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Por Luis Repper Jaramillo: *Florencia Serranía: “la muerte de usuario del Metro sólo un incidente” – *Sheinbaum, Serranía y Espino responsables de la tragedia del Metro Tacubaya

lrepperjaramillo@yahoo.com

¿Error humano, técnico, de pilotaje, automatizado, etc. o qué sucedió en el accidente en la
Estación Tacubaya, de la Línea 2 del STC (Metro) en donde un convoy se estampó “de
reversa” contra otro que estaba parado en espera de avanzar?
La verdad se sabrá una vez que la certificadora alemana TUV analice las cajas negras de
ambos trenes e in situ, realice peritajes para determinar la “verdad histórica” de la colisión.
Pero existe una realidad lastimera: la falta de mantenimiento de convoyes. Uno de ellos
pese a haber sido rehabilitado recientemente (canibalismo) no respondió al mando del
Centro de Control y misteriosamente se quedó sin frenos de aire, reculó desde lo alto de
una pendiente (entre las estaciones Observatorio y Tacubaya) y frenó su loco deslizamiento
al impactar contra el frente del estacionado. Resultado: una víctima ¿UNA? 41 lesionados y
miles de afectados por la suspensión parcial del servicio por varios días.
Las versiones mediáticas de los tres involucrados directos, Sheinbaum, Serranía y Espino
Arévalo, no coinciden, son diferentes, sólo hay una evidente, “la reversa”, pero ni Claudia
ni Florencia atinan a decir la verdad sobre el error técnico. En cambio, Fernando, tiene
“otros datos” que sus sindicalistas de manera personal le informaron: falló la energía
eléctrica del tren, por ello no fluyó aire a los frenos y en consecuencia el aparato reculó –sin
control alguno- todos sabemos el desenlace.
Y surge una duda razonable, ¿por qué desde el Centro de Control del STC, ubicado en le
Calle de Delicias, en el centro de la CDMX, no detuvieron el movimiento descontrolado del
tren que impactó? ¿O los operadores no observaban el tablero, chateaban en sus celulares,
fueron al baño, por un café o de plano no estaban en su lugar?
Recuerdo que en 1975 a raíz de la primera gran tragedia del Metro, en la Estación
Viaducto, de la Línea 1, en que un convoy a toda velocidad alcanzó a otro parado mientras
descendían y subían usuarios, provocó la muerte de 31 personas y 70 lesionados. El
Sistema modificó la operatividad de los trenes sustituyendo la conducción manual por
automatizada, programada desde el Centro de Control.
¿Se repite la historia de 1975? pues desde el CC no contuvieron el deslizamiento hacia atrás
de un tren “sin frenos de aire”. ¿Error, omisión, descuido, indiferencia, incapacidad, o qué,
Claudia; aún no lo sabes? Te lo digo a ti, Sheinbaum, porque Serranía a pesar de tener una
larga trayectoria y palmarés académico, ni idea tiene de lo que sucedió. En declaraciones y
entrevistas a la prensa, se muestra insegura, dudosa, shockeada, vaga.
Revisando su Hoja de Vida aparece que ya fue Directora General del Metro, entre 2004 y
2006, en las administraciones perredistas del Gobierno del DF, de Andrés Manuel López
Obrador y su sustituto Alejandro Encinas. Pese a esa currícula, confunde incidente con
accidente. Para ella lo de la Estación Tacubaya fue mero suceso, no tragedia que costó la
vida a un ¿uno? usuario ¡pecata minuta, verdad Florencita! y 41 lesionados. ¿Querías más?
Según la Misión del STC, Metro, el Director General tiene bajo su responsabilidad no sólo
el funcionamiento administrativo y operativo del Sistema, sino también brindar un servicio
con seguridad a fin de preservar la integridad (vida) de los usuarios que se trasladan en la
red.

