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Columnistas

Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: México debe hacer honor a la Doctrina Estrada

.- El presidente Andrés Manuel López Obrador se ganó el reconocimiento general al concederle asilo político al ex presidente de Bolivia Evo Morales, con lo cual  hizo honor a la tradición de la diplomacia mexicana, pero ese éxito está a punto de anularlo el propio primer mandatario por su propósito de “evaluar” al nuevo gobierno de esa nación sudamericana.

En su conferencia mañanera, el presidente de México comentó que su gobierno evalúa la posibilidad de reconocer o no al nuevo gobierno boliviano, encabezado por el ex senadora Jeanine Áñez, a la cual no aceptan los seguidores de Evo Morales.

«Es un proceso, o sea, se está valorando. Esto corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores valorarlo en su momento. Así lo están haciendo otros países, no han resuelto. No sé cuántos hayan reconocido o no hayan reconocido. Nosotros tenemos nuestros tiempos y en su momento se va a tomar una decisión», contestó el primer mandatario a una periodista que repreguntó si su gobierno reconocería al que encabeza Jeanine Áñez.

Esta actitud del gobernante mexicano de colocarse en el papel de juez internacional para decidir si el aceptable o no el nuevo gobierno de Bolivia va en contra de uno de los pilares fundamentales de la política exterior mexicana que le ha ganado el reconocimiento internacional, la conocida como Doctrina Estrada.

Esa doctrina – que lleva el nombre del destacado diplomático mexicano Genaro Estrada, quien fue secretario de Relaciones Exteriores del presidente Pascual Ortiz Rubio – establece que el gobierno mexicano no otorga reconocimiento a un gobierno extranjero, sino que sólo se limita a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos, sin calificar precipitadamente, ni a posteriori, el derecho de las naciones para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades.

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La Doctrina Estrada se manifiesta en contra de que los países decidan si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo, especialmente si este proviene de movimientos revolucionarios. Afirma que gobiernos extranjeros no deberían juzgar (para bien o para mal), gobiernos o cambios en gobiernos de otras naciones ya que implicaría una violación a su soberanía.

Además, la doctrina Estrada sostiene aspectos fundamentales de la política internacional, especialmente el principio de no intervención y el derecho de autodeterminación de los pueblos.​

La actitud de México no es gratuita, pues nuestro país padeció mucho durante el siglo XIX y principios del XX por la lucha entre facciones para imponer o quitar a un gobierno, que luego debía batallar para conseguir, con frecuencia a un costo muy elevado, el reconocimiento de otras naciones.

Para el presidente López Obrador, que gusta tanto de defender principios morales, también debería estar vigente la sentencia que dice: “no hagas a otros lo que no quieras que te hagan”.

En otras palabras, la decisión de mantener a Evo Morales en el poder o admitir a la nueva administración encabezada por Jeanine Áñez (así como, eventualmente, al gobierno que resulte de las elecciones que serán convocadas) corresponde única y exclusivamente a los bolivianos.

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MORENA en vías de un relevo pacífico de presidente.

Los que parecen haberse salvado de una injerencia externa para su proceso de renovar presidente nacional, son las corrientes internas de MORENA, que al parecer ya aceptaron la sugerencia de su líder moral, el presidente López Obrador, de decidir la sucesión mediante el método de encuestas.

El acuerdo no es total, pero en principio ha sido admitido por dos de las corrientes de mayor fuerza interna, las que encabezan la secretaria general en funciones de presidenta, Yeidckol Polevnsky, y la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, ambas aspirantes a encabezar al partido en el próximo periodo.

Lo que sí, este acuerdo en principio significa que todos los aspirantes mantendrán sus actuales puestos hasta mediados del año venidero, cuando en principio estaba programado que el nuevo presidente de MORENA sería elegido en el presente mes, de preferencia el día 20.

