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Columnistas

Miguel Ángel Rivera- CLASE POLÍTICA: Todos repudian métodos del PRI, pero siguen aplicando el “dedazo”

La reciente entrega de la medalla Belisario Domínguez a Ifigenia Martínez Hernández puso de actualidad la lucha e contra del autoritarismo, representado en el “dedazo” del presidente que va de salida para designar al que será su sucesor.

         Con el homenaje la maestra en Economía se recordó en particular su participación en el nacimiento de la Corriente Democrática, al lado de Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, durante el sexenio del presidente Miguel de la Madrid (1982-1988), quien estaba en vías de ejercer la principal de sus llamadas facultades metaconstitucionales, nada más ni nada menos que señalar con su índice al casi seguro siguiente primer mandatario.

         En el sexenio anterior, el presidente José López Portillo y su secretario de Gobernación Jesús Reyes Heroles se convencieron de la necesidad de aflojar el rígido sistema de control político y dar participación a la oposición , lo cual se logró con el nacimiento de los llamados diputados de partido y la legalización de fuerzas políticas que antes sólo se movían en la clandestinidad.

         El lógico complemento para quienes aspiraban a un sistema más democrático era acabar con el control vertical dentro del entonces partido oficial, en donde ni una hoja se movía si no estaba autorizado por el “primer priista”. Esa era la principal demanda de los afiliados a la Corriente Democrática: aplicar sistemas más democráticos para al elección de dirigentes y candidatos.

         Como no lo lograron, los integrantes de esa corriente democratizadora buscaron mejores rumbos y a larga de su inconformidad nacieron el PRD y, a la larga, MORENA. Por desgracia para sus militantes y para el resto del país, los procedimientos autoritarios en vez de ser erradicados se heredaron a las nuevas organizaciones.

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         El presidente dice que no hay “tapado”, lo cambia por “corcholatas”. 

         En julio pasado el presidente López Obrador aseguró que había terminado la tradición del «tapado», por la cual el presidente en turno elegía a su sucesor y afirmó que es «el pueblo el que va a decidir». Pero en realidad lo único que hizo fue asumir personalmente la tarea de dar el elenco oficial de precandidatos – luego los convirtió en “corcholatas” – que antes quedaba a cargo de algún personaje de confianza del presidente en turno

         Esta situación la resiente especialmente uno de los aspirantes a la nominación presidencial de MORENA, el coordinador de los senadores de ese partido, el ex gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal, cuyo nombre a sido “olvidado” por lo menos en dos ocasiones por el presidente López Obrador al mencionar a los integrantes del cartel de aspirantes para el 2024.

         La situación no es nueva para Monreal, quien dejó su partido original, el PRI, precisamente porque a pesar de los méritos en campaña, fue “olvidado” por el entonces gran elector, el presidente Ernesto Zedillo, a pesar de que entre otros destacados trabajos fue el principal negociador con la oposición en la Cámara de Diputados cuando el PRI perdió por primera ocasión la mayoría absoluta y le arrebataron la conducción de la Cámara.

         Monreal demostró ser el mejor candidato, nominado por el PRD y venció su anterior partido.

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         Más adelante, luego de una escala en la entonces delegación Cuauhtémoc, era el mejor colocado de MORENA en todos los sondeos de opinión para contender por el gobierno de la Ciudad de México, pero una encuesta que nadie conoció más el líder y guía de MORENA, así como algunos de sus allegados, hizo que el gran elector, Andrés Manuel López Obrador, se inclinara por una de sus colaboradoras en el gobierno capitalino, la ex activista universitaria Claudia Sheinbaum Pardo.

         Salvo la reciente y aparatosa aparición del ex gobernador de Tabasco, el paisano y amigo de López Obrador y ahora secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, para muchos observadores, analistas y militantes de MORENA, Sheinbaum ya está prácticamente nominada, pues el primer mandatario no se ha cansado de “placerala” y de levantarle el brazo en señal de victoria.

