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Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: La maestra Ifigenia propone mantener incólume la separación de poderes

“La separación entre los poderes debe mantenerse incólume, sin amenazas ni presiones”, dijo la senadora Ifigenia Martínez Hernández, al recibir la medalla Belisario Domínguez, la máxima presea que otorga el Senado y su declaración le valió el respaldo de legisladores de todos los partidos y de funcionarios de los poderes Ejecutivo y Judicial.

         Figura destacada de la llamada Cuarta Transformación, como senadora del grupo parlamentario de MORENA, la maestra Ifigenia – como es ampliamente conocida – expuso comentarios que podrían interpretarse como alejados de la ortodoxia que impone el presidente Andrés Manuel López Obrador.

         Claro, se trata de interpretaciones y puede llegarse a conclusiones diferentes, al cotejarlas con las declaraciones del fundador, líder y guía de MORENA.

         Por ejemplo, las descalificaciones de López Obrador contra personajes del Poder Judicial y de organismos autónomos, así como sus exigencias para que senadores y diputados aprueben sus iniciativas “sin cambiarles una coma”, se interpretan generalmente como una forma de tratar se tener el control de todos los poderes.

         Ayer, la festejada y reconocida luchadora de izquierda se pronunció a favor de mantener la separación de poderes y, además, se manifestó en contra de las divisiones, de lo que se acusa también al Ejecutivo.

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         “Quiero hacer un llamado a la unidad por la fortaleza y el desarrollo nacional“, propuso la senadora.

         La galardonada, pilar de la Corriente Democrática del PRI, del PRD y de MORENA, se reafirmó en la línea de la llamada Cuarta Transformación, al declararse a favor de la iniciativa de reforma eléctrica del presidente López Obrador. Aseguró que no restringe la participación de privados en este sector, pero sí los regula de manera justa.

         En ese sentido, se pronunció a favor de separar del poder económico del poder político, lo que debe significar separar el gobierno de las oligarquías, además de establecer un ingreso para gravar la riqueza excesiva.

         Esto último merece, por lo menos, una explicación, pues parece contradecir la promesa del gobierno de la llamada Cuarta Transformación de no aplicar nuevos impuestos y, si se grava a un solo sector de la sociedad, sería dar la razón a quienes se quejan de la polarización fomentada por el primer mandatario al satanizar a algunos grupos.

         Además, la senadora Martínez propuso integrar un Consejo Económico plural, bajo los lineamientos y pilares de la Cuarta Transformación, donde se escuche a todas las fuerzas económicas y políticas del país, encaminado a una mejor distribución del ingreso. Enunció un decálogo en el que destacan elaborar leyes para propiciar mayor igualdad social, con el aumento de los ingresos de las clases marginadas y una disminución de la concentración de la riqueza.

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          Un cuerpo colegiado donde estén representados todos los sectores sociales.

         Como parte de su propuesta de unidad nacional, la premiada senadora propuso un programa de diez puntos.

         “Consideramos que debe existir un órgano plural con representación de todos los sectores sociales del país: trabajadores, empresarios, académicos, servidores públicos, que cuantifique y analice las principales variables y económicas de nuestra realidad presente y las proyecte en un avance ordenado hacia un futuro que permita lograr, en forma democrática, el desarrollo económico y social de un país, de la población que ahora tiene y que seguramente va a aumentar.

         “Este órgano colegiado se constituía con las siguientes bases y objetivas:

         “Uno. La tarea fundamental será el diseño y puesta en marcha de un nuevo pacto nacional político, económico y social sobre cada uno de los pilares de la cuarta transformación.

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         “Segundo. Elaborar leyes para propiciar una mayor igualdad social, aumentando los ingresos de las clases marginadas y disminuyendo la concentración de la riqueza.

         “Tres. La separación del poder económico del poder político debe significar la separación del gobierno de las oligarquías económicas y financieras, y un mayor acercamiento a las necesidades populares, utilizando toda la potencialidad económica del Estado.

