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Columnistas

Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: Al parecer, Guatemala salvó por el momento a México del problema de los migrantes

De acuerdo con versiones periodísticas locales, el gobierno de Guatemala contuvo y casi disolvió a la numerosa caravana de migrantes que se había originado en Honduras y que iba rumbo a los Estados Unidos.

         La noticia, obviamente, es un alivio para la propia Guatemala, pero también para México, cuyo gobierno hubiera tenido que intervenir en segunda instancia si los migrantes hubiesen burlado las barreras en el vecino país del sur.

         Aunque el gran enemigo de los migrantes, el presidente saliente de los Estados Unidos, Donaldo Trump – que desde su anterior campaña electoral ofreció construir un muro en la frontera con México para contener a los extranjeros que desean radicarse en su nación –  ya no pudo actuar en este caso, el avance de la caravana originada en Honduras hubiera representado una serie prueba para el gobierno de la llamada Cuarta Transformación.

         Con Trump ya se había llegado a acuerdos para contener la migración de centroamericanos. Aunque la actitud complaciente del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador le generó protestas internas porque en la práctica México se convirtió en tercer país seguro y destinó miles de elementos de las fuerzas armadas a contener a los migrantes en la zona fronteriza.

         El problema para la llamada 4T es que en los actuales momentos es difícil dilucidar si la nueva administración estadunidense, encabezada por el demócrata Biden, exigirá que se cumplan los acuerdos alcanzados con su antecesor o si desde el inicio de su mandato impondrá una nueva política para tratar el tema migratorio.

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         Los nombramientos dados a conocer antes del arranque del nuevo gobierno de la Unión Americana – como la incorporación de la ex embajadora en México Roberta Jacobson- hacen suponer que Biden abordará este tema de manera similar a Barack Obama  de quien fue vicepresidente.

         Aunque mucho menos estruendoso que Trump, el ex presidente Obama tampoco fue muy amable con los migrantes. Se lució con algunas acciones para proteger los derechos humanos de esas personas y ofreció legalizar la residencia de millones de indocumentados, pero no lo llevó a la práctica y en los hechos, su gobierno tuvo un registro de expulsión de grandes cantidades de residentes no autorizados.

         Así las cosas, la incertidumbre es probablemente el factor más inquietante para el gobierno mexicano que, por lo pronto, ha tenido actitudes interpretadas como poco amistosas hacia el nuevo presidente, a quien no felicitó de inmediato – como sí lo hicieron los dirigentes de las naciones más poderosas – y además ha asumido acciones retadoras como la nueva ley para reglamentar la actuación de agentes extranjeros en territorio nacional y la publicación del expediente que la agencia antidrogas de los Estados Unidos, la DEA  había preparado para juzgar al ex secretario mexicano de la Defensa, Cienfuegos, por supuesta colaboración con bandas de narcotraficantes.

         Ya no falta mucho para confirmar si son fundadas las sospechas de que tales acciones generarán respuestas negativas de la nueva administración estadunidense o si ni siquiera las toma en cuenta. Por lo pronto las ceremonias ligadas a la investidura del presidente Biden nos aseguran muchas horas de espectáculo televisivo, o por las redes, que irán desde la solemne ceremonia a las puertas del Capitolio hasta los espectáculos populares con participación de algunas de las grandes figuras del espectáculo.

         Casi siete de cada diez mexicanos se sienten inseguros en sus ciudades.  

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         Mientras transcurre el tiempo de espera para conocer la reacción del nuevo gobierno de los Estados Unidos, los mexicanos tenemos otros problemas más inmediatos, entre los que sobresale el de la inseguridad.

         A pesar de reportes oficiales acerca de supuestos avances en el combate a la delincuencia, lo cierto es que el 68.1 por ciento de los mexicanos considera inseguro vivir en su ciudad.

