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Columnistas

Miguel Ángel Sánchez de Armas – Juego de ojos: Creación en las tinieblas

La sombra del revolucionario, entrega pasada de Juego de ojos, provocó un
tsunami de comentarios sobre la personalidad de Martín Luis Guzmán.
“Alguien que se supo muy bien acomodar entre la clase dominante”, expresó una
lectora del norte de México.
“El mejor prosista, junto con Reyes y Novo. Impecable. De su amor por el
periodismo y las letras, yo agregaría una anécdota final: murió sobre el escritorio
con las galera de Tiempo en las manos”, consideró el columnista que a mi juicio es
uno de los maestros del estilo en la prensa escrita contemporánea.
Que a 44 años de su muerte su vida y obra sigan frescas en la memoria,
habla de la fuerza con la que vivió entre nosotros. Hombre poliédrico, en una
faceta ofrece el poder de su prosa y en la otra desvela una “leyenda negra”. A
propósito de esto, cité a Emmanuel Carballo en la entrega anterior: “La leyenda
negra de don Martín, en el México de ayer y hoy, de tan común y corriente deja de
ser negra; cuando mucho es gris. Como hombre cometió deslealtades, errores y
desviaciones ideológicas que empequeñecen su figura; de escasos escritores
mexicanos se puede afirmar lo contrario. Como Reyes, supo ser medroso por
conveniencia, y como Vasconcelos (hombre también con el orgullo herido) no
pudo conservar en la edad adulta y la vejez las ideas generosas y progresistas de
los años mozos.”
A continuación cedo el espacio a mi amigo Humberto Musacchio, grande en
el periodismo, cuya valoración del escritor es precisa y contundente:
“La lectura de Martín Luis Guzmán, especialmente La sombra del
caudillo y El águila y la serpiente son parte inseparable de nuestra generación.
Esas y otras obras del inmenso escritor nos permitieron entender que las
revoluciones son procesos dialécticos signados por la grandeza y la mezquindad,
características que con frecuencia hallamos en las mismas personas.

Juego de ojos
Miguel Ángel Sánchez de Armas

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“Martín Luis es parte de nuestra educación sentimental, histórica y política.
Nos puso ante los símbolos que la escuela y la sociedad nos enseñaron a amar y
respetar, pero lo hizo de forma que percibiéramos las contradicciones del mismo
proceso histórico y de sus personajes. Sólo por eso ese escritor merece nuestro
agradecimiento.
“Pero digamos que una cosa es el escritor, ciertamente grande, y muy otra
el tipejo miserable que una y otra vez se traicionó a sí mismo. Destacas que tu
predilección en la escritura de Martín Luis sea la mexicanidad, pero omites que si
bien fue actor y testigo de la revolución, en su obra –y eso es un acierto
literario—se sitúa a distancia, como queriendo ocultar que él fue parte de lo mismo
que narra.
“Fue villista, sí, pero fue mucho más severo con Villa que con Carranza a la
hora de escribir. Cuando huyó del país renunció a la nacionalidad mexicana para
adoptar la española, cuando no existía la doble nacionalidad. Renunció a esa
mexicanidad que le atribuyes, pues le ofrecieron ser secretario de Manuel Azaña y
para eso necesitaba ser gachupín. Y no dudó en cambiar de camiseta.
“Cuando volvió a México, con Cárdenas presidente, lo hizo porque Calles,
que no lo quería, había caído de su pedestal. Por supuesto, a su regreso trató de
pagar indulgencias, renunció a la nacionalidad española, se convirtió en fervoroso
cardenista, apoyó al exilio español que le sirvió para hacer buenos negocios, como
la fundación de EDIAPSA y las Librerías de Cristal, asociado con Giménez Siles.
La revista Tiempo, fundada, creo, en 1940, en efecto, fue ejemplo de buen
periodismo y mejor escritura, pues el tipo –cuentan quienes lo conocieron en la
redacción—era extremadamente riguroso con los textos.
“En 1952, cuando el gobierno de Alemán perpetró la matanza de
henriquistas, Tiempo había cerrado la edición con estupendas y muy oportunas
fotos de la masacre acompañadas de textos escritos por el notable equipo de
redacción. Repentinamente, Guzmán dio la orden de hacer a un lado todo ese
trabajo y elaborar nuevamente el número con textos y fotos enviados por la
Presidencia de la República, lo que motivó la renuncia de Luis Suárez, Mario Gill,
Fernando de Rosenzweig, Ernesto Álvarez Nolasco, Arturo Sotomayor, Germán