La presidenta nacional en funciones, Yeidckol Polevnsky, precisó que todos los integrantes de la dirigencia, del Consejo Nacional y de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia seguirán en sus cargos.

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Además, la propia Polevnsky y la presidenta del Consejo Nacional, Bertha Luján, anunciaron un acuerdo para llamar a una reunión del Congreso Nacional para el venidero día 30 del mes actual, en el cual se planteará la necesidad de modificar los estatutos partidarios con la finalidad de establecer la encuesta como método de renovación de la dirigencia.

Este acuerdo es un notable avance, pues anteriormente las fuerzas estaban tan divididas que cada bando, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), encabezado por Polevnsky y el Consejo Nacional, presidido por Luján, habían convocado a dos congresos nacionales, en fechas diferentes.

De hecho, al reunirse con unos 300 delegados que llegaron a la Ciudad de México para participar en la reunión convocada por el CEN para el reciente domingo – el cual fue cancelado por la Comisión de Justicia partidaria – Polevnsky aclaró que su acuerdo con Luján no significa que sea un hecho el Congreso Nacional Extraordinario a realizarse el 30 de noviembre, pues todavía falta la convocatoria oficial, que se conocerá en el curso de la presente semana.

Tampoco hay acuerdo total en torno a la encuesta, pues algunas corrientes internas piden que se tome en cuenta únicamente a los militantes y otras se inclinan por considerar también a simpatizantes del partido que no estén afiliados.

Esto no es cuestión menor, pues de hecho el conflicto interno llegó a sus más altos niveles por desacuerdos en torno al padrón de militantes, que a nadie satisface.

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Además de llevar adelante acuerdos internos, MORENA tiene pendientes como solicitar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), ampliar el plazo que dio, de 90 días, para reponer el procedimiento para el cambio de dirigencia. También está pendiente de cumplirse la solicitud del Instituto Nacional Electoral (INE) para que todos los partidos políticos entreguen antes de concluir el año una revisión actualizada de sus padrones de militantes, ya que a partir del último día de enero de 2020, comenzarían multas por cada registro irregular.

El PAN se suma a las críticas por desempleo.

Este 2019, primer año de gobierno encabezado por MORENA, se han perdido más de 289 mil empleos en comparación con el mismo período del año pasado, denunció el líder nacional del PAN, Marko Cortés, quien aprovechó para solicitar que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2020 se privilegie la inversión productiva.

El dirigente nacional del partido azul y blanco se respaldó en

datos oficiales del IMSS, los cual indican que de las 648 mil 59 nuevas fuentes de trabajo generadas en el periodo enero-octubre de este año, 245 mil 920 se forjaron en los estados donde gobierna el PAN y únicamente 144 mil 644 correspondieron a los gobiernos de MORENA.

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Esto quiere decir, destacó Cortés, que los gobiernos panistas crearon el doble de empleos que los de MORENA. “Los gobiernos panistas son los que han creado el 38 por ciento del total de empleos formales y eventuales, con seguridad social, en los primeros diez meses del año. Los gobiernos de Acción Nacional están decididamente comprometidos en la generación de nuevas fuentes de trabajo, porque creemos en un México productivo, con menos desigualdad y más con oportunidades de desarrollo para todas las personas”, añadió.

Cortés comentó asimismo que, a nivel nacional, “la creación de empleos en los diez meses del año es la más baja en últimos seis años con respecto a los mismos periodos, pero comparado con 2018 representa una caída del 30.9 por ciento, lo que significa que, de enero a octubre, el gobierno de López Obrador dejó de crear 289 mil 665 empleos respecto al mismo periodo del último año de Enrique Peña Nieto».

Peor aún, añadió el presidente del PAN, la disminución del empleo durante el gobierno de López Obrador, se acompaña con una escandalosa precariedad laboral, “ya que el 66 por ciento de las personas que encuentran un trabajo tienen, en el mejor de los casos, un salario no mayor a dos salarios mínimos, en muchos casos sin prestaciones sociales”.

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