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Columnistas

Miguel Ángel Rivera CLASE POLÍTICA: Morena no ordena ni su propia casa

 – Los cuadros y directivos del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) están empeñados en transformar al país (y de ser posible al mundo), pero desafortunadamente para sus elevadas aspiraciones, no pueden poner orden ni en su propia casa.

         De hecho, los conflictos internos llevan a los “morenos” a parecerse más a sus “repudiados” antecesores del PRD que a erigirse, como aspiran, a convertirse en ejemplo para el resto de la humanidad.

         Gran parte de la caída del PRD derivó de la incapacidad de sus corrientes internas o “tribus” para llevar a  cabo un proceso democrático para elegir a su dirigencia nacional y, ahora, los “morenos” parecen empeñados en seguir la misma ruta.

         Hace unos pocos días, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó anular el proceso interno para la renovación de la dirigencia nacional del partido en el gobierno. La razón fueron los conflictos (en algunos casos hasta con aparición de armas de fuego) que llevaron a impedir que se realizara una gran parte de las asambleas distritales en las cuales se elegiría a los consejeros que participarían en el Congreso Nacional – programado en principio para el próximo día 20 de noviembre, pero luego la fecha ha sido cambiada varias veces – en donde votarían para elegir nuevo presidente nacional, para sustituir al actual presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien dejó el cargo para asumir la candidatura presidencial y, por prelación, ascendió la secretaria general, Yeidckol Polevnsky, quien ahora se aferra a la posición y pretende retenerla hasta la próxima sucesión presidencial.

         Otras poderosas corrientes internas desean poner fin al errático mandato de Polevnsky y la principal fuerza de oposición la encabeza Bertha Luján, quien también aspira a presidir al partido y tiene como plataforma la presidencia del Consejo Nacional, órgano colegiado con gran capacidad de decisión.

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         Ayer, nada menos, se dio un nuevo caso de enfrentamiento del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), controlado por la presidenta saliente y el Consejo Nacional, encabezado por Luján.

         Este último, decidió convocar a un Congreso Extraordinario del partido, con la finalidad de elegir una dirigencia interina y reencauzar al Movimiento hacia procedimientos democráticos plenamente aceptados por todas las corrientes internas y que puedan ser validados por los organismos electorales como  el referido TEPJF y el INE.

         Pero las buenas intenciones no fueron avaladas por Polevnsky y su camarilla, que a su vez convocaron a otro Congreso Nacional, pero no para elegir nueva dirigencia, sino para reformar los estatutos de MORENA y aprobar un sistema de elección por encuestas, como se los recomendó su líder y guía, el presidente López Obrador.

         Así, en apariencia Polevnsky se alinea con las recomendaciones del primer mandatario, pero sus rivales advierten que en realidad se asegura su elección, pues sabe como utilizar en su beneficio unas encuestas cuya metodología nunca se ha hecho pública, ni quienes son los encargados de ponerla en práctica. Allí está el caso del ahora coordinador de los senadores de MORENA, Ricardo Monreal, quien fue marginado de su aspiración de ser candidato el gobierno de la Ciudad de México mediante una misteriosa encuesta que sólo festinó una camarilla, en donde además de Polevnsky está otro ex dirigente temporal de MORENA, el ahora senador Martí Batres, quien aparentemente también aspiraba al gobierno capitalino pero festejó el fallo a favor de Claudia Sheinbaum como si fuera propio.

         Al dar a conocer la convocatoria para “su” Congreso Nacional, Polevnsky se cuidó de aclarar que continuará al frente del partido hasta que concluya el proceso interno. O sea, aparte de reformar los estatutos, se encargará de conducir la encuesta supuestamente decisiva.

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         Por cierto, en este procedimiento (la encuesta) está de acuerdo un tercer y poderoso aspirante a la dirigencia nacional de MORENA, el coordinador de los diputados federales, Mario Delgado.