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Miguel Ángel Sánchez de Armas

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List Arzubide y José Rogelio Álvarez, quien poco después dobló las manitas,
abandonó a sus compañeros y regresó a la revista. En carta a El Popular, los
renunciantes citaron palabras de Martín Luis, quien les había dicho: ‘Tengo
atribuciones para mutilar y deformar la verdad si eso conviene a los objetivos
políticos que Tiempo persigue’. Para más datos, te sugiero busques en Prensa
vendida, de Rafael Rodríguez Castañeda, pp. 27 y 28.
“El día de la libertad de prensa de 1969, Martín Luis dio otra muestra de
bajeza en el banquete respectivo ante el chacal Díaz Ordaz: ‘la conducta general
de la prensa de México -dijo- ha venido respondiendo positivamente a las normas
y deberes periodísticos codificados por el señor Presidente de la República’.
Guzmán hablaba después de que toda la gran prensa había escamoteado y
falseado la información sobre el movimiento estudiantil de 68 y la matanza de
Tlatelolco, y en el colmo de su actitud rastrera, agregó: ‘Si en algo fallamos a esa
hora, lo lamentamos sin la menor reserva’. Como premio por su vergonzosa
sumisión el Chacal lo hizo senador.
“En 1971 dirigí la sección cultural de El Universal y publiqué dos artículos
de diferentes autores en los que se denunciaban algunas canalladas de Martín
Luis. Los encargados de vigilar la edición dejaron pasar aquellos textos y su
publicación motivó que me congelaran y que dejara de aparecer la sección.
Semanas después busqué al subdirector Ariel Ramos en la cantina ‘La Mundial’ y
le pregunté por qué me habían suspendido. Su respuesta, sus respuestas, fueron
una de las mejores lecciones de periodismo que he recibido. Primero me preguntó:
‘¿Qué no sabes quién es Martín Luis Guzmán?’ Sí, es un gran escritor, respondí,
pero es un canalla como periodista. Ante mi respuesta, Ariel sólo movía la cabeza
como diciendo: ‘Este pendejo no entiende nada’.
“Luego, me dijo: ‘No sabes que es el director de la revista Tiempo? ¿Y no
sabes que es presidente de la Asociación Nacional de Editores de Periódicos? ¿Y
no sabes que un influyente senador de la República? ¿No sabes que es asesor
del Presidente de la República en lo referente a medios de comunicación y que
gracias a él el gobierno nos da publicidad? ¿Y no sabes que es presidente del
Consejo de Premiación de los Premios Nacionales de Periodismo, que cada año

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nos otorga varios para nuestro personal? ¿Y no sabes que es presidente del
Consejo de Administración de PIPSA que nos garantiza el suministro de papel
periódico a precios estables, que nos da crédito y que frecuentemente nos
condona las deudas? ¿Y no sabes que es director general de la Comisión
Nacional de los Libros de Texto Gratuitos, que nos da trabajo para que nuestras
máquinas estén ocupadas todo el día? ¿Y no sabes que…?
“No, pues no sabía. Pero lo que siempre he sabido es que los grandes
escritores también pueden ser unos miserables. Martín Luis Guzmán lo era.”

24 de mayo de 2020

☛ @juegodeojos ☛ facebook.com/JuegoDeOjos ☛ sanchezdearmas.mx

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