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Sociedad

Iztacalco, cuna de los asaltantes

Hace dos días una moto se le emparejó a Mario a las puertas de su casa. Lo encañonaron con una escuadra, le exigieron su celular. César, hermano de Mario, escuchó los gritos, y salió a ver.

Apenas había puesto un pie fuera de la casa, cuando el asaltante que empuñaba el arma, le disparó a mansalva en la cara y en el tórax.

Esto ocurrió en el Infonavit Iztacalco. Eran las 22:25.

Una de las balas se le alojó en un ojo. La otra, en un pulmón.

César fue llevado a Traumatología, en el Hospital Magdalena de las Salinas. “El ojo ya lo perdió”, me escribió su hermano, “respira por medio de una bomba”.

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César resistió las cirugías maxilofacial y oftálmica a las que tuvo que ser sometido. Anoche, cuando me senté a escribir estas líneas, seguía luchando, y su familia estaba pendiente de su progreso pulmonar.

Los agresores habían sido vistos rondando en la motocicleta las inmediaciones del Metro Iztacalco y las inmediaciones del Infonavit Iztacalco, al que fueron a refugiarse, por cierto, los asaltantes de la tienda Coppel.

La denuncia fue presentada en la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Iztacalco. Se abrió la carpeta CI-FIZC/IZC-1/UI-1S/D/00330/03-2018. La policía, otra vez, revisó las cámaras, peinó las calles buscando a los responsables.

Pero no logró dar con ellos. Nuevamente no logró dar con ellos.

En el desesperado mensaje que me envió, al hermano de César solo le quedó encomendar “la vida de mi hermano a Dios”.

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“Te ruego Señor que lo dejes vivir entre nosotros. Y que él pueda seguir disfrutando de sus hijos”, escribió con esperanza.

Con su única esperanza.

Retomado del ElUniversal

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