  El Consejo Nacional de Morena se perfila a aprobar este domingo una convocatoria para un Congreso extraordinario del partido para el 24 de noviembre, en la que se avalaría una dirigencia interina del partido que tenga como función encabezar a Morena hasta que concluya el proceso interno.

         Ante la doble convocatoria a Congreso Nacional, dentro de las mismas fila de MORENA se propaló la versión de que otro órgano interno, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, será la que decida, esta misma semana, cuál de las dos es válida.

         En eventos recientes, el presidente de esa Comisión, Héctor Díaz-Polanco, ha aparecido como más alineado con la corriente de Luján.

         Sin embargo, analista imparciales indican que este conflicto, como el de las frustradas asambleas distritales,  terminará por decidirse en instancias ajenas al partido, como el Instituto Nacional Electoral (INE) o el Tribunal Electoral federal, pues seguramente el descalificado por la Comisión de Honestidad impugnará su decisión.

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         Por lo pronto, un cuarto aspirante a la presidencia, el senador suplente Alejandro Rojas, culpó a Polevnsky y Luján de la situación por la que atraviesa MORENA y reiteró su llamado para que ambas dejen sus cargos.

         La presidencia de la CNDH otro problema para MORENA.

         Aunque MORENA impuso su mayoría para elegir presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a la luchadora social Rosario Piedra Ibarra, el caso no puede darse por cerrado definitivamente, pues todavía hay fuertes resistencias.

         Se dice que el coordinador de los senadores “morenos”, Ricardo Monreal, utilizó su poder y prolongada experiencia para “convencer” a algunos senadores de oposición para poder integrar la mayoría calificada que hizo posible la victoria de Piedra Ibarra.

         Pero al parecer su encanto no tuvo el mismo impacto dentro de la bancada de MORENA, pues la senadora “morena” Martha Guerrero, secretaria de la Mesa Directiva de su Cámara, solicitó que se vuelvan a contar las cédulas de la votación que aparentemente dio la victoria a Piedra Ibarra, pero que dejó muchas dudas, como la de cuál fue el total de legisladores presentes y el número que era necesario para lograr esa mayoría calificada.

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         “En mi carácter de secretaria de la Mesa Directiva solicito que quienes estamos facultados e hicimos el conteo de votos, es decir los secretarios, incluida la senadora Lupita Saldaña del PAN, realicemos el recuento de los mismos, que no exista la menor duda de que Rosario Piedra Ibarra es la presidente electa de la CNDH”, afirmó.

         La legisladora de Morena dijo que su intención es aclarar de manera contundente y clara que ella contó dos veces los votos a favor del candidato José de Jesús Orozco Henríquez, y fueron ocho y no nueve, por lo que rechazó el video que difundieron senadores del PAN, el cual en su opinión tiene truco.

         Explicó que al hacer el conteo se depositaron hojas blancas en la urna y un sobre, lo cual constataron los otros dos secretarios de la Mesa Directiva del Senado, quienes se encargaron de contar los sufragios, el senador de Morena, Primo Dothé Mata, así como la panista Guadalupe Saldaña.

         En tanto el dirigente nacional del PAN, Marko Cortés Mendoza, sostuvo que, con la elección de la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el gobierno de MORENA pretende desaparecer todo indicio de autonomía e independencia del organismo y dejar al desamparo la protección de los derechos fundamentales de los mexicanos.

         En un comunicado, el dirigente panista denunció que “la pública y destacada militancia de la señora Rosario Piedra Ibarra en MORENA y su clara cercanía con el presidente de la República, nos hace suponer que estará al servicio del régimen; y que su papel al frente de la CNDH no sería para defender los derechos humanos, sino para tapar las posibles violaciones que cometa el gobierno morenista contra los ciudadanos”.

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         Cortés Mendoza también sostuvo que el gobierno federal pretende borrar todos los esfuerzos realizados en casi 30 años para preservar la autonomía de uno de los organismos de más contrapeso al poder y tratar de imponer a una persona incondicional a su gobierno

         Además validó la versión de que los senadores de MORENA desaparecieron dos votos para asegurar la necesaria mayoría calificada.

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