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“Dime con quién andas, y te diré quién eres” así calificaría la actitud y soberbia, de la
NO primera dama (gracias a Dios) Beatriz Gutiérrez Muller, esposa de Andrés Manuel
López Obrador, quien siente que el papel de pareja del inquilino de Palacio Nacional le
queda pequeño, insignificante, chiquito (como su mentalidad). Por eso su altanería y
arranques de prepotencia cuando algún ciudadano se acercado a pedir apoyo u orientación
ante problemas que el Gobierno de México tiene que atender.
La candidez o sencillez de quienes le han solicitado atención, ha topado con la amargura,
estulticia, majadería de Beatriz, quien ostenta y presume sus títulos en Licenciatura en
Comunicación, Maestría en Literatura Iberoamericana y Doctorado en Teología Literaria,
que le han provocado pérdida del piso, clasismo, arrogancia y humildad. Los títulos
profesionales no compran sencillez, respeto, dignidad; con ellos se nace, se maman,
docilidad. Estos términos no están en el vocabulario de Gutiérrez Muller.
Pero empecemos por el principio. Dejemos a la NO Primera Dama de México, al final
(como merece).
El significado literal de Primera Dama es, mujer o cónyuge del titular del Poder Ejecutivo o
alguien que cumpla esa función en ceremonias oficiales.
Me remontaré a la década de los 50´s, en donde las esposas de los Presidentes de la
República cumplían con orgullo, dignidad y trabajo esa función: acompañar al primer
mandatario en labores sociales, humanitarias y de acercamiento con las familias, mientras
él atendía lo administrativo, lo político, lo nacional, internacional y los protocolos
mundiales.
Doña Eva Sámano de López Mateos (1958/1964) fue considerada como la “Madre
Nacional”, “La Maestra de México” por su profesión docente. Creó el Instituto Nacional de
Protección a la Infancia (INPI). Protegió a los niños del país para mantenerse sanos,
vívidos, fuertes, implementando los Desayuno Escolares, que contenían leche, fruta,
sándwich, galletas, palanquetas, dulces, etc. con valor de 20 centavos al día, 1 peso por
semana en descargo del gasto familiar, en todas las escuelas primarias oficiales de la
República.
Guadalupe Borja de Díaz Ordaz. (1964/1970) siguió preservando la protección social y
familiar en beneficio de millones de niños y niñas del país.
María Esther Zuno de Echeverría (1970/1976) rechazó la etiqueta de Primera Dama,
prefirió la designación de “compañera Esther”. Continuó la labor institucional de apoyo a
los niños, pero dio un giro de 360º incluyó a las mamás, a las amas de casa para que
colaboraran con su esfuerzo en la manutención del hogar (creando talleres de cocina,
bordados, artesanías, música, etc. de manera gratuita)
Creó la Red de Servicio Social Voluntario. Ha sido la esposa del Presidente de la República
más sencilla, humilde y popular. Utilizó como atuendo oficial ropa sencilla. Nunca se colgó
sobreros, joyas o pieles.

Carmen Romano de López Portillo (1976/1982) fusionó el INPI y el Instituto Mexicano
de Asistencia a la Niñez (IMAN) pues cumplían similar actividades, para crear el Sistema
Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Su gusto por la música y la cultura
la llevó a implementar el Fondo Nacional para Actividades Sociales (FONAPAS). Puso en
marcha varias casas de cultura, talleres de enseñanza musical. Esto le permitió fundar la
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, que le llevó a realizar giras por todo el
mundo acompañando a la Filarmónica y difundir la música popular, tradicional mexicana
por todo el orbe. En 1979 implementó el Premio Internacional Literario “Ollín Yoliztli” que
reconocía méritos de escritores de habla española.
Paloma Cordero de De la Madrid (1982/1988) Dirigió el DIF, el Voluntariado Nacional.
Desde el DIF implementó programas sociales como procuración de justicia, protección a
menores maltratados, farmacodependientes, invidentes. Centros de Desarrollo Infantil
(CEDIS) para madres trabajadores sin costo, campamentos recreativos y decenas más.
La sencillez y capacidad de Paloma Cordero permitió en 1985, con motivo del terremoto
que azotó a la Ciudad de México la visita a nuestro país, con ayuda económica, medinas,
implementos para rescate de víctimas, de la señora Nancy Reagan, esposa del presidente de
EE UU, Ronald Reagan. A la Reina Sofía de España, la prima de la Reina Isabel II de
Inglaterra, entre otras Primeras Damas del mundo.
Cecilia Occelli de Salinas (1988/1994) Cumplió con el papel oficial, apoyando los
programas sociales en favor de niños y la familia. Siempre acompañó a su marido en las
labores nacionales e internacionales con mucha presencia, personalidad y prestancia gracias
a su belleza. Cuidó puntualmente a sus tres hijos pequeños (Carlos Emiliano, Juan Cristobal
y Cecilia) en el desarrollo su infancia y adolescencia, mientras el Presidente hacía su labor.
Nilda Patricia Velasco de Zedillo (1994/2000) una esposa presidencial suigéneris. Poca o
nula participación como Primera Dama. Mantuvo bajo perfil y aplicó la sana distancia entre
la labor social que debía realizar y las actividades de su esposo. Para ella un sexenio gris.
Nada se recuerda de ella.
Marta Sahagún de Fox (2000/2006) rompió el estereotipo de la esposa presidencial. Su
protagonismo fue enfermizo. Durante todo el sexenio opacó la labor del “buen hombre”. En
los círculos de prensa y de la política se consideró a “la señora Marta” como el poder tras
el trono.
Lo suyo fue el dinero, enriquecerse y convertir en millonarios a sus hijos (Fernando y Jorge
Alberto Bribiesca) producto de su primer matrimonio con tranzas, nepotismo, influencias,
fueron los parásitos del sexenio foxista. Explotó el papel de Primera Dama para beneficio
propio y entronarse en el Poder. Desatendió la labor social y humanitaria que la esposa
presidencial debe asumir; pero eso sí, extrajo del Poder lo más que pudo, Fue y ha sido la
más odiada y repudiada de las Primeras Damas.
Margarita Zavala de Calderón (2006/2012) Política, abogada, diputada. Continuó,
parcialmente, la labor de proteger a la niñez y las familias a través del DIF. Lo suyo fue
preservar, regresar a la vida política (su prioridad) al grado de postularse como candidata
presidencial para el sexenio (2018-2024) de manera independiente, ya que PAN no apoyo
su intención.