Bueno… Florencia, te falló: murió 1 ¿UNO? y 41 más sufrieron lesiones. ¿Esta es tu
visión, misión y objetivos, de administrar un servicio que mueve diariamente a 6 millones
de usuarios en sus 12 líneas? Y no menciono la inseguridad, el acoso sexual, el comercio
informal dentro de los vagones, en sus pasillos, en las entradas y salidas de las estaciones
que es una calamidad, un riesgo para la vida de los pasajeros que no tienen otra opción que
usar este servicio. Tu Misión, Florencia, Claudia es fallida.
A raíz del accidente, no incidente, Serranía, te placeaste por varios medios de
comunicación para “justificar” la ineficiencia de tu administración, en noticiarios
radiofónicos y televisivos; mostraste inseguridad, tartamudeaste, no convenciste y te
sentaste en una muletilla que de tanto repetir –en una sola entrevista- querías mostrarte
humana, compungida, irreal. Llegaste a escupir que sólo había un muerto, como si fuera
poca cosa.
Tus palabras fueron un cliché mal concebido, pues la realidad muestra una verdad
contundente: no sabes, no puedes, no debes dirigir el STC ¿Tu cargo es un cobro de factura
por los favores al eterno candidato presidencial, López Obrador?
En una respuesta de tantas entrevistas dijiste “no contamos con un sistema que evite que
un tren se monte sobre otro”, ¡vaya! En ningún sistema del mundo existe, ¿pero qué en
2004 a 2006 en tu paso por el Metro no lo imaginaste, te pasó por la mente que esto podría
suceder? Según tu CV eres ingeniera mecánica por la UNAM. Cursaste maestría y
doctorado en Ciencias Materiales, por la Universidad de Londres; fuiste becaria del
Consejo Británico y del CONACyT en tu especialidad. Ex titular del STC. Con tantos
títulos académicos y en un año 3 meses que llevas en la Transformación de 4ª, no
supervisas por obligación el sistema de control, pantallas y master del CC/Metro, que
funcione a la PERFECCIÓN, porque incidentes como los bautizas, causan muerte y
lesiones, Serranía.
En tu cuota lopezobradorista no se puede fallar. Eso es incapacidad, omisión, descuido,
irresponsabilidad. ¿Tienes conciencia de esto? Conoces la dignidad… bueno, deja el cargo,
renuncia. Ya tiene un fallecido y 41 lesionados en tu Hoja de Vida… ¿Suficiente, no?
La otra responsable del incidente es Claudia Sheinbaum, más ocupada en su futuro político
para 2024, buscar la candidatura de Morena para “la grande”. Su culpa es la ausencia de
visión y decisión para no escatimar presupuesto en la perfecta operación y servicio del
Metro. En este rubro no se debe ser (“cuenta chiles”), dinero pues la omisión, desinterés o
austeridad republicana, causa daños, muertes, lesiones, saturación, inseguridad del Sistema
de movilidad más importante de la Ciudad.
Claudia, en vez de rehabilitar convoyes viejos, chatarra, sistemas de frenado, etc. que
finalmente son fierros, desgaste y vida útil, tiene que adquirirse equipo nuevo, aplicar un
minucioso programa de mantenimiento y no canibalear piezas de tres arrumbados para
colocarlas en los rehabilitados que son un volado para la seguridad y tranquilidad de más
de 6 millones de usuarios al día.
Al igual que Florencia, utilizaste a la prensa para enjugar tus culpas. Sólo te asesoraron
decir “el incidente fue por el deslizamiento en reversa… bla, bla, bla”
No Sheinbaum, el accidente fue brutal, sólo basta con mirar cómo quedó el vagón
impactado, cuyos fierros retorcidos, cristales hechos añicos y una parte del tren golpeador
montado en el otro, que muestra la falta de mantenimiento e impericia del conductor u
operadores del CC cuyo error costó una vida ¿una? y decenas de lesionados. Esto es
consecuencia de la nula supervisión del Sistema. Esa es tu responsabilidad, Claudia.

Pero como seguro no la asumirás, te describiré lo que eres: irresponsable. Persona que no
es responsable, por edad, capacidad u otra circunstancia. Obra o toma decisiones sin
considerarse responsable de lo que hace.
El tercer involucrado en el incidente (según Serranía) es el líder del Sindicato Nacional de
Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (Metro), Fernando Espino Arévalo,
quien “atribuyó” a algo mecánico el resultado fatal, “el convoy se quedó sin aire de frenos
y la pendiente (entre las estaciones Observatorio y Tacubaya) provocó que el tren se
deslizara en reversa para impactarse con el otro”
Implícitamente, Espino acusa falta de mantenimiento por parte del STC y del GCDMX. En
ningún momento menciona error humano del conductor, ni de los operadores del CC/Metro
–que por supuesto son sindicalizados- y arremete contra la administradora del gobierno
capitalino (porque Claudia no gobierna), “el tren que impactó tiene 37 años circulando. Ha
recorrido 816 mil kilómetros”, está viejo, obsoleto, caduco… eso quiso decir.
Siguió sin mencionar eventual mal trabajo de sus representados.
“El convoy impactado es de 1968 (52 años de uso) es de los primeros: está bien y funciona
porque se rehabilitó” Sin utilizar la palabra adecuada, Espino Arévalo, dejó entrever que
presta el servicio gracias al canibalismo (rescatar piezas de trenes en desuso, dados de baja,
lavarlas, pintarlas, escanearlas, etc. y colocarlas en convoyes que están siendo reparados).
Y para excusar potenciales fallas de trabadores miembros del Sindicato, el líder adelantó
“se está modernizando el pilotaje automático en las 12 líneas del Sistema”
Sólo como acotación: a raíz de la tragedia de octubre de 1975, en la Estación Viaducto de
la Línea 2, se cambió el manejo de los convoyes de manual a automático, controlados desde
el Centro de Control. Si son observadores, quien opera un tren sólo va checando odómetro,
velocidad, indicadores de energía eléctrica, reportando al CC sus observaciones.
La cercanía, velocidad y arribo a la estación se manipula a distancia. El manejador sólo
activa la apertura y cierre de puertas, lo demás se hace automáticamente.
Para concluir este análisis de la tercera tragedia del Metro en la Ciudad de México, exijo a
Claudia, Florencia y Fernando no decir verdades a medias, o mentiras malsanas; cada uno
asumir la responsabilidad que corresponde. Si estos tres trabajaran en la iniciativa privada,
ya hubiesen sido despedidos, con una denuncia penal engrapada en la carta de liquidación
por una muerte ¿una? y tentativa de homicidio de los 41 lesionados. Pero como no tienen ni
conocen la dignidad, serán absueltos por la (in) justicia capitalina, porque esa autoridad es
palera (verdad Ernestina Godoy), impuestas por quienes son responsables del incidente de
la Estación Tacubaya, de la Línea 2 del Metro.
La Transformación de 4a y su eterna impunidad

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de
Latitud Megalópolis (LM)

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