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CDMX

Invitan productores a consumir árboles de Navidad mexicanos

«Venga, escójalo y córtelo usted mismo porque es un árbol de Navidad 100 por ciento cultivado y comercializado por manos mexicanas», es la invitación que los productores Israel Hernández Mota y Benito García hacen a la ciudadanía desde el Centro Piloto Lomas de Tepemécatl, en la comunidad Santo Tomás Ajusco, alcaldía Tlalpan.

Sus plantaciones, que tienen una antigüedad de 22 y 25 años están ubicadas en el kilómetro 12.5 de la carretera Picacho Ajusco, donde este fin de semana esperan recibir a las y los capitalinos que deseen adquirir un arbolito de Navidad para celebrar las fiestas decembrinas y al mismo tiempo ayudar al medio ambiente.

«Desafortunadamente hoy en día la competencia es fuerte, en el sentido de que las personas compran árboles de Estados Unidos y Canadá», comenta Israel Hernández, presidente del Centro Piloto Árboles de Navidad de la Comunidad Santo Tomás Ajusco.

Israel cuenta con un promedio de 60 y 82 hectáreas donde siembra árboles de Navidad, es decir, pinos que son plantados sólo con el fin de ser utilizados  en Navidad y que cuentan con la certificación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), lo cual evita la deforestación de los bosques.

En cada hectárea Israel tiene aproximadamente entre 3 mil y 3 mil 500 árboles, es decir, casi 2 millones de árboles de Navidad. Asegura que estas plantaciones no se terminan ya que cada año se está regenerando y reforestando.

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Explica que no se trata de tala de árboles sino de cortes que permiten dejar ramas para que se vuelva a formar otro pino.

«Nosotros tenemos árboles que les llamamos de tocón, en este caso cuando se corta el árbol primario se deja una rama o dos y en temporada de lluvias se endereza, nosotros le llamamos poner un tutor, en este caso una especie de horqueta que está sosteniendo para enderezar la rama y de inmediato se va formando otro árbol y es más rápido el crecimiento, las raíces del mismo árbol ya están más crecidas , jala más nutrientes”, explicó.

“Estamos hablando que si un árbol tarda entre 7 y 8 años, el árbol de la rama se va formar en 4 o 5 años, estamos sacándole un promedio de dos o tres años de ventaja de crecimiento y en lo personal tengo ya tocones donde se está formando hasta el cuarto árbol, es decir árboles de varias generaciones», precisó.

Israel platica que sus hectáreas eran un suelo erosionado donde el cultivo tradicional ya sólo daba para el auto consumo, por lo que se decidió cambiar de agrícola a forestal.

Reitera que en el Centro Piloto Lomas de Tepemécatl se cultivan árboles 100 por ciento mexicanos, conocidos como acayahuite, cuyo nombre comercial es vikingo: «Son árboles que en 7 u 8 años ya están de una altura de 60 a 2 metros. Tenemos aproximadamente 22 años, en 1997 se establecieron las primeras plantaciones. Hemos ido vendiendo de menos a más. Recuerdo la primera venta que hicimos fueron 30 árboles entre toda la sociedad el primer año, el segundo año fueron 300 y después mil y así sucesivamente».

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Israel y Benito coinciden en que la competencia también está con los árboles de plástico:

 «La gente piensa que si compra un árbol artificial le durará 5 o 10 años pero esto va en contra del medio ambiente ya que desde que se está haciendo ese árbol está contaminando porque viene de otras cuestiones como del petróleo u otros fósiles que contaminan y cuando lo desechan va a tardar más años en degradarse, sin embargo, estos árboles naturales se degradan en el mismo año y los que nos regresa la ciudadanía, la que viene a comprar, contribuye a que hagamos composta y ésta nos sirve para que vayan creciendo más».

Reconocen que es un trabajo arduo, pero cada día se esfuerzan más porque lo importante es seguir transmitiendo esa tradición de la Navidad, y que el cuidado del medio ambiente se transmita de padres a hijos. «Al comprar un árbol aquí se está contribuyendo con el medio ambiente», expresa Benito.

Menciona que cultivar esta especie no es difícil, aunque si complicado porque llegan a cierta altura para poder comercializarse. Agrega que tiene 25 años con las plantaciones comerciales en el Centro Piloto Lomas de Tepemécatl y exhorta a la gente a que consuma productos hechos en México, como los árboles que cultivan comuneros y ejidatarios para celebrar la Navidad en los hogares capitalinos.

«Aquí les explicamos dónde aplicar el corte para podar el arbolito y dejar la rama para que se vuelva a formar otro pino. Tenemos registro forestal y la autorización de las plantaciones. Aquí van a encontrar un día de esparcimiento y recreación dentro de las áreas forestales que en el Centro de la Ciudad de México no se tiene», señala Benito.

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«Nuestro planeta se está asfixiando de tanta cosa artificial, de plásticos, lo natural siempre va a garantizar la supervivencia tanto de los habitantes del país, de la ciudad y del campo. Todos debemos hacer un esfuerzo común para sacar adelante al planeta», recalca.

Los productores puntualizan que a las personas que vayan por su árbol de Navidad al Centro Piloto Lomas de Tepemécatl, en la comunidad Santo Tomás Ajusco, se les entregará su remisión de corte que es la autorización por parte de la Semarnat y que avala el registro de la plantación y del productor.

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