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Como dijo don Alejandro Martí: Sí no pueden, ¡Renuncien!
Las hojas del calendario siguen desprendiéndose del calendario
desde hace 20 meses, a partir del 1 de diciembre de 2018, y el país
mantiene un clima de inseguridad a nivel nacional. La violencia es
cotidiana en algunas entidades del país. Nada frena a los
narcotraficantes que pelean espacios territoriales, tampoco se
liquida a los ladrones de combustible, los huachicoleros. Los asaltos
en las carreteras no cesan. La delincuencia no organizada, los
rateros, en las zonas urbanas, operan sin mayor riesgo.
Frente a este panorama, además de confrontar la incontrolable
pandemia y los problemas sociales y económicos derivados de ese
mismo mal, la ciudadanía no entiende cómo la delincuencia
organizada se hace un armamento sofisticado y de alto poder
traído del extranjero. Después del atentado contra el jefe policíaco
de la Ciudad de México, se informó del arsenal que poseían los
sicarios, pero nadie explica quién deja paso libre en las aduanas
fronterizas y marítimas.
Tras la ineficacia de la Guardia Nacional, creada originalmente para
frenar a la delincuencia y pacificar en todos los rincones de la
República, se decretó presidencialmente que, los soldados y los
marinos volverían a las calles para, coordinadamente con la GN,
trabajar en cada una de las entidades. Ni los miembros del Ejército
y la Armada están preparados para labores policíacas, ni los policías
tuvieron preparación castrense.

RETO DÍFICIL PARA A. DURAZO
Desde antes de iniciarse el actual sexenio, fue anunciado que la
dependencia encargada de la seguridad nacional estaría a cargo de
Francisco Alfonso Durazo Montaño, la pregunta popular fue, ¿y
quién es ese señor?, seguida de otra interrogante, ¿ha sido policía?
No hubo respuesta alguna, pero seguramente que ni el sonorense
que el 11 de este mes cumplirá 66 años, imaginó la tarea que se le
avecinaba, aunque teóricamente y en el papel tuviera planes,
programas y tal vez hasta estrategias.
Manejar la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, como
se denomina la institución, requiere de personal experimentado,
capacitado, con trayectoria en la investigación, contar con
conocimientos de un servicio de inteligencia. Durazo Montaño,
originario de Bavispe, Sonora, tiene licenciatura, maestría y
doctorado, en ingeniera civil, en Derecho y en otras materias, pero
nada relacionado con la materia de seguridad o de trabajo
policíaco. Diputado federal y actual senador con licencia.
El hombre tiene antecedentes como secretario particular del priista
Luis Donaldo Colosio y del panista Vicente Fox Quesada, inclusive
fue su vocero oficial. Otro brinco y se convirtió en colaborador de
confianza del mandatario en turno. Tres camisetas diferentes, hoy
orgullosamente luce la de Morena. Podría tener resultados
positivos si llama a hombres con “cancha policíaca” y cumplir con lo
ofrecido por su jefe, poner fin a la inseguridad en los primeros seis
meses del gobierno o cuando menos disminuirla.
Hoy no quieren saber nada del pasado. Anhelan borrar todo indicio
del neoliberalismo, atacar de raíz la corrupción y eliminar la
impunidad. Sin embargo se olvidan que la República Mexicana y su
Ciudad Capital, hasta hace quince años mantenían los climas de

paz, de tranquilidad, de ambiente cordial. Doce años, seis panistas y
otros tanto priistas, pusieron fin a esa época. El hartazgo de la
ciudadanía y las promesas que escucharon en la campaña político-
electoral, eligieron Presidente de México que nos devolvería a una
vida sin zozobras, pero no fue así.
Los narcos entraron el pasado 23 de junio a la Ciudad de México, a
la Capital del País, al corazón de la Patria. Pretendieron asesinar al
Secretario de Protección Ciudadana. Los sicarios fueron
identificados como enviados por el Cártel Jalisco Nueva
Generación. Diecinueve están bajo proceso por varios delitos y “El
Mencho” sigue en el confinamiento hogareño, dirigiendo su
expansión delincuencial hasta territorio norteamericano.
No incluyo en mi comentario las estadísticas de los cientos de miles
de homicidios dolosos, porque son conocidos en toda la Nación. Es
muy lamentable que las noticias de Guanajuato, de Guerrero, de
Michoacán, de la misma Ciudad de México, sean de asesinatos, de
“ajuste de cuentas entre criminales”, ya sean tan comunes que no
conmueven ni a los que leen los reportes ni a quienes los escuchan.
Como recuerdo a los policías del siglo pasado. No eran
universitarios, sino autodidactas. Su intuición era uno de los
factores para capturar a los autores de homicidios, a los asaltantes
de sucursales bancarias (el primer asalto, en febrero de 1961,
quedó resuelto con detenidos y recuperado el botín, en menos de
48 horas), tenían control de los hampones urbanos. No se escapaba
un solo homicida y las averiguaciones judiciales eran bien
elaboradas, los jueces penales no “soltaban” a los presuntos.
¿Nombres? Coronel Manuel Mendoza Domínguez, jefe del Servicio
Secreto, con sus comandantes Jorge Obregón Lima, Jorge Udave
González, José Salomón Tanús, Manuel Bahena Camargo, Arturo

Fernández Porras, Jesús Gracia Jiménez y en la Policía Judicial del
Distrito Federal, el capitán Rosalino Ramírez Faz. En la Procuraduría
General de la República, el general Raúl Mendiola Zerecero y
Héctor Hernández Tello. También menciono al jurista y catedrático
universitario Eduardo Estrada Ojeda, quien comandó a los
detectives del Servicio Secreto.
PREGUNTA PARA MEDITAR: ¿Será verdad que Durazo Montaño
está en campaña para ser candidato de Morena y llegar a
gobernador de Sonora?
jherrerav@live.com.mx

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