14 millones de capitalinos que cohabitan la Ciudad, que
alguien sin visión, ni capacidad, mucho menos habilidades, esté al frente de la Metrópoli
más importante, trascendente e influyente, no sólo del país, sino de centro y Sudamérica
por la situación geopolítica ante Estados Unidos y Canadá.
Un día sí y otro también los horrores, errores, indolencia, irresponsabilidad e incapacidad se
demuestran desde la oficina del Antiguo Edificio del Ayuntamiento, en donde la sujeto sólo
calienta el mullido sillón de piel, pues sólo acata las disposiciones y ordenanza de su vecino
de Palacio Nacional, que a su modo, conveniencia, intereses ordena cómo debe (des)
gobernarse la otrora región más transparente del aire. Sheinbaum nada más dice “si señor
presidente, lo que usted ordene” Un fraude como Jefa de Gobierno, porque no tiene
autonomía de nada.
Llegó al despacho de 20 de noviembre esquina Plaza de la Constitución, precedida de
culpas y omisión por la tragedia del sismo del 19 de septiembre de 2017, cuando por el
impacto el Colegio Rébsamen colapsó provocando la muerte de 24 niños y 2 maestros al
caer sobre ellos dos pisos del edificio, ubicado en la calle Rancho Tamboreo, Colonia
Nueva Oriental Coapa, Alcaldía de Tlalpan.
¿Y por qué se le atribuye a la Sheinbaum responsabilidad por la caída de la escuela
particular?, porque siendo Alcaldesa de Tlalpan, fue omisa de los reportes de su Dirección
de Protección Civil, en el sentido de que la dueña del Colegio, Mónica García Villegas,
construía y termino un tercer piso sobre las aulas, sin los permisos respectivos y con
material demasiado pesado, que ponía en riesgo la seguridad de los alumnos y maestros, en
caso de un accidente.
Tal cual sucedió. La alcaldesa de Tlalpan, no hizo caso a la alerta y todos sabemos qué
sucedió.
Por ello, su llegada a la oficina de gobierno de la CDMX fue una afrenta de López Obrador,
de Morena, del INE, al permitir que una tipa con ese antecedente participara en la elección
a la jefatura de gobierno. Pero como fue decisión e imposición de Andrés Manuel, las cosas
se dieron como todos sabemos y los capitalinos padecen.
Horas antes de protestar al cargo ante los diputadetes del Congreso de la Ciudad de México,
la cínica Sheinbaum, tuiteó en su cuenta “mi compromiso es dedicarme en cuerpo y alma
(como el caso del Colegio Rébsamen) a rescatar la Ciudad de México como una Ciudad
innovadora y de Derechos. No podemos fallar, no les vamos a fallar”
Como notarán, es un texto mentiroso, protocolario, frases hechas, pues en 10 meses no ha
demostrado que “en cuerpo y alma” rescate a la CDMX, por el contrario la tiene sumida en
inseguridad, terror, controlada por 12 cárteles de la delincuencia organizada, permisiva para

que grupos de choque como los “anarquistas” destruyan propiedad privada, pública,
monumentos históricos y siembren pánico entre la población con sus acciones.
Su mensaje en redes sociales, dice también que hará una Ciudad de Derechos… ¿sí, cómo
no?, que lo digan las víctimas de asaltos, feminicidios, robos, secuestros, si su derecho a la
seguridad y calidad de vida lo sienten. O que dueños de negocios, casas, comercios, etc. en
marchas de las turbas como los anarquistas, sus propiedades son respetadas y el derecho a
la seguridad y tranquilidad de sus bienes son protegidos por corporaciones de seguridad
ciudadana para no sufrir daños.
O los derechos de automovilistas a quienes roban su coche en vía pública o asalto a mano
armada, tienen garantía de que las calles de la ciudad están vigiladas para evitar delitos…
En ninguno de los ejemplos, la inútil jefa de gobierno (Morena) tiene respuestas.
Puso en Seguridad Ciudadana a un ente incapaz, inservible, miedoso, que no garantiza
seguridad y ante situaciones como la de los “anarquistas” del 26 de septiembre que
destruyeron todo lo que a su paso por Reforma, Avenida Juárez, 5 de Mayo y Madero
colapsaron, Jesús Orta se esconde debajo de la falda de Claudia o de su escritorio en la
oficina de la calle de Liverpool o en el refugio preferido de ambos cuando hay desmanes, el
C5, desde donde contemplan plácidamente en monitores el caos.
Mientras los policías, contratados, adiestrados, pagados con los impuestos de los
ciudadanos, se resguardan –igual que sus jefes- tal vez por miedo, incompetencia, orden o
sumisión para dejar libremente a que los desadaptados sociales cumplan con gusto su
misión de destrozar propiedad ajena, monumentos y aterrorizar a la gente que se cruza en
su camino.
Pero como la orden de no reprimir las manifestaciones, aunque atenten contra la
seguridad de las personas, bienes muebles públicos, privados e infraestructura urbana, viene
del mesías y dueño de Morena, ¡ya saben quién! la regenteadora de la ciudad tiene que
acatar la instrucción, en la más sumisa, vergonzante, inmoral, irrespetuosa, actitud, que
viola la protesta que hizo ante la ciudadanía en el Congreso de la Ciudad, de defender,
respetar y hacer cumplir la Constitución de la Ciudad de México y las leyes que de ella
emanen, para brindar “seguridad” y Estado de Derecho a los habitantes.
Dice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que cada Estado del Pacto
Federal, las 32 entidades, entre ellas, dese luego, la CDMX, tienen autonomía de gestión,
soberanía y libertad para ejercer su gobierno, pero en los casos de los Estados gobernados
por Morena, las ordenes se reciben desde Palacio Nacional, pese a violar la Carta Magna,
quien debe ser el primer mexicano en respetarla.
La Sheinbaum, a pie juntillas y con venda en los ojos, acata las órdenes del Peje aunque
esté en juego su responsabilidad de mantener orden, seguridad y tranquilidad para 14
millones de habitantes y 6 millones más que diariamente recorren, visitantes, transitan y
cruzan la Ciudad expuestos a reacciones de grupos antisociales como anarquistas,
gatilleros de los cárteles de la delincuencia organizada y gavillas de rateros, asaltantes,
secuestradores, violadores, etc.
Esto no respalda la promesa de la Sheinbaum, de la que con certeza confirmo que si falla,
que aquello de “no les vamos a fallar”, es mentira, falacia, embaucamiento, deshonra a la
palabra, pues en menos de un año tiene sumida a la capital de la república en un hoyo de
inseguridad, terror en el camión de pasajeros, en la pesera, en el Metro, Metrobús, trolebús,
en las calles, en las esquinas, en el alto del semáforo.
Crea pánico observar desde los retrovisores del auto aproximarse por la izquierda una
motocicleta o motoneta, montada por dos sujetos, o escuchar en la combi la terrorífica frase
“ya se chingaron, estos es un asalto cabrones… aquí todos pongan su celular, su cartera, los
relojes, los anillos, la cadena… Usted, hijo de pu… no me mires, saca todo lo que tengas”.

