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Miguel Ángel Sánchez de Armas – Juego de ojos: Un libro llamado Ulises

Se dice que cuando François Marie Arouet, “Voltaire”, supo que el gobierno
francés había mandado incinerar en la plaza pública cuanto ejemplar de sus
Cartas Inglesas fue posible confiscar, exclamó: “Hombre, cómo hemos
progresado: antes se quemaba a los escritores… hoy únicamente a sus libros.
¡Esto es civilización!”
Doscientos años después, James Joyce se quejaba con su librero yanqui:
“No menos de veintidós editores leyeron el manuscrito de Dublineses y cuando por
fin apareció, una persona muy amable compró toda la edición y la hizo quemar en
un auto de fe particular.”
Estos recuerdos vienen a cuento porque en diciembre se cumplieron 86
años del fallo judicial que permitió a los gringos leer Ulises sin riesgo de ir a parar
a una mazmorra y además echarse un trago, pues casi al mismo tiempo fue
revocada la tonta e inmoral “ley seca”.
La decisión del juez John M. Woolsey fue un duro golpe a los censores que,
en palabras de Morris L. Ernst, “durante décadas han luchado por mutilar la
literatura […] y procurado reducir el material de lectura de los adultos al nivel de
personas subnormales”. De vivir hoy, el togado sería la bête noire del filisteo
ignorante y rabioso que habita en la Casa Blanca.
Amarrar las manos a los guardianes de la moral pública —de la mente y del
cuerpo— oxigenó a la sociedad estadounidense y puso un ejemplo más allá de
sus fronteras. Podría establecerse una línea de continuidad entre la legalización
del Ulises y del alcohol, las movilizaciones pro-derechos civiles y la llegada de un
ciudadano negro a la Casa Blanca —algo que ni siquiera Lincoln hubiese
imaginado… o aceptado.
En el caso de la resolución de Woolsey no hay que pasar por alto que fue
dictada cuando en las verdes colinas de Georgia y Missouri el Ku Klux Klan
linchaba negros, en muchas escuelas se prohibían las enseñanzas de Darwin y el
matrimonio interracial era ilegal. Me parece que cuando los vientos de la moralina,

Juego de ojos
Miguel Ángel Sánchez de Armas

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el conservadurismo y el fundamentalismo religioso comienzan de nuevo a soplar,
como lo vemos en la era trumpiana, esta es una lectura provechosa para todos
quienes creen en los derechos civiles y la libertad. Vale:
“III — […] en Ulises, a pesar de su franqueza inusitada, no encuentro en
ningún lugar el propósito equívoco del sensualista. Sostengo, por consiguiente,
que no es pornográfico.
“IV —Al escribir Ulises, Joyce trató de hacer un experimento serio en un
género literario nuevo, si no enteramente inédito. Toma a personas de la más
modesta clase media, que viven en Dublín en 1904, y trata no solamente de
describir lo que hicieron cierto día, a comienzos del mes de junio, mientras iban y
venían por la ciudad empeñadas en sus ocupaciones habituales, sino que también
trata de contar lo que muchas de ellas pensaron entretanto. […]
“Tener que explicar con palabras un efecto que evidentemente se presta
más para una técnica gráfica, es causa principalísima, según creo, de la
obscuridad con que tropieza el lector de Ulises. Y también justifica otro aspecto del
libro que debo además considerar: la sinceridad de Joyce y su honesto esfuerzo
para mostrar con exactitud cómo operan las mentes de sus personajes.
“Si Joyce no intentara ser honesto desarrollando la técnica que ha adoptado
en Ulises, el resultado sería, por lo tanto, sicológicamente falso e infiel a la técnica
elegida. Tal actitud sería artísticamente imperdonable. Y es porque Joyce se ha
mantenido leal a su técnica y no ha intentado evadirse de sus necesarias
implicaciones, sino que ha tratado honestamente de contar con plenitud lo que sus
personajes piensan, que ha sido objeto de tantos ataques y que la finalidad por él
perseguida ha sido tan a menudo mal entendida y mal interpretada. […]. Las
palabras tildadas de “sucias” son viejos términos sajones, conocidos por casi
todos los hombres y, me arriesgo a decir, por muchas mujeres, y son las palabras
que emplearía natural y habitualmente, creo yo, la clase de gente cuya vida física
y mental Joyce está tratando de describir. Respecto a la reaparición insistente del
tema del sexo en la mente de los personajes, no se debe olvidar que éstos actúan
en un ambiente céltico y en plena temporada primaveral.

