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Incursionar en los archivos materiales y mentales nos permite
enterarnos de los detalles del actuar de las personas, de saber
características de los sucesos que se registran y sin interferir en la
privacidad ni en la revelación de datos clasificados como secretos.
En el tema que comento sobre las artistas del cine en su llamada
Época de Oro, en la no menos esplendorosa etapa del teatro, de la
muy antigua de la radio y de la moderna de la televisión, se
despiertan los recuerdos, salta la nostalgia y renacen días del
romanticismo.
El recibir sus apreciables comentarios relacionados con las
minibiografías de las estrellas que dieron a conocer
internacionalmente al Cine Mexicano, es un aliciente, un estímulo,
que agradezco de todo corazón y también con agrado leo las
críticas. Entre los que gustaron de la primera parte de las Leyendas
Vivientes del Cine Mexicano, según sus correos electrónicos, anoto
a: don José Antonio Aspiros Villagómez, al taurófilo Julio César
Tego, al jurista Héctor Basulto Barocio, a Carlitos Medellín, a la
escritora Esther Vázquez Ramos y a mi hermanita, la catedrática
universitaria Alma Rosa Herrera Valenzuela.
LA PRIMERA DESNUDISTA
Hace más de veinte años que la vi, en Toluca, en un acto oficial en
el Palacio de Gobierno y lucía su belleza. Siempre elegantemente
vestida, seria y muy solemne, ocupaba un lugar en primera fila.
Rendía su informe la doctora Mireille Rocatti, responsable de la
institución estatal de los Derechos Humanos. El gobernador era el

licenciado Emilio Chuayffet Chemor. Imposible no recordar a la
queretana Ana Luisa Peluffo, quien ahora disfruta la vida a sus
recién cumplidos 91 años.
La historia cinematográfica registra en julio de 1955 el primer
desnudo femenino en la pantalla grande. Ana Luisa mostró su
escultural cuerpo en la película “La Fuerza del Deseo”, donde
compartió créditos con Armando Calvo, Abel Salazar, Rosario
Granados y doña Prudencia Griffel. Miguel M. Delgado fue el
director de esa cinta que refiere cuando “las pasiones y el drama se
desencadenan al ser imposible dominar el deseo ante una mujer
bonita”.
Ana Luisa estuvo en el reparto de “Tarzán y las Sirenas”, última
película de Johnny Weismueller en el papel del “hombre mono”,
allá por 1948 cuando la bella artista que hizo el primer desnudo
cinematográfico era una jovencita de 19 años y en 2010 dejó los
sets tras filmar más de 60 películas en las que también mostró sus
encantos físicos, desde luego no en todas. Protagonista de
telenovelas durante 43 años.
SILVIA, ARTISTA SIN IGUAL
En 1950 se filmó, en blanco y negro, “Puerta Joven” a la que
después se tituló “El Portero”. Ahí, al interpretar a la joven
semiparalítica “Rosita” que vivía en una vecindad capitalina
(Distrito Federal, entonces), Silvia Pinal inicia una exitosa carrera
cinematográfica. Y, ¿saben quién era la estrella? Don Mario
Moreno, “Cantinflas”, el portero que se enamora de “Rosita” y
lucha por ella hasta que la intervienen quirúrgicamente y vuelve a
caminar, pero ella se prende de Raúl (Fernando Casanova), un
militar que estaba en Guadalajara y supuestamente le escribía
romántica cartas, las que redactaba “Cantinflas”.

