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Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: El regreso a clases no será general el 1 de junio

En vísperas de que el gobierno de la llamada Cuarta Trasformación haga público su plan especial para superar la crisis económica y social derivada de la pandemia del Coronavirus, se mantiene una desacuerdo que abarca a casi la mitad de los gobiernos de los estados, inconformes con la posibilidad de reanudar clases a partir del venidero 1 de junio.

         No se trata de una cuestión partidista, pues entre los mandatarios en desacuerdo está el de Puebla, Miguel Barbosa Huerta, surgido de las filas del partido del gobierno, MORENA, quien ha dado numerosas pruebas de su apego al también denominado gobierno del cambio.

         Más bien, la inconformidad surge de la diversidad de opiniones acerca de la forma como se debe contener la pandemia del Covid 19 y la forma de reparar sus efectos negativos en la economía, aspectos en los cuales no se ha registrado una posición firme del gobierno federal, pues hasta de sus filas surgen señales contradictorias.

         La idea de reiniciar las clases presenciales a partir del primer día de junio la expresó el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán, quien reveló la posibilidad de que, en los municipios “definidos como libres de riesgo”, la fecha se adelante al 17 del presente, (en realidad el lunes 18). El funcionario señaló asimismo que el ciclo escolar terminará el 17 de julio.

         De entrada, la intención de reanudar las clases presenciales el 1 de junio fue rechazada de inmediato por nueve gobernadores que, a través de sus redes sociales, se pronunciaron en favor de que el ciclo escolar 2019-2020 concluya a distancia y las clases presenciales inicien a partir del siguiente periodo (2020-2021), programado para iniciar en agosto, si las condiciones sanitarias por el COVID-19 lo permiten.

         Los mandatarios que ya se declararon en contra de reanudar las clases presenciales son los de Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas, Coahuila, Michoacán y el mencionado caso de Puebla. Todos ellos están por dar por concluido el año escolar y esperar hasta el próximo que, tentativamente, se iniciará en agosto.

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         Pero no son los únicos en desacuerdo con volver a las aulas el 1 de junio. Otros que estudian soluciones diferentes son los gobernadores de Nuevo León, Baja California Sur, Guerrero y hasta Morelos, en donde el gobernador Cuauhtémoc Blanco sigue sin aparecer, pero en este caso el director del Instituto de la Educación Básica del Estado de Morelos (IEBEM), Eliacin Salgado de La Paz, se encargó de anunciar que no se tiene una fecha fija para el regreso a clases.

         A los anteriores se deben considerar casos de otros estados en donde no hay definición acerca de la fecha para reanudar clases presenciales, como Sonora, en donde la directora de Epidemiología de la Secretaría de Salud del Estado, Dénica Cruz, declaró que no se ha determinado fecha fija para la vuelta a las aulas; o como Yucatán, en donde el presidente municipal de Mérida, Renán Barrera, declaró ayer que considera improbable reanudar clases presenciales en junio.

         No se trata, salvo excepciones, de una oposición a rajatabla contra la posibilidad de que las escuelas reabran el 1 de junio. En varios estados la posición de las autoridades locales podría cambiar a partir de hoy, miércoles, cuando se conozcan los resultados de las conversaciones programadas para ayer tarde-noche entre los integrantes de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO) y miembros del gabinete presidencial, para revisar aspectos de las acciones para reactivar actividades económicas en las regiones donde han sido pocos o no se han registrado casos de Coronavirus.

         En esa reunión virtual con los mandatarios de las 32 entidades federativas participaron los secretarios de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez; de Economía, Graciela Márquez Colín; del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde Luján; de Educación Pública, Esteban Moctezuma Barragán; y de Turismo, Miguel Torruco Marqués.

         Contra el optimismo presidencial, “hay otros datos”.

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         En México se registrará una recesión de 6.6 por ciento por la pandemia del Covid 19 y para contrarrestarlo se inyectarán entre 101 y 132 mil millones de pesos durante los próximos meses a la economía popular, informó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

         A pesar de esas cifras negativas, el primer mandatario mantuvo un tono optimista, pero como acostumbra a decir en sus conferencias mañaneras, hay quienes tienen “otros datos” y anticipan que la recuperación para México será muy difícil.

         En su mensaje difundido en redes sociales, el titular del Ejecutivo afirmó que la recuperación en el precio del petróleo, el incremento en el monto de envíos de dinero por parte de migrantes, y el aumento en la recaudación podrían ayudar a que el impacto sea menos duro.

         “Miren, ésta es una proyección del Fondo Monetario Internacional, de lo que va a afectar la pandemia en la economía, en todos los casos hay recesión, en vez de crecimiento va a haber decrecimiento en la economía. Estados Unidos,  tendrá menos 5.9, se va a caer la economía; Alemania menos 7; Francia menos 7.2; Italia menos 9; España, menos 8; a nosotros nos calcula -6.6.         Sólo están estimando que va a crecer China, 1.2, cuando China por décadas ha crecido en promedio 10 por ciento y ahora le calculan 1.2 y a la India 1.6”, comentó el presidente López Obrador.

         En el video destacó asimismo que, si bien se calcula que se han perdido medio millón de empleos desde marzo, se esperaba un golpe más fuerte en ese rubro. “La verdad es que pensábamos que iban a caer más”, expuso.

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         El primer mandatario indicó que para contrarrestar el impacto de la pandemia en la economía, el gobierno federal inició la dispersión de recursos de los programas de microcréditos para micro y pequeñas empresas, de apoyo a empresas que no han despedido a trabajadores, apoyos a escuelas, entre otros programas.

         “Lo queremos hacer rápido, entregar estos 132 mil millones en mayo, 101 mil en junio, 123 mil millones en julio”, manifestó López Obrador.

         Contra el optimismo presidencial, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la mexicana Alicia Bárcena advirtió que nuestro país será uno de los países de América Latina y el Caribe que registrará un mayor aumento en sus niveles de pobreza derivado del impacto económico del COVID-19,

         “En México sí habrá un crecimiento importante de la pobreza como de la caída del PIB”, indicó la titular de ese organismo internacional, quien pidió “esperar a ver el resultado de las medidas que está tomando el gobierno para proteger a la población más vulnerable, los indígenas y adultos mayores”.

         La secretaria ejecutiva de la CEPAL indicó que, al margen del impacto de las medidas anunciadas para mitigar el efecto de la pandemia, en el presente año en México el 47.8 por ciento de la población estará en condiciones de pobreza, lo que implica un aumento de 5.9 puntos porcentuales con respecto a 2019, cuando el porcentaje era de 41.9.

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         Según este análisis, la pobreza extrema en México aumentará de 11.1 por ciento en 2019 a 15.9 por ciento en 2020.

         “La interrupción de las cadenas de valor impactará con mayor intensidad en las economías brasileña y mexicana, cuyos sectores manufactureros son los mayores de la región. Para el Brasil, se prevé una caída del 5.2 por ciento y para México una caída del 6.5 por ciento (cifra casi igual a la revelada por AMLO)”, apunta el documento.

         La CEPAL recomendó la entrega de un ingreso básico de emergencia (IBE) equivalente a una línea de pobreza (costo per cápita de adquirir una canasta básica de alimentos y otras necesidades básicas) durante seis meses a toda la población en situación de pobreza en 2020.

         Por lo que se refiere a desempleo, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que, en abril de 2020, se registró una pérdida de 555 mil 247 empleos formales, monto equivalente a una caída mensual de 2.7 por ciento, como consecuencia de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus.

          Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó, con base en el Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) que ese sector tuvo una caída de 3.4 por ciento en términos reales en marzo pasado respecto al mes previo (febrero).

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