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Miguel Ángel Sánchez de Armas

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“V —Además, Ulises es un asombroso tour de force si se considera el éxito
que ha obtenido, en principio, con un objeto tan difícil como el que Joyce se había
propuesto. Como ya he dicho, Ulises no es un libro de fácil lectura. Es brillante y
aburrido, inteligible y oscuro alternativamente. En muchos pasajes me resulta
desagradable; pero, aunque contiene —como ya he mencionado— muchas
palabras consideradas vulgarmente sucias, no he hallado nada que denote
complacencia en tal suciedad. Cada palabra del libro contribuye como un trozo de
mosaico al detalle del cuadro que Joyce está tratando de ofrecer a sus lectores.
“Si uno no desea asociarse con gente como la que Joyce pinta, es asunto
que queda librado al criterio personal. Para evitar contactos indirectos como esos
personajes, uno puede no desear la lectura de Ulises; eso es bastante
comprensible. Pero si un verdadero artista de la palabra, como Joyce lo es
indudablemente, intenta trazar una imagen real de la clase media más baja de una
ciudad europea, ¿debe ser legalmente imposible para el público estadounidense
ver esa imagen? […]
“VI —La ley en la cual el decreto está comprendido, solamente pena, en lo
que nos concierne, la introducción en Estados Unidos de cualquier libro obsceno
proveniente de cualquier país extranjero. No esgrime contra los libros la amenaza
de los adjetivos condenatorios que generalmente se hallan en leyes que tratan
asuntos de esta índole. Se requiere de mí, por lo tanto, únicamente que determine
si Ulises es obsceno dentro de la definición legal de dicha palabra.
“El significado de la palabra ‘obsceno’, como la definen legalmente las
Cortes, es: ‘Tendiente a excitar los impulsos sexuales o a inducir a pensamientos
sexualmente impuros y sensuales’. Si un determinado libro tendiera a excitar tales
impulsos y pensamientos, tendría que ser probado por la Corte, en cuanto a su
efecto, en una persona de instintos sexuales normales —lo que los franceses
llaman l’homme moyen sensuel—, que desempeña en esta rama de
investigaciones legales el mismo papel de reactivo hipotético que el ‘hombre
razonable’ en la Ley de Agravios y ‘el hombre entendido en arte’ respecto a
cuestiones de invención en la Ley de Patentes. […]

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Miguel Ángel Sánchez de Armas

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“Después de haber tomado mi decisión acerca de ese aspecto de Ulises
que ahora se considera, confronté mis impresiones con las de dos amigos míos,
que en mi opinión reunían los requisitos arriba mencionados para mi reactivo. […]
Los dos habían leído Ulises y, desde luego, estaban completamente
desvinculados de esta causa. […] di a cada uno la definición legal de ‘obsceno’ y
le pregunté si en su opinión Ulises era ‘obsceno’ dentro de esa definición. Me
interesó comprobar que ambos estaban de acuerdo con mi opinión: Que Ulises,
leído en su integridad, como un libro debe ser leído en una prueba como ésta, no
tendía a excitar impulsos sexuales o pensamientos sensuales, sino que su efecto
sobre ellos era solamente el de un comentario algo trágico y muy poderoso sobre
la vida íntima de hombres y mujeres.
“La ley concierne únicamente a personas normales. Un ensayo tal como el
que he descrito, es, por lo tanto, la única prueba apropiada de ‘obscenidad’ en el
caso de un libro como Ulises, que es un intento sincero y serio de crear un nuevo
método literario para la observación y descripción de la humanidad. Me doy
perfecta cuenta de que, debido a alguna de sus escenas, Ulises es un trago más
bien fuerte para ser gustado por algunas personas sensibles, aunque normales;
pero mi opinión, madurada tras larga reflexión, es que mientras en muchos
pasajes el efecto que Ulises produce sobre el lector es indudablemente algo
emético, en ninguna parte tiende a ser un afrodisíaco. Por lo tanto, Ulises puede
ser admitido en Estados Unidos.”

1 de marzo de 2020

☛ @juegodeojos ☛ facebook.com/JuegoDeOjos ☛ sanchezdearmas.mx

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