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Columnistas

Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: Encapuchados violentos, pero libres de castigo

Parece demasiado conveniente. La oficialmente repudiada marcha de mujeres contra la violencia fue manchada precisamente por actos violentos, cometidos por mujeres encapuchadas, sin que los numerosos contingentes de policías desplegados aparecieran para contenerlas.

         La coartada parece perfecta. Unas horas antes de las manifestaciones de protesta, el presidente Andrés Manuel López Obrador, que las había censurado al calificarlas de ser patrocinadas por sus enemigos los conservadores, cambió parcialmente su discurso al afirmar que el machismo no cabe dentro de su proyecto de transformación del país. Eso sí, ninguna manifestación de encomio ni siquiera una disculpa porque el año anterior, el primero de su gobierno, fue el de mayor violencia contra las mujeres.

         De acuerdo con cifras oficiales, dadas a conocer por el Secretariado Ejecutivo del  Sistema Nacional de Seguridad Pública, en 2019 las mujeres sufrieron cada día 302 delitos de alto impacto, es decir, cada hora se cometieron 13 crímenes como homicidios dolosos, feminicidios, extorsiones, secuestros, trata, corrupción de menores y lesiones dolosas.

         La disculpa aparentemente más sentida provino de la secretaria de Gobernación, la ministra en retiro de la Suprema Corte de Justicia, Olga Sánchez Cordero, quien evitó en reiteradas ocasiones solidarizarse con las protestas de sus compañeras de género.

         Pero la titular de Gobernación recurrió al socorrido recurso de la llamada Cuarta Transformación de disculparse mediante el recurso de acusar al pasado de todo lo malo.

         “Este es un problema ancestral y estamos bien conscientes de que reconocer la responsabilidad que tiene el Estado no es suficiente. Sabemos que es urgente materializar estrategias a corto plazo que lo detengan y que se aseguren que las violencias cometidas en contra de las mujeres no van a quedar impunes”, dijo.

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         La funcionaria aseguró que como funcionarios no desdeñan ni voltean la mirada hacia otro lado para no ver el problema de la inseguridad y la violencia, aunque la forma para resolverlo es a través de la implementación de diversas acciones orientadas a la prevención, a la sanción y a la erradicación de estas conductas.

         Se puede decir que son palabras que se llevó el viento. En la práctica, en la capital del país, no se comprobó la promesa de contener la violencia.

         Como ha ocurrido en anteriores protestas de mujeres, volvieron a aparecer encapuchadas dedicadas a cometer actos violentos contra edificios públicos y privados, frente a los cuales se habían colocado barreras que fueron fácilmente superadas por las provocadoras. Ningún policía se acercó para tratar de contenerlas, por el contrario algunos contingentes de mujeres policías fueron objeto de agresiones, sin que pudieran actuar en contra, salvo tratar de protegerse con sus escudos.

         En las transmisiones al inicio de las marchas, pues un contingente caminó por Paseo de la Reforma, mientras otro salió del Monumento a la Revolución, se pudieron apreciar contingentes de la policías, en su mayor parte integrados por mujeres, distribuidos en diversos puntos por donde pasaría la manifestación, especialmente en torno al Palacio de Bellas Artes y al Hemiciclo a Juárez. Pero en cuanto aparecieron los contingentes violentos, las “agentes del orden” habían desaparecido.

         Otro hecho notable es que los grupos agresores portaban herramientas de construcción que esta vez fueron usadas para destruir, como grandes marros. Por cierto, testigos aseguran que no toda la destrucción fue causada por mujeres. A pesar del repudio a la presencia masculina, algunos hombres se unieron a los contingentes violentos y fueron ellos los que utilizaron los grandes martillos para causar destrozos.

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         En los alrededores de Bellas Artes también se detonaron bombas de gases, pero no se estableció con claridad si fueron lanzadas por policías las utilizaron los grupos de embozados.

