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JORGE HERRERA VALENZUELA – R Á FA G A: En México No Habrá Golpe de Estado

Después de que las mujeres han demostrado que tienen poder de
convocatoria y que actuaron sin líderes, sin apoyo, sin colores
tricolores, blanquiazul, amarillo y negro, naranja o verde, sin acusar
a los tres niveles de gobierno, algunas voces no tardaron en
minimizar las manifestaciones del domingo realizadas en no menos
de 60 ciudades y el paro nacional del lunes. También hubo quienes
consideraron como lo más destacado de la marcha, en la Ciudad de
México, el vandalismo de mujeres y hombres vestidos de negro y
encapuchados, irrumpiendo en avenidas y calles o a las que
atacaron física y verbalmente a las jóvenes policías.
Es muy lamentable que sea una realidad el marcado divisionismo,
entre los mexicanos, propiciado por el tabasqueño que no cesa en
asegurar que los conservadores “son los que le mueven el tapete”
para quitarlo del poder. Él, es quien en sus intrascendentes
“mañaneras”, y desde Palacio Nacional, insiste en que “se prepara
un golpe de Estado”. A ningún mexicano le pasa por la mente tan
absurda idea, porque el país saldría perdiendo más de lo que se
encuentra estancado, frenado y obstruido por el propio gobierno.
Un “Golpe de Estado” no lo organizan los civiles o los miembros de
las ONGs, tampoco grupos políticos y ni los ahora autollamados
“anarcos”. Un suceso de esa naturaleza siempre es resultado de las
fuerzas militares y de ello hay pruebas irrefutables en los países
latinoamericanos, siendo uno de los más recordados el de Augusto
Pinochet contra Salvador Allende, en Chile; otro ejemplo es el que
subsiste en Venezuela, Hugo Chávez y su heredero Nicolás Maduro.

Nuestro Ejército, surgido en 1913 como Constitucionalista, ha sido,
es y continuará siendo la institución más respetada por todos los
mexicanos, pese a que en los últimos 14 años, tres presidentes, han
convertido a nuestros soldados en policías, encomendándoles
labores fuera de los cuarteles y para las cuales no se alistaron en
filas ni estaban preparados. Pero la lealtad militar está plenamente
ratificada, sin que se desconozca que militares de alta graduación
han hechos comentarios y críticas, pero nunca incitando a
movimientos en contra de las autoridades constituidas.
Para nadie es un secreto que los mexicanos y las mexicanas
estamos viviendo una división de opiniones y de criterios, pero
todos, los ciento treinta millones, estamos ciertos de que la
situación sería más grave, en todos sentidos, si algo le sucede al
Presidente de México o si hubiese una rebelión. Cierto es que los
movimientos de los últimos días no son de protesta contra del
gobierno federal, sino de exigencia para que actúe integralmente y
garantice la seguridad a las mujeres y, por supuesto, también a los
hombres.
Hace cincuenta y un años lo que comenzó como una pelea callejera
entre estudiantes politécnicos y los de una escuela particular, se
convirtió, al paso de dos meses, en el movimiento estudiantil que
concluyó violentamente la tarde noche del 2 de Octubre de 1968.
Esa noche el divisionario Marcelino García Barragán, Secretario de
la Defensa Nacional, ante la grave situación, ratificó la lealtad del
Ejército Mexicano al Presidente de la República. Se dejaban
escuchar voces en el tenor de que los militares asumirían el mando
del país.
En el siglo pasado tres presidentes fueron víctimas de la violencia.
El renunciado Francisco I. Madero fue asesinado por órdenes del

usurpador Victoriano Huerta. El presidente en funciones
Venustiano Carranza murió acribillado en su disputa electoral con
Álvaro Obregón, quien siendo presidente reelecto cayó por las
balas que le disparó José León Toral, durante un banquete que le
ofrecían por su triunfo.
PREGUNTA PARA MEDITAR:
¿Por qué los asesores, consejeros, amigos o colaboradores directos,
no influyen para que el presidente López Obrador haga otro tipo de
comentarios en relación con los inconformes?
jherrerav@live.com.mx

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