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Internacional

Periodistas repasan en Roma 25 años de relaciones México-Vaticano

Periodistas acreditados en el Vaticano repasaron hoy los principales momentos de los 25 años de relaciones diplomáticas entre México y el Estado vaticano, que han logrado superar dificultades y momentos de tensión del pasado.

La Sala Marconi de la Radio Vaticana recibió a los corresponsales Valentina Alazraki, de Televisa; Jorge Gutiérrez, de El Universal; y Andrés Beltramo Álvarez, de Notimex, para una mesa redonda organizada por la embajada mexicana ante el Vaticano.

Pese a sus diversos puntos de vista, los tres comunicadores coincidieron en desatacar la enorme transformación vivida en México desde 1992, cuando se reformó la Constitución Nacional, se le dio reconocimiento jurídico a la Iglesia Católica y se dio paso al intercambio de notas verbales entre ambos Estados, dando paso a las relaciones formales.

Para Alazraki, el proceso que derivó en ese momento histórico comenzó mucho antes, en 1979, cuando Karol Wojtyla fue elegido Papa y recibió la invitación para asistir a la Conferencia Episcopal Latinoamericana en el estado mexicano de Puebla.

Recordó que en esa ocasión, el pontífice consultó a sus colaboradores y la mayoría le recomendaron no viajar a México por la falta de relaciones diplomáticas bilaterales. Sólo uno le impulsó a realizar esa visita: Girolamo Prigione, delegado apostólico y a la sazón, el primer nuncio apostólico en ese país.

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“Fiel a su estilo Juan Pablo II dijo: ‘Como yo no tengo colaboradores para que me digan los problemas, sino para que los solucionen, ustedes se arreglan’. Así clarito”, añadió la periodista.

Luego rescató algunas imágenes de las distintas visitas apostólicas de los pontífices a México, cada una de las cuales se realizó en momentos muy distintos uno de otro. “Los papas no fueron a México, fueron a siete ‘méxicos’ diferentes con siete relaciones diferentes”, insistió.

Por su parte, Jorge Gutiérrez precisó que el establecimiento de las relaciones en 1992 se dio por el interés directo de Juan Pablo II, quien provocó la reacción de un “presidente inteligente” como lo era Carlos Salinas de Gortari.

“La relación excelente empujada por Juan Pablo II entre el Vaticano y México continuó más o menos en los mismos términos durante el pontificado de Benedicto XVI, un Papa menos carismático y extrovertido que el anterior”, explicó.

Consideró que, si bien los católicos del país “se entregaron al Papa Ratzinger”, ya no fueron las multitudes festivas que se brindaron a Wojtyla.

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Más adelante habló de las dificultades que existieron en la relación bilateral durante el pontificado del Papa, sobre todo por culpa del episodio de la “mexicanización” que provocó el envío de una nota de protesta de México al Vaticano.

Por su parte, Andrés Beltramo Álvarez habló de la “astucia” de Francisco para recuperar su relación con el pueblo mexicano gracias a varios gestos y a su decisión de no ir a ese país con un viaje superficial sino con un viaje de seis días, que incluyó a cuatro ciudades.

Evocó los cambios sustanciales que trajo la reforma de 1992 a la Constitución, la cual puso las bases para la construcción de un vínculo distinto y más institucional.

Refirió cómo este nuevo estado de cosas se fue reforzando con las diversas visitas de presidentes al Vaticano, la participación de funcionarios de los varios niveles de gobierno en celebraciones en la Plaza de San Pedro y otras actividades.

“Desde 1992 la relación diplomática ha evolucionado enormemente, no sin lagunas y numerosos pendientes. Han cambiado las cosas desde los apoteóticos viajes de san Juan Pablo II. Ya no son los tiempos del Marcial Maciel todopoderoso, de la lucha entre conservadores y progresistas”, destacó.

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“Los vínculos institucionales se han naturalizado. Ya nadie cuestiona (seriamente) la cobertura mediática a la Iglesia Católica, ni la libertad de los obispos para opinar sobre muy variados temas», agregó.

«La palabra del Papa es valorada y tiene autoridad moral. Benedicto XVI y Francisco siguieron los pasos de Karol Wojtyla. Viajaron al país y ratificaron la predilección de los Papas para con esa nación”, apuntó.

Además, de cara al futuro, hizo hincapié en un desafío inmediato para la Iglesia Católica: la renovación de sus obispos, una renovación que tiene como puntapié inicial el discurso de Jorge Mario Bergoglio en la catedral de México el 16 de febrero de 2016.

Un mensaje en el cual, el Papa, pidió “obispos de mirada limpia”, que “no le tengan miedo a la transparencia”, que “no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”.

Ese discurso, señaló, no sólo fue un llamado de atención para los obispos, también marcó los derroteros para un futuro en la relación entre la Iglesia y el Estado en México.

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Con información de agencias.

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