Y mientras esto sucede a diario en cualquier avenida, carretera que desemboca a la CDMX,
la “Jefecita” (así en diminutivo) Claudia, la omisa ex alcaldesa de Tlalpan (Colegio
Rébsamen) y su incapaz Procuradora General de Justicia de la Ciudad, Ernestina Godoy,
tienen otros datos y aseguran que los asaltos, homicidios, robo a transeúnte/casa
habitación, etc. han disminuido. Sí, señoras inútiles, porque las víctimas no denuncian por
miedo y pavor de enfrentarse a los corruptos e impunes agentes del Ministerio Público y
sus coludidos policías de investigación, quienes ante el nerviosismo, impotencia, miedo,
pánico de la víctima de entrar a una cloaca del MP, son “asesoradas” de no denunciar
porque el trámite es largo, los ladrones difíciles de localizar, que el juzgador tardará en dar
entrada a la querella… pero si quiere que sea más simple, con unos miles de pesos se lo
arreglamos… Ante tal “orientación” el inconforme desiste.
Esa es la razón Claudia, Ernestina, Jesús (Orta) que los índices de delincuencia común
hayan descendido, no por el trabajo y eficiencia de las autoridades de la Transformación de
4ª Capítulo CDMX, sino por la apatía del denunciante. Ni en eso eres eficiente Sheinbaum.
Volviendo al terrorismo causado por los anarquistas el 26 de septiembre en parte del Centro
Histórico, me sentí impotente, irritado, avergonzado, engañado porque unos 200
inadaptados sociales –mujeres y hombres, no mayores de 25 años- destrozaron cuanto
inmueble se les antojó,,, y nadie los contuvo. Libremente hicieron de la suyas.
Pero… le diré que la Secretaría de Seguridad Ciudadana, cuyo “jefecito” es Jesusito Orta,
así en chiquito como él, cuenta con 26 mil efectivos que “cuidan” jajajajaja, a la
ciudadanía, a los que suma 6 mil en dos corporaciones elite: Comando de Operaciones
Especiales y Unidad Táctica de Auxilio, un total de 32 mil elementos, no fueron capaces de
contener – en el caso que nos ocupa, sí de reprimir, a la turba de estúpidos mozalbetes, que
se atrevieron a “encapsular” a unos 60 uniformas que dócilmente quedaron petrificados
ante la insolencia de los mugrosos.
Vergonzoso, inaceptable que la inútil jefecita de gobierno haya guardado silencio y acción
cuando cientos de propiedades públicas, privadas e infraestructura urbana eran masacradas
impunemente. Es tal la insensatez, baja estima, insignificancia de Claudia Sheinbaum, que
prefirió los destrozos y la inseguridad –de quienes protesto proteger- que contradecir la
orden del torpe López Obrador de no reprimir, a sus ninis a quienes mensualmente les da
3 mil 600 pesos… Ahora caigo, para armar desmanes en contra de los capitalinos.
No me extraña que esta basura social intentara incendiar, entre tanto que dañó, la librería
Gandhi, que está frente al Palacio de Bellas Artes, pues esta bola de idiotas desconoce el
valor cultural, educativo, estimativo, didáctico de un libro. Su mundo es las drogas, la
gasolina, los solventes, los fierros, las piedras, los espray y operar bajo consigna para
desestabilizar y crear terror.
Retomo otro texto que Claudia Sheinbaum lanzara a las redes sociales horas antes de
asumir el cargo, que en su twitter dice “vamos a estar a la altura de la 4ª
Transformación” Esta vez no miente, perfectamente acertó. Sí, el Gobierno de la Ciudad
de México está a la altura de la fallida, torpe, incapaz, sometida, ineficiente, corrupta,
insolente Transformación de 4ª, de Andrés Manuel López Obrador, que tiene a México en
condiciones similares a las de la capital del país, nada más que a escala superlativa: 0
crecimiento económico, sumiso al gobierno y caprichos de Donald Trump (la GN es la
Border Patrol del Río Suchiate), desempleo, inseguridad, pobreza y pobreza extrema,
insalubridad, encono social, desesperación de la población contra los gobiernos de Morena,
y muchos etcéteras.
Claudia, haznos un favor. No puedes, no sabes, no quieres gobernar. RENUNCIA
*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de
Latitud Megalópolis (LM)

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