Como muestra del poco trabajo e interés como esposa presidencial. Al fracasar en su
aspiración y con el “dinero ahorrado” en su paso por el sexenio calderonista, “compró” los
derechos para crear su propio partido político “México Libre”, que en sociedad con Felipe
Calderón pretenden contender por la presidencia del país para el 2024/2030.
Volviendo a la supuesta responsabilidad que tenía en Los Pinos, apoyó con la Red del
Voluntariado del DIF a niños y niñas migrantes no acompañados. Esto le permitió diseñar y
poner en práctica la campaña “para una nueva vida” de niños y jóvenes, de orientación a
padres de familia para prevenir las adicciones en esa población vulnerable. Es todo.
Angélica Rivera de Peña (2012/2018) actriz, actriz, actriz. Su vida en la Residencia Oficial
de Los Pinos fue su mejor telenovela. Ignoró la labor o responsabilidad que hicieron las
Primeras Damas de la historia, dedicándose sólo a su cuero, su figura, su contacto con la
farándula, el glamour. Nunca representó a la administración peñista en labores sociales y
humanitarias… Lo suyo, lo suyo fue la simulación, el estrellato, las luces, la cámara y la
acción. Nada más qué comentar.
Beatriz Gutiérrez de López (2018/????) licenciatura, maestría y doctorado. Absolutamente
ausente de la labor social, humanitaria y familiar de los mexicanos (no la necesitamos). Ha
salido a la palestra mediática por sus torpezas, groserías, desatinos e indiferencia, hasta por
lo que votaron por su marido. No mide sus comentarios o respuestas. Utiliza o provoca en
redes sociales polémica porque no controla sus reacciones.
Recuerdo su debut en FB y Tiwtt cuando un fotógrafo tomó la imagen de su hijo menor,
ipso facto reaccionó escribiendo “con los niños no”. Después le siguieron otros
enfrentamientos con cibernautas, twitteros, visitantes, como cuando en otro arrebato se
dirigió a las lentes de fotógrafos y camarógrafos de televisión con ambas manos mostrando
el popular “caracolito” que es viral en redes sociales.
Una más de la culta, literata y escritora NO Primera Dama de México (gracias a Dios)
cuando se enfrascó con el youtuber mexicano Chumel Torres, cuando éste en su programa
de HBO en televisión por cable mencionó el sobre nombre del hijo menor de los López
Gutiérrez, “chocoflán” lo que provocó ira, arremetida contra el conductor que llegó hasta
una mañanera y guerra epistolar, exigiendo una disculpa pública de Torres y la presión de
la Transformación de 4ª para que la cablera suspendiera pero ya el espacio del “agresor”.
Chumel ofreció la disculpa, pero le quitaron su programa por órdenes de Palacio Nacional.
Y la vergüenza mayor de la NO Primera Dama (gracias a Dios) cuando un cibernauta de
manera decente, digna, honorable en su cuenta de twitter pidió a la señora de Palacio
Nacional acercarse a los padres de los niños que padecen cáncer pues el Gobierno de
México les niega la medicación. Agradeció la respuesta.
Pero con bajeza, irresponsabilidad, insensibilidad y grosería, la Gutiérrez Muller escupió:
“No soy doctora, a lo mejor usted sí. Ande ayúdelos” ¡¡zas!!
De qué sirven títulos académicos de licenciatura, maestría y doctorado, si se carece de
educación, sensibilidad y moral… Beatriz, no “que con los niños no”

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de
Latitud Megalópolis (LM)

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