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Sociedad

Fuente de los Frailes y Reloj del Gallito, principales monumentos de Puebla

El Centro Histórico de Puebla fue declarado Zona de Monumentos Históricos el 18 de noviembre de 1977, lo que significó que los edificios históricos contenidos en el área declarada tuvieran a partir de esta fecha protección legal por leyes federales.

El primer cuadro de la ciudad de Puebla conserva 2 mil 619 monumentos en 391 manzanas, distribuidos en 6.9 kilómetros cuadrados, mismos que fueron integrados al expediente que se presentó para obtener la declaratoria de Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO por sus siglas en inglés).

La