         Sin embargo, Monreal no se da por superado. Por principio de cuentas, no admite estar  marginado definitivamente de la lucha por la nominación, aunque el jefe del Ejecutivo se “olvide” de incluirlo en la lista oficial. De hecho, dar por seguro que estará no sólo en la final del proceso de MORENA, sino también en la boleta electoral del 2024.

         Para alcanzar esa meta, Monreal ha vuelto a los orígenes de la lucha por la democratización: imponer un sistema democrático para la nominación del candidato, en vez de la facultad metaconstitucional del primer mandatario de nombrar a su sucesor.

         En una de sus más recientes declaraciones acerca de ese tema, al asitir al tercer informe de actividades de la senadora Marybel Villegas en Chetumal, Quintana Roo, Monreal subrayó que la falta de claridad y certeza en la definición de candidaturas es el principal problema del partido, pues divide y aleja de la ciudadanía.

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         El coordinador de los senadores “morenos”, volvió a solicitar a la dirigencia nacional de su partido a transparentar los procesos de selección de candidatos y definir la postulación del abanderado presidencial en 2024 por la vía de la elección, pues el método de las encuestas está agotado y solo divide a los militantes (sobre todo cuando no se conocen esas encuestas, vale agregar).

         “Si queremos mantener la unidad, hay que transparentar los procesos de selección de candidatos. Quizás nuestro principal problema, nuestro talón de Aquiles, sean los procedimientos de selección de candidatos a puestos de elección popular”, dijo.

         Sostuvo que el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado, trabaja para resolver este “talón de Aquiles” y para ello se ha planteado realizar tres encuestas, una principal y dos espejos, con el fin de seleccionar a los candidatos.

         “Sin embargo, lo mejor es realizar elecciones primarias”, insistió el líder de la bancada morenista en el Senado, y aunque admitió que dichos procesos son más “pesados” y “difíciles”, sostuvo que al final dejan más satisfechos a los ciudadanos. En contraste, Monreal agregó que las encuestas no sólo han generado incertidumbre y desconfianza, sino también división entre la militancia.

         Lo que sí, Monreal no ha admitido hasta ahora la mínima posibilidad de buscar la nominación presidencial por otro partido o coalición. Está seguro de que logrará, con el respaldo de otros partidarios de los sistemas democráticos, que su partido aplique lo que exige en el exterior.

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         El PRI pide cambios en la política económica. 

         Mientras el presidente López Obrador  espera que el PRI la aporte los votos que necesita en el Congreso para aprobar la (contra)reforma energética, por lo menos un sector del sector mantiene no sólo su oposición a los cambios propuestos, sino que pide una rectificación del gobierno de la llamada Cuarta Transformación, en particular en materia económica, pues aprecian indicadores de alto riesgo.

         Uno de los que piden cambios es el ex secretario de Economía y ahora diputado federal Idelfonso Guajardo Villarreal, quien parece no haber sido sometido por las amenazas de acciones judiciales en su contra.

         La inversión extranjera directa sí ha caído. Ya estamos observando una disminución acelerada en la tenencia de bonos gubernamentales en manos de extranjeros, eso requiere nuestra atención para poder preservar la estabilidad financiera y evitar una crisis, afirmó el diputado federal.

          En la comparecencia de los funcionarios de la Secretaría de Hacienda en la Cámara de Diputados, el legislador priista manifestó que, frente a un futuro inmediato con altos niveles de incertidumbre, no existen los márgenes de maniobra necesarios para poderlos enfrentar, ya que los fondos petroleros y de estabilización que disfrutó en su inicio el actual gobierno, “ya nos los agotamos todos”.

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          A nombre del Grupo Parlamentario del PRI, Guajardo – uno de los renuentes a validar la (contra)reforma energética – destacó que en los 10 primeros trimestres de esta administración se tienen inversiones de 80 mil millones de dólares, mientras que en el mismo periodo de la administración anterior había 100 mil millones de dólares.

          Guajardo manifestó preocupación por el hecho de que se estima un crecimiento de 4.1 por ciento, el cual no está respaldado por las evaluaciones de organismos internacionales ni por la banca internacional.

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