         El dato proviene de una institución oficial, de alto grado de confiabilidad, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

         Por cierto es tal la confianza que genera el INEGI, que en las filas de la llamada Cuarta Transformación está considerado como uno de los organismos autónomos cuya existencia está amenazada o, por lo menos, obligados a cambiar su línea de trabajo, para lo cual la ex secretaria de Economía Graciela Márquez ya fue sembrada como su vicepresidenta y destinada a ser la titular del organismo, para entrar en funciones el primer día de 2022, pues el actual presidente de la Junta de Gobierno, Julio Santaella concluye su periodo el 31 de diciembre próximo.

         Por lo pronto, según la encuesta trimestral divulgada este martes por el INEGI revela que la percepción de inseguridad de los ciudadanos mexicanos aumentó al pasar del 67,8 por ciento en septiembre a 68,1 por ciento en diciembre,

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         Esto significa que el 68.1 por ciento de la población de 18 años y más percibe que vivir en su ciudad es inseguro, una aumento de 0.3 puntos porcentuales frente al resultado de hace tres meses, indicaron los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU).

         Si se compara el dato actual con el de diciembre de 2019 (72.9 por ciento) se da «un cambio estadísticamente significativo» a la baja, indicó el INEGI.

         En el último trimestre de 2020, la percepción de inseguridad continuó siendo mayor en el caso de las mujeres con 72.6 por ciento, mientras que en hombres fue del 62.7 por ciento.

         El estudio concluyó que a nivel nacional el 28.1 por ciento de los hogares contó con al menos una víctima de robo o extorsión, o ambas cosas, durante el segundo semestre de 2020.

         En cuanto a víctimas de actos de corrupción por parte de autoridades de seguridad pública, de julio a diciembre de 2020 se estima que el 12 por ciento de la población de 18 años y más tuvo contacto con alguna autoridad de seguridad pública, del cual el 47.9 por ciento declaró haber sufrido un acto de corrupción por parte de estas.

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         Las ciudades con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideraron que vivir en su ciudad es inseguro fueron: Fresnillo (94.8 por ciento), Ecatepec de Morelos (89.9 por ciento), Coatzacoalcos (88.9 por ciento), Cancún (88.1 por ciento), Cuernavaca (87.7 por ciento) y San Luis Potosí (87 por ciento).

         Por otro lado, las ciudades con menor percepción de inseguridad fueron: San Pedro Garza García (11.7 por ciento), Los Cabos (17.3 por ciento) , Mérida (24.6 por ciento), Saltillo (30.9 por ciento), La Paz (31.8 por ciento) y San Nicolás de los Garza (31.8 por ciento), respectivamente.

         MORENA defiende las mañaneras. 

         No se sabe si se trata de un intento de defender la libertad de expresión del presidente López Obrador o, por el contrario, es un reconocimiento de culpa.

         El hecho es que la dirigencia de MORENA impugnó el acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) que prohíbe al presidente Andrés Manuel López Obrador referirse a las elecciones y los partidos en sus conferencias matutinas, y también solicitó al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordene a los consejeros electorales no prejuzgar sobre asuntos que no han sido resueltos.

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         El representante del partido ante el instituto, Sergio Gutiérrez Luna, pidió dar vista al órgano interno de control del órgano electoral para que inicie una investigación contra los consejeros Lorenzo Córdova, presidente del INE, y Ciro Murayama, titular de la Comisión de Quejas.

         El diputado federal de MORENA pide que se apliquen sanciones administrativas a ambos consejeros por no abstenerse de votar a pesar de que ambos anticiparon públicamente el resultado del acuerdo que impide al mandatario referirse al proceso electoral.

         En apariencia se trata de preservar la libertad del primer mandatario de aparecer todos los días durante horas en las pantallas de televisión. El problema radica en que esa cotidiana presencia de López Obrador en los medios electrónicos se utiliza para descalificar a todos los “enemigos” de la 4T, lo cual obviamente es una declaración política.

         Precisamente por ese ejercicio de descalificar a todo lo que no es la llamada Cuarta Transformación, se considera que las mañaneras son una forma de propaganda política, y el hecho de que MORENA la defienda, confirma que ese ejercicio beneficia a sus candidatos y no desea perder esa ventaja. El presidente tiene suficientes medios para defenderse solo.

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