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Columnistas

José Negrete F – DESDE MI FORO: ¿Al Diablo con las instituciones?

Una vez más se ha evidenciado como delincuente confeso y también como traidor al compromiso
que contrajo con la Nación, cuando el uno de septiembre de 2018, ante los senadores y diputados,
integrantes del Congreso de la Unión, juro cumplir y hacer cumplir la ley, tal como lo establece el
artículo 87 de la Constitución Política de Los Estados Unidos Mexicanos.
El pasado viernes 30 de noviembre, durante su tercera visita en tres años de su desgobierno, al
estado de Sinaloa, entidad donde se han originado los Cárteles más peligrosos en el mundo, volvió
aceptar públicamente que él es el único responsable de que, en octubre de 2019, elementos del
ejército mexicano liberaran a Óvido Guzmán López, con orden de extradición por el gobierno
estadounidense.
Desde el dos de abril, de 2019, en la Corte Federal de Columbia, en Washington, DC, Estados
Unidos, existe una orden de captura contra Ovidio Guzmán López, acusado de conspiración por
tráfico de cocaína, metanfetaminas y mariguana, de México al vecino país del Norte, según
informó en su momento, el secretario de la Defensa Nacional, Crescencio Sandoval López.
El 13 de septiembre el gobierno norteamericano solicitó a México que detuviera a Ovidio, hijo de
Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, cabeza visible del Cártel de Sinaloa, actualmente recluido en
un penal de máxima seguridad en Fremont, Colorado, por haber sido sentenciado a cadena
perpetua en una corte de Nueva York, quien lo encontró culpable de narcotráfico.
Desde entonces la operación empezó a planearse y semanas después un juez emitió la orden de
captura para extraditar a “El Ratón”, como también se le conoce a Ovidio; así, la Guardia Nacional
envió un contingente a Culiacán, apoyado por elementos del ejército mexicano, cuyos objetivo era
detener a Ovidio Guzmán Loera, el jueves 17 de octubre de 2019, en su casa del fraccionamiento
Tres Ríos.
La operación no fue fácil debido a una serie de errores tácticos por parte de las fuerzas del orden,
sin embargo, después de violentos enfrentamientos en la ciudad de Culiacán y otras partes del
estado, entre militares y gente del Cártel de Sinaloa, se logró la detención del hijo del “Chapo”.
Cuando la noticia se supo en Palacio Nacional, la orden fue que Ovidio Guzmán López, fuera
puesto en libertad, de inmediato.
Las autoridades responsables trataron de justificar durante varios días, en medio de mentiras,
contradicciones y pretextos, los motivos del fracaso de esa fallida operación, conocida como el
“culiacanazo”, que dejo 13 muertos, once militares heridos y varios vehículos incendiados, además
de otros inmuebles dañados.
Las múltiples explicaciones dejaron mucho que desear y no fueron del todo satisfactorias, pero lo
único que no se puede negar, es que quien ordenó la liberación del “Chapito” y quienes
ejecutaron la orden, violaron la ley; se convirtieron en delincuentes, de acuerdo al Código Penal
Federal, que en su artículo 150, establece lo siguiente:

Se aplicarán de seis meses a nueve años de prisión al que favoreciere la evasión de algún detenido,
procesado o condenado. Si el detenido o procesado estuvieses inculpado por delitos contra la
salud, a la persona que favoreciere su evasión, se le impondrán de siete a quince años de prisión o
bien tratándose de la evasión de un condenado, se aumentarán hasta veinte años de prisión.
Si quien propicie la evasión fuese servidor público, se le incrementara la pena en una tercera parte
de las penas señaladas en este artículo, según corresponda. Además, será destituido de su empleo
y se le inhabilitará para obtener otro durante un periodo de ocho a doce años.
Como se puede constatar, de acuerdo al Código Penal Federal, el circunstancial o eventual
ocupante de la silla presidencial, parece que ha incurrido cuando menos en un delito, al violentar
el artículo 150 de dicho código, según lo ha confesado él mismo, en varias ocasiones.
Pero de acuerdo a sus propias declaraciones, hechas igualmente durante su recorrido por el
estado de Sinaloa, todo indica que tambien ha traicionado su compromiso con el pueblo de
México, al admitir, por enésima ocasión, que no está dispuesto hacerle la guerra al crimen
organizado mediante una confrontación armada, a pesar de que la inseguridad y la violencia
aumentan diariamente en todo el territorio nacional, mientras el número de homicidios supera ya
al de sexenios anteriores.
Respecto a este tema, el artículo 21 constitucional, en su noveno párrafo establece que la
seguridad pública es una función del estado cuyo fin es salvaguardar la vida, las libertades, la
integridad y el patrimonio de las personas, así como contribuir a generación y preservación del
orden público y la paz social, lo cual parece que YSQ no cumple, a pesar de que afirma que tiene la
conciencia tranquila porque está actuando de manera correcta.
habrá que recordar que cuando tomó posesión y se ciñó la Banda Presidencial, juro a todo el País,
como lo establece el artículo 87 constitucional: Guardar y hacer guardar la Constitución Política de
los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente
el cargo de presidente de la República Mexicana que el pueblo le ha conferido, mirando en todo
por el bienestar y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande.
De acuerdo a todo lo anteriormente expuesto, las violaciones constitucionales que López está
cometiendo todos los días son evidentes, y también son argumentos de peso suficiente, como
para que organizaciones ciudadanas como FRENA, que encabeza Gilberto Lozano; Si por México,
que liderea, Claudio X González , presidente de la Confederación Patronal de la República
Mexicana, que cuenta con 534 organismos afiliados y 50 mil personas registradas, así como otras
organizaciones sociales, al igual que los partidos políticos de oposición, presenten ya una
demanda formal ante las autoridades correspondientes, nacionales e internacionales, contra el
Destroyer de Palacio, a fin de exigir que se respeten las leyes en este país y evitar que las
instituciones se vayan al diablo definitivamente.

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