         Muchas de estas escenas se pudieron apreciar por medio de la televisión. En este caso, el Grupo Milenio se ganó un reconocimiento pues hizo una cobertura muy amplia, desde antes del arranque de la marcha, hasta que los primeros grupos llegaron hasta el Zócalo y se realizó un mitin, en donde nuevamente las mujeres dejaron constancia de su rechazo a la violencia.

         Por cierto, quedan algunas dudas a partir de esa transmisión, pues las tomas durante el mitin dejaban constancia de la presencia de gran número de personas en la explanada, pero esas imágenes eran interrumpidas por una toma aérea en donde se apreciaban grupos muy reducidos y aislados, que daban la impresión de que la manifestación fue poco concurrida. La calidad de este video era evidentemente muy diferente a la transmitida al resto de las cámaras dispuestas para la cobertura.

         Las dudas se incrementan porque otras imágenes, originadas en la avenida Cinco de Mayo mostraban un contingente muy numeroso, prácticamente inmovilizado, porque sus integrantes no podía entrar al Zócalo que, según los reportes, estaba totalmente lleno.

         Esta historia todavía no llega a su final.

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         Hoy veremos cómo actúan los esquiroles para desvirtuar la continuación de las protestas femeniles.

         Hoy es el “Día sin Mujeres”. ¿Dónde aparecerán los contingentes violentos para tratar de desvirtuar la protesta? O, tal vez, los ideólogos de la transformación ¿nos tienen reservada otra sorpresa?

         Para las mujeres, poca educación y escasa seguridad social.

         No es ninguna sorpresa, se trata sólo de un recordatorio de la deuda social que tenemos con las mujeres:

         La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2018, levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México habitan 64.4 millones de mujeres, las cuales representan 51.5 por ciento del total de población.

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         De conformidad con ese estudio, en México 60.6 por ciento de las mujeres de 3 a 29 años asiste a la escuela y 44 de cada 100 mujeres están afiliadas a alguna institución de salud.
En tanto, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), también realizada por el INEGI, en su edición correspondiente al tercer trimestre de 2019, de las personas de 25 años y más que se desempeñan como funcionarios y directivos de los sectores público, privado y social, sólo 34.7 por ciento son mujeres.

         En México, según la  mencionada ENIGH, correspondiente al año 2018, residían 64.4 millones de mujeres: 24.3 por ciento son niñas (0 a 14 años), 24.8 por ciento jóvenes (15 a 29 años), 38.2 por ciento adultas (30 a 59 años) y 12.7 por ciento adultas mayores (60 años y más).

         Por otra parte, el denominado Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), también referido por el INEGI, en su número cuatro, relativo a Educación de Calidad, que incluye aspectos como el acceso igualitario a la enseñanza primaria, la cobertura de la calidad de la educación y las oportunidades para el aprendizaje permanente a cualquier edad, refiere que en 2018, dentro de la población de 15 años y más, 6 de cada 10 personas sin educación son mujeres.

         El ODS hace referencia a la salud y el bienestar. Una de sus metas es la cobertura universal de los servicios de salud, con el objetivo de garantizar una vida sana y promover el bienestar a cualquier edad. La ENIGH 2018 estima que menos de la mitad de las mujeres (44.1por ciento) están afiliadas alguna institución de salud.

         Por otra parte, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD (2020) destaca la importancia de que las mujeres ocupen más cargos públicos, lo que constituye un estímulo para que otras mujeres sean líderes para alcanzar una mayor igualdad de género. El indicador que con mayor frecuencia se usa para reflejar este avance social es la proporción de escaños representados por mujeres en el parlamento (United Nations, 2018).

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         Otro indicador en este sentido es el tipo de actividad que desempeñan las mujeres en su trabajo. La información de la ENOE, correspondiente al tercer trimestre de 2019, estima que de cada 10 personas de 25 años o más que trabajan como funcionarios, legisladores y autoridades gubernamentales, cuatro son mujeres.

         Para más detalles, el INEGI, en colaboración con el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), ofrece la publicación “Mujeres y hombres en México 2019”, disponible en Internet: https://www.inegi.org.mx/app/biblioteca/ficha.html?upc=702825189990.

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