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Juan R. Hernández

Andrés Manuel López Obrador lanzó el martes pasado el reto. Ese día dijo: “sí 100,000 marchan en mi contra, renuncio y me voy a Palenque”. Ayer, 5 días después, unos 173 mil mexicanos, según datos no oficiales, llenaron el Zócalo exigiendo su renuncia y además terminaron de tomarle indefinidamente la plancha de la Plaza de la Constitución.

La marcha de ayer, convocada formalmente por redes sociales apenas el miércoles anterior, arrancó hacia las 10 de la mañana de este sábado desde el Monumento a la Revolución hacia el Zócalo.

Al inicio de la marcha, la dirigencia del Frente Nacional AntiAMLO (FRENAAA por sus siglas), entregó ante notarios públicos etiquetas foliadas a cada uno de los marchistas, a fin de llevar un control mínimo de la asistencia. Estas deberían ser colocadas en el pecho de cada persona.

Para este etiquetado no se exigió ni identificación alguna ni el nombre o algún otro dato. Bastaba llegar para recibir una etiqueta foliada, a cuya entrega se marcaba un dedo con tinta indeleble para evitar duplicaciones.

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Al final, según se informó, se contabilizaron 173 mil asistentes, aunque podrían haber sido muchos más ya que no pocos, ni pasaron por su etiqueta en el Monumento de la Revolución, sino que se fueron directamente hasta el Zócalo.

Una medición profesional de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, realizada hace algunos años, dejó en claro que el Zócalo de la Ciudad de México mide: 50,625 metros cuadrados, lo cual es hoy corroborado por Google, lo cual indica que 202,500 personas bastarían para llenarlo. No más, no menos.

Al medio día de ayer ese espacio estaba quizá ocupado en dos terceras partes. Y la gente de todas las clases sociales y actividades económicas convocadas por el movimiento continuaba llegando.

A diferencia de otros eventos similares, al final de esta macha no hubo ni discursos ni posicionamientos de ningún líder. Cada ciudadano expresó sus exigencias a través de gritos, mantas o cartulinas a lo largo de la caminata. Muchos portaban banderas nacionales de todos tamaños.

El grito común fue el de: ¡López… RENUNCIA!

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Grito que resonó con fuerza ya con todos concentrados en la Plaza de la Constitución, y colocados de cara a Palacio Nacional.

Pese a que desde las ventanas de Palacio se asomaban varias caras, ninguna era la del Presidente de la Republica, quien se encontraba en Sonora en un encuentro con la familia Le Barón.

La obviedad dice que AMLO viajó a aquel estado norteño en busca de eludir su presencia en Palacio Nacional, donde vive, durante la marcha de FRENAAA.

MEMORIA

Cabe recordar que FRENAAA inició una marcha el sábado 19 de septiembre desde Avenida Juárez para instalar un plantón indefinido en el Zócalo de la Ciudad de México, en exigencia de la renuncia inmediata del Presidente de la República.

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Piden su renuncia por considerar que ha dañado económica, política y socialmente en forma grave a México. La amenaza no termina, afirman.

Ese sábado contingentes de policías les impidieron continuar la marcha colocando barricadas en las embocaduras de las calles de Madero y Cinco de Macho que son las que desembocan en la Plaza de la Constitución.

Ante los reclamos de no sólo los militantes de FRENAAA, sino de otros grupos, personajes y segmentos de la población el Gobierno de Claudia Sheinbaum justificó su impedimento en supuestos dictados de las autoridades de salud para impedir la expansión del coronavirus.

Los militantes de FRENAAA decidieron entonces colocar su plantón en Avenida Juárez e iniciar gestiones ante jueces para exigir el derecho constitucional del libre paso y de realizar manifestaciones.

El jueves 24, con orden de juez en mano, la marcha continuó hasta el zócalo donde se inició un plantón en la mitad más alejada de Palacio Nacional.

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Seis días después, en su mañanera del martes 30 de septiembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin que nadie lo previera, dijo:

“¿Cómo se caen, cómo se derrumban los gobiernos autoritarios?… con la gente, con grandes movilizaciones, sale el pueblo a la calle, cientos, miles, cientos de miles… millones…

“En mi caso, a la primera manifestación de cien mil personas -y que yo vea que en las encuestas ya no tengo apoyo-… a Palenque, Chiapas (dijo haciendo un ademan con su brazo derecho, recorriéndolo de un lado a otro), ni siquiera espero la revocación de mandato… ahí nos vemos, porque tengo principios, porque tengo ideales”, subrayó.
La sorpresa no sólo fue el reto de la marcha de los 100 mil, sino el que se hubiera calificado a sí mismo como un “gobierno autoritario”.

¿Lapsus? ¿autoaceptación?

Como hubiera sido, lo dicho, dicho estaba, y en FRENAAA se comenzó a evaluar una respuesta rápida para demostrarle a AMLO que en México había más de 100 mil inconformes con su Gobierno.
Hoy eso quedó confirmado.

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