         “Cuatro. Fortalecer la estructura económica para abastecer el mercado interno y promover la integración del sector informal de forma progresiva a la economía formal en plenitud de derechos y desarrollo de capacidades.

         “Cinco. En el sector externo es necesario lograr una inserción más favorable de nuestra economía en la globalidad mediante un encadenamiento productivo que incremente el valor agregado interno.

         “Seis. Un sector financiero reorganizado, con mayor participación nacional y pública, menos ávido de ganancias y más orientado a la extensión financiera y al financiamiento productivo.

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         “Siete. Es vital el fortalecimiento fiscal del Estado a nivel federal mediante impuestos de base amplia y a niveles locales en las contribuciones correspondientes dentro de nuestro sistema de coordinación fiscal.

         “Ocho. Además del rigor administrativo para la recaudación tributaria, consideramos conveniente promover un sistema progresivo de impuestos comprometidos con el federalismo, la implantación de un impuesto a la riqueza y otras formas de gravamen a los ingresos personales excesivos, sin aumentos al Impuesto sobre la Renta a las empresas, sobre todo, a las de nivel medio e intermedio, para procurar su expansión.

         “Nueve. En la política social la prioridad de la atención a los grupos de bajos ingresos debe significar, además del apoyo directo, el reforzamiento de las condiciones materiales de vida de las oportunidades de desarrollo y movilidad social con medidas estructurales duraderas.

Debemos promover el mejoramiento a la distribución del ingreso, entendiendo al salario como el elemento fundamental para el desarrollo económico, es decir, la retribución al trabajo, y

         “Diez. La democratización de la vida pública del país debe significar el respeto pleno a la democrática representativa y a sus instituciones, al igual que al fortalecimiento de la democracia participativa”.

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         Se notaron las ausencias, en especial del presidente López Obrador. 

         La medalla Belisario Domínguez le fue impuesta a la maestra Ifigenia por la presidenta del Senado, la ministra en retiro y ex secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero, en presencia del actual titular de esa dependencia, Adán Augusto López Hernández, representante del presidente López Obrador, quien como se sabe se negó a acudir porque supuestamente se preparaban acciones para agraviar a la institución presidencial.

         La ceremonia transcurrió en absoluta calma y de hecho hubo unanimidad en el reconocimiento a la maestra Ifigenia, así como al doctor Manuel Velasco Suárez, a quien se le concedió la presea en forma póstuma.

         También fue notable la ausencia de Cuauhtémoc Cárdenas, quien fue figura central en la Corriente Democrática de la que formó parte la senadora premiada. Al parecer, el tres veces ex candidato presidencial optó por dejar todo el lucimiento a su compañera y amiga Ifigenia Martínez.

         El que afanosamente buscó compartir el reconocimiento, en su calidad de miembro fundador de la Corriente Democrática, fue el ex presidente del PRI y del PRD, ex candidato presidencial, ex secretario del Trabajo y de Educación, ex embajador y ex diputado – al que su partido le negó la oportunidad de reelegirse –  Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, quien junto con Cárdenas y la maestra Ifigenia integró la trilogía que inició la lucha por democratizar al PRI y luego llevó ese esfuerzo al plano más alto de la política nacional, hasta desembocar en la victoria encabezada por el actual presidente López Obrador.

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         Aunque los sitios estaban perfectamente marcados, con identificadores personales, al momento de la guardia de honor ante el monumento a Belisario Domínguez y a pesar de que no había espacio para él, el experimentado político se colocó delante de todos, bajo el brazo del ex gobernador de Chiapas Manuel Velasco Coello, nieto del homenajeado doctor Velasco Suárez.

         Por cierto, la ceremonia se efectuó en el viejo recinto del Senado, el conocido como Palacio de Xicoténcatl. Sorprende porque cuando se anunciaba al presidente López Obrador, se decía que ese edificio estaba en reparación y que por eso la ceremonia se trasladaría al moderno edificio de Paseo de la Reforma.

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