Doña Silvia nació en Guaymas, Sonora, hace 89 años. Paralela a su
brillante vida artística, entró de lleno a la política. Asambleísta en el
Distrito Federal, diputada federal, senadora y Primera Dama de
Tlaxcala, además de lideresa en el gremio de los actores y de los
intérpretes. Adoptó el apellido Pinal, de su padrastro el periodista,
militar y político Luis G. Pinal, segundo esposo de su madre doña
María Luis Hidalgo Aguilar. El padre biológico se llamó Moisés
Pasquel, pero abandonó a la familia.
Antes del cine, al que se aficionó desde los 14 años, estudió canto y
en Bellas Artes tuvo como maestros a tres grandes: Salvador Novo,
Carlos Pellicer y Xavier Villaurrutia. En su juventud trabajó en unos
laboratorios y su jefe le daba permiso para que fuera a grabar
canciones a la XEQ. También incursionó en el teatro y tuvo el
propio que ahora es un templo religioso. Con Pedro Infante actuó
en la siempre inolvidable cinta “El Inocente” y con Tin Tán, “La
Marca del Zorrillo”. Con Joaquín Pardavé, en el papel de hija de Nini
Marshall, en “Una Gallega Baila Mambo”.
La historia es muy larga de esta madre de Silvia Pasquel, de
Viridiana Alatriste, de la tormentosa Alejandra y su hermano Luis
Enrique Guzmán. Abuela y bisabuela hermosa que reúne todos los
elementos para que se escenifique un capítulo más de “Mujer,
Casos de la Vida Real”.
LA NIÑA BAILARINA EXÓTICA
El 3 de enero de 1932 en Washington, D.C., el mexicano Elmer Sven
Montes y la sueca Edna Ferrigton anunciaron el nacimiento de una
hermosa niña, de ojos preciosos, a la que bautizarían con los
nombres de Yolanda Ivvone. No cumplía los quince años, cuando
debutó en la Ciudad de México como bailarina de tahitiano y el
público varonil, del Teatro Tivolí, aplaudiría rabiosamente a

Tongolele, a quien el recordado periodista Carlos “El Pelón” Estrada
Lang impuso el título de “La Diosa de las Danzas Tahitianas”. El
sobrenombre, de la mujer del mechón blanco en su cabellera, se
compone de una palabra africana y otra tahitiana.
Tongolele además de causar sensación, joven y bella, fue conocida
como “La Diosa Pantera”, impulsó la presencia de las exóticas que
nos llegaron de Cuba y las de aquí mismo, como Kalantán y Su Mu
Key. Don Eduardo Camacho González, joven en aquel 1946, guarda
el recuerdo de haberla visto en sus bailes de movimientos felinos
en el Teatro Follies Bergere, en la Ciudad de México. En ese mismo
teatro dos años después filmaron la película “¡Han Matado a
Tongolele!”. Giras nacionales e internacionales consagraron a esta
mujer que se casó con el bongosero cubano Joaquín González y
tuvieron a los gemelos Ricardo y Rubén.
La dama sigue hermosa a sus 88 años y tuve oportunidad de
conversar brevemente con ella cuando fue ante el Ministerio
Público a declarar como testigo de Evangelina Elizondo, por el
asesinato del actor Ramón Gay. Otra vez, en el Teatro Lírico
durante una ceremonia organizada por la Asociación Mexicana de
Periodistas de Radio y Televisión, la AMPRYT.
MAMÁ, HIJA Y NIETA, ARTISTAS
Me emociona comentar en torno a una artista que conocí como la
“ingenua chiquilla” que interpretó a Lala, en la película “Escuela de
Vagabundos” y se llama Anabel Gutiérrez que el pasado 19 de
septiembre festejó sus primeros 88 años. Defeña de nacimiento y
madre de la actriz Amairani Romero Gutiérrez, es otra de estas
leyendas vivientes del cine mexicano y de la que siempre he dicho
“Anabel es mi novia, pero ella no lo sabe”.

Lo que no sabía es que Anabel heredó la vocación de artista a su
hija del nombre “extraño”, Amairani, que siempre deseó trabajar al
lado de una primera actriz como su mamá. Pero lo que consiguió
fue estar junto con su hija Macarena García, también con
aspiraciones de estrella, en una telenovela. Sus personajes, madre
e hija, como en la vida real, pero el argumento las presenta como
antagonistas. Así es la vida, como titulaba su cartón el dibujante
Jesús Martínez, “Don Yo”, en el diario La Prensa.
En la televisión Anabel comenzó su carrera en la serie Variedades
de Media Noche, aquellos programas de los comediantes como “El
Loco” Valdés, Héctor Lechuga, Chucho Salinas. Trabajó mucho en el
cine y en 1999 filmó su última cinta, “La Paloma de Marsella” y
terminó en 2007 su larga temporada en la pantalla chica, actuando
en la telenovela “Lola, érase una vez”. No me gustó nada en su
papel de “Doña Espotaverderona”, mamá de “La Chimoltrufia” en la
sección “Los Caquitos” de Roberto Gómez Bolaños.
LA ADORADA CRIADA, BIEN CRIADA
Cuentan que Don Emilio Azcárraga Vidaurreta le dio la primera
oportunidad a la joven y superbella tapatía para que cantara en los
micrófonos de la XEW y en un abrir y cerrar de ojos, el nombre de
María Victoria sonó a nivel nacional e impuso un peculiar estilo
para interpretar las canciones, con un pugidito sensual y unos
vestidos entallados, mismos que resaltaban sus curvas y pecho.
Los teatros de revista, que ya no existen, se abarrotaban todos los
días. Era un furor el que causaba María Victoria, a quien pronto la
reclamó el cine. La vimos en filmes con temas estudiantiles, ella era
fanática de “Los Burros Blancos” del Instituto Politécnico Nacional y
protagonizó películas con Adalberto Martínez “Resortes”, con Andy
Russell, con la despampanante Yolanda Varela.

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Se robó al público de la televisión con sus dos series, “La Criada,
bien Criada” y “Mis Huéspedes”. La primera se prolongó de 1969
hasta 1980, mientras que la segunda duró en la pantalla chica
cuatro años, a partir de 1979. En teatro los éxitos también fueron
muchos, como actriz. Fue esposa del querido locutor yucateco
Rubén Zepeda Novelo y procrearon a Rubén y a Rodrigo. De su
primer matrimonio, su hija María Esther, Teté, Gómez. “Toya
Gutiérrez” como era conocida en su natal Guadalajara, se llama
María Victoria Gutiérrez Cervantes y ahora vive feliz a sus 87 años.
“LA TIGRESA” Y SU AGITADA VIDA
Resulta que en el recorrido reporteril nos encontramos con la hasta
ahora más joven de las 11 Leyendas Vivientes del Cine Mexicano
que hemos comentado en estos espacios. Se trata de la chiapaneca
Irma Serrano. Guapa singular, extravagante en su vestir y
maquillarse, ruidosa en su rutinaria vida artística, nada discreta y
autora de “A Calzón Amarrado”, narración autobiográfica en la que
revela y presume su relación con el presidente de México, don
Gustavo Díaz Ordaz, al que le llevó serenata a la residencia de Los
Pinos.
“La Tigresa” llegó a la Ciudad de México, procedente de su natal
Comitán de Domínguez, en sus días de quinceañera y cuentan que
ella se hizo amiga del entonces Regente de la Ciudad de México,
Fernando Casas Alemán. Inició su labor artística en 1962 en el Ballet
de Chelo La Rué y como cantante su primera interpretación fue la
composición “Canción del preso” y ese mismo año intervino en la
película “Santo contra los zombíes”.
Estuvo muy activa en la política. Diputada federal y senadora, en
éste cargo de elección popular la relevó el hoy gobernador de
Chiapas, Rutilio Escandón Cárdenas. En el Senado de la República
no se contuvo para insultar a su compañero legislador Porfirio

Muñoz Ledo. Escribió que ella tiene para su uso la cama que
perteneció a la Emperatriz Carlota y que se exhibía en el Museo del
Castillo de Chapultepec. También figuró entre sus amores el
ingeniero Alejo Peralta y después desfilaron algunos jovencitos que
siempre terminaban mal con ella o ella contra ellos.
¡Ah!, porqué empecé escribiendo que Irma es la más joven de este
grupo, porque el próximo 9 de diciembre cumplirá 87 años y se
llama Irma Consuelo Cielo Serrano Castro; sus padres Santiago
Serrano Ruiz y María Castro Domínguez, dueña de 17 haciendas.
P.D. Agradezco los correos de quienes señalaron que no me olvide
que hay otras Leyendas Vivientes que también destacaron como
actrices-cantantes y ellas son: las hermanitas Flor Silvestre y La
Prieta Linda, así como Lucha Villa y Lucha Moreno y el quinteto lo
cierra la merítense Irma Dorantes. De ellas habré de comentar la
semana próxima. Se enterarán de cuáles son sus verdaderos
nombres. Anticipó mi agradecimiento al licenciado don Enrique
Alamo Rodea, por su colaboración.
jherrerav@live.com.mx

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