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CDMX

¡La realidad!

¡Los ojos de la capital!

El pasado 28 de abril se cumplieron dos meses desde que el virus SARS-CoV2, Covid-19 llegó a México.
Desde ese momento, el número de casos y muertes ha aumentado exponencialmente, sin embargo, la preparación y la atención a los enfermos por parte del gobierno no ha crecido con la misma rapidez.

Las mexicanas y mexicanos siempre supimos que nuestro sistema de salud no estaba preparado para una pandemia de la magnitud como la que se vive hoy en día.

Ni siquiera la Ciudad de México, la capital y ciudad más grande del país, ha demostrado tener la infraestructura suficiente para hacer frente a la situación.

Al 4 de mayo, la Ciudad de México llevaba un acumulado de 6,785 casos, que la convierten en la entidad federativa más afectada por el virus. Esto se ve reflejado en el sistema de salud: el Hospital Juárez y el 20 de Noviembre han sido de los primeros en saturarse.

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Este fenómeno no hace distinción entre la rama pública y la privada. Hospitales como el Centro Médico ABC y dos de la cadena Ángeles, también se han visto rebasados.

Es tal la situación, que se han tenido que adaptar lugares como el Centro Citibanamex y el Autódromo Hermanos Rodríguez, es decir, espacios que no corresponden al ramo de la salud, para poder ayudar al gobierno a cumplir con su obligación. Sin embargo, a pesar de la ayuda que el gobierno está recibiendo por parte del sector privado, no queda claro que, efectivamente se esté retribuyendo.

Parecería que al gobierno de la Ciudad de México se le olvidó que tiene a una población muy grande de uno de los grupos más vulnerables en esta situación: las personas que no cuentan con seguridad social alguna.
Si el conseguir atención médica es en sí mismo difícil en tiempos como este, la dificultad aumenta cuando no se tienen ni los fondos para hacerlo, ni el sustento legal para buscarlo por la vía gubernamental.

En la Ciudad de México, se han dejado desprotegidos a aquellos a quienes más necesitan y se ve más claro el abandono cuando se compara con las medidas implementadas en otras entidades.

Por ejemplo, en Atlixco, Puebla, habilitó un espacio para comerciantes de la vía pública. Medidas como esta, que parecerían ser pequeñas, pueden ser de gran ayuda para aquellos que viven al día y no pueden darse el lujo de quedarse en casa. Los intentos de apoyo por parte del gobierno local encabezado por la doctora Sheinbaum son, a lo mucho, inciertos.

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El Censo de Bienestar anunciado para ayudar a micronegocios no toma en cuenta a comerciantes en la vía pública, aún cuando la proporción de estos en la Ciudad es enorme. Tampoco son contemplados en el programa de apoyo trabajadores no asalariados. Si acaso, han sido mencionados en un posible censo para darles algún tipo de crédito por parte del Gobierno Federal, aunque no se haya determinado ni siquiera una fecha para éste.

Aunado a la situación de saturación hospitalaria, sobra decir que, si el gobierno de la Ciudad de México no hace más por apoyar y proteger a aquellos que no han tenido otra opción de subsistencia más que pertenecer al comercio informal, las pérdidas dejarán de ser meramente económicas, y se empezarán a contar en algo mucho más caro: las vidas humanas.

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