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En recuerdo de mi amigo y colega Memo Saad Aguilar
Durante una sobremesa familiar, en esto días pandémicos, el tema
de la plática se enfocó hacia las estrellas del cine mexicano.
Comenzamos por las famosas que actuaron en la Época de Oro y
que aún están en este mundo, retiradas de los sets y de los
escenarios teatrales y de las pantallas televisivas. Son leyendas de
una parte de la historia. Actrices, cantantes, compositoras,
comediantes, poetas, que coronaron su vida como esposas y como
madres.
Anticipo a nuestros visitantes de este diario digital que mi
comentario se reduce a once de las estrellas mexicanas. Cuatro de
ellas obtuvieron la nacionalidad mexicana y son más aztecas que el
maíz y los nopales. Dos hermanas chihuahuenses, una tapatía que
sentó precedente, una sonorense que destacó también en la
política, una chiapaneca que armó polémicas y fue legisladora, así
como la queretana que hizo un desnudo y finalmente una defeña
que nunca supo que yo decía “esa es mi novia”.
El lujoso y presumible ramillete de diez mujeres que destilaron
belleza, demostraron inteligencia y acapararon la atención de
hombres y mujeres desde los finales de los años 40 hasta el
presente pandémico 2020. Deslumbraron en la pantalla y más al ser
vistas personalmente. Sencillas, no arrogantes. Presumidas y
galantes. Sonrientes y amables. Siempre respetadas y halagadas
como mujeres, como artistas, como personas.

Por supuesto que las nuevas generaciones poco o nada saben de
estas muñequitas del Siglo XX, pero pregúnteles a sus abuelitos, a
sus tíos y a los “jóvenes del siglo pasado”. Más de uno va a llorar
por el recuerdo de sus aventuras ligadas a las actrices o a un pasaje
de su vida en el México que no volveremos a disfrutar. No había
violencia. No sabíamos de la corrupción. No éramos presa de las
determinaciones de un solo hombre. No supimos que un
presidente se hospedara en Palacio Nacional.
ESCULTURAL CUBANITA, RUMBERA
Debo referir que me fue difícil decidir cómo empezar. ¿Por orden
alfabético o por edades? Se trata de damas y ya sabemos que son
vanidosas y no admiten que se revele su edad. Habrá alguna que
consideraría ser la primera en la lista. Tras dos segundos de
meditación, me dí cuenta que comenzaría con una escultural
bailarina “bautizada” como “La Bomba Atómica”, por sus
deslazamientos en las pistas de baile.
De su natal Matanzas, Cuba, en 1945 fue invitada por el bailarín
Julio Richard a integrarse a su ballet y viajar a México. Ella era la
curvilínea Amalia Aguilar, quien con su hermana Celia se había
iniciado a los 14 años en el medio artístico. Su presentación como
bailarina, con movimientos muy llamativos y sensuales, atrajo la
atención de los directores de cine y la debutaron en la película
“Pervertida”. Pronto triunfó y al lado de Germán Valdés, Tin Tán,
formó parte del elenco del film “Calabacitas Tiernas”, donde
también participó y saltó al estrellado Rosita Quintana.
Mucho hay en la historia de este bella cubanita que adquirió la
nacionalidad mexicana. Se fue una temporada a vivir a Perú, donde
se casó con el doctor Raúl Beraun Bedoya y tuvieron tres hijos. En
esas tierras se dedicó a instalar taquerías. Regresó a nuestro país y

hoy, a sus 96 años de edad, es la más veterana de nuestra lista de
las leyendas vivientes del cine mexicano. Amalia fue su primer
nombre, en su pasaporte se leía Amalia Isabel Rodríguez Carrera y
adoptó el apellido materno de su papá, Aguilar, como artista.
GAUCHITA CAUTIVÓ AL PÚBLICO
Curiosamente en la relación de nombres hay dos Rositas y así las
conocemos, no como “Rosa”. Bueno, pues de Buenos Aires,
Argentina, llegó Trinidad Rosa Quintana Muñoz, quien se hizo
famosa con el simple nombre de Rosita Quintana. La descubrió
nada más ni nada menos que El Charro Cantor, Jorge Negrete,
cuando ella se iniciaba como cantante de tangos y la convenció
para venir a México, donde en 1947 debutó en nuestro histórico
centro nocturno El Patio. En esa época tenía 22 años.
Inmediatamente se abrieron las puertas de los estudios
cinematográficos y la gauchita nacida en el Barrio de Saavedra,
filmó “La Santa del Barrio” y “Ay Palillo, no te Rajes”. Vendría su
éxito despegue al lado de Tin Tán en “Calabacitas Tiernas”.
Siguieron otras películas y alternó con todas las figuras de la Época
de Oro. No imaginó llegar al triunfo cuando empezaba a cantar
tangos en el Teatro Casino, de Buenos Aires, asesorada por su
abuela Carmen Alonso que era guitarrista.
Rosita Quintana a sus 95 años de edad tiene un amplio curriculum
como actriz, cantante, poeta y compositora. Se casó con el cineasta,
Sergio Kogan y tuvieron dos hijos.
REINA DE LA PRIMAVERA
Cuando el gran actor de carácter Miguel Arenas y su esposa
andaban por Caracas, Venezuela, fueron “sorprendidos”, el 19 de
agosto de 1933, por la cigüeña que les dejó una hermosa bebita y

acudieron a la Embajada Mexicana para registrarla y tuviera la
nacionalidad mexicana como Rosa Arenas. No encontré el apellido
materno. La vocación por la actuación la traía en las venas, además
de que su padre la llevaba a los sets donde él filmaba. Estudiaba
contaduría en la UNAM y en esos días la invitaron para participar en
un concurso, convocado por el gobierno de la Ciudad de México.
Corría el año 1950 y se publicó la convocatoria del certamen para
elegir a la Reina de la Primavera de la Ciudad de México. Rosita
estudiaba contaduría y sus amigos las animaron para inscribirse,
previo consentimiento de don Miguel. En aquel entonces entre el
estudiantado universitario había un animador porrista (no
confundirlo con porro) que apoyó a la guapa Rosita. Él se llamó Luis
Rodríguez Pérez, conocido como “Palillo”. Rosita Arenas fue la
triunfadora.
Los productores y directores se fijaron en una joven muy bonita. La
conocían por sus visitas a los estudios cinematográficos. Pasó las
pruebas y figuró como novia de Luis Aguilar, El Gallo Giro, en la
película “¿Qué te ha dado esa mujer? “Marianela” fue su personaje
que también alternó con “Pedro Chávez” o sea Pedro Infante.
Después de ese éxito la incluyeron en el rodaje de “El Señor
Fotógrafo” con “Cantinflas”. Fue esposa de Abel Salazar, uno de los
galanes de aquellos días. Fueron padres de Rosa y Claudia Salazar
Arenas. A sus 87 años, está retirada del medio.
PAR DE BELLAS NORTEÑAS
Todas las mexicanas son hermosas y dos de ellas, hermanitas,
llegaron a la Capital del País para enloquecer a los jóvenes de los
años cincuenta y a los hombres maduros aficionados al teatro y al
cine o asiduos a las variedades de los centros nocturnos. Nos las
mandaron del meritito ¡Chihuahua!: Elsa y Alma Rosa, hijas del

general don Jesús Aguirre y de una enérgica mamá, doña Emma
Juárez. Elsa fue llamada “La Mujer más Bella del Mundo”. Su físico,
su rostro, su hermosa cabellera y su eterna sonrisa conformaron
una personalidad muy distinguida. Alma Rosa jamás se acomplejó,
frente a su hermana menor, pues también ella tenía lo suyo.
El destino estaba marcado para ambas bellezas. Siempre estarían
una al lado de la otra. Eran todavía niñas, 14 y 15 años, cuando una
tía les aviso de que una productora de películas en la Ciudad de
México mediante un concurso buscaba a jovencitas para la película
“El sexo es fuerte”. Las Aguirre se inscribieron y resultaron
seleccionadas, por lo que CLASA Filmes Mundiales les firmó un
contrato para tres cintas. Su carrera se interrumpió porque su
mamá las alejó del escenario, pues ella quería estar siempre al lado
de sus hijas, porque eran menores, guapas… y los productores no
aceptaron.
Fue el director Julio Bracho quien las buscó en su domicilio “por el
pueblo de Mixcoac” y convencieron a doña Emma. Retornaron a los
sets, después de haber filmado “El Pasajero Diez Mil”. Bajo la
dirección de Julio actuaron, en “Don Simón de la Lira”,
compartiendo créditos con Joaquín Pardavé. Principiaron los días
de gloria y de fama de las dos norteñitas, Elsa de la capital
chihuahuense y Alma Rosa de Ciudad Juárez. Alma Rosa se dedicó
14 años a la televisión, mientras que su hermanita cantaba en los
centros nocturnos. Las dos incursionaron en los escenarios
teatrales y desde hace años viven en santa paz, Alma Rosa rebasó
la línea de los 90 años y su Elsa apenas los cumplió.
P.D. Es la primera vez que hago una segunda parte y la próxima
semana les comentaré en torno a otras leyendas vivientes: Silvia
Pinal, quien adoptó el apellido por razones personales. María

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Victoria, la bella tapatía que impuso una moda. La simpatiquísima
“Lala” de Escuela de Vagabundos, Anabel Gutiérrez. Sabremos más
de “La Diosa Pantera” como llamaron a una quinceañera que es
conocida como Tongolele, impulsora de las exóticas “condenadas”
por las señoras de” la liga de la decencia”. Recordaremos a la
autora de “A calzón Amarrado”, la polémica “Tigresa”, Irma
Serrano. .. Y también a Ana Luis Peluffo que lució en la pantalla
grande como Dios la trajo al mundo… De mi agenda, dos fechas
importantes: 10 de este otoñal octubre, se cumplen 196 años de la
toma de posesión del primer Presidente de México, Guadalupe
Victoria… El lunes 12, aniversario del Descubrimiento de América,
Día de la Raza o Encuentro de Dos Mundos. ¡Ah!, es el día cuando
Cristóbal Colón y su gente de las carabelas La Niña, La Pinta y La
Santa María creyeron que estaban en “Las Indias”.
Guillermo Saad Aguilar en los años sesenta era reportero del diario
Novedades y fuimos compañeros en la “fuente policiaca”. Tuvo una
larga trayectoria como periodista y su última actividad fue la de jefe
de prensa en la Asociación Nacional de Actores, la ANDA. Nos dejó
en enero de este año. Nos heredó un libro con la biografía de
Marco Antonio Muñiz y la novela La Flota del 21, exquisita
narración de su vida en una vecindad de la Avenida Hidalgo, atrás
del Palacio de Bellas Artes.
jherrerav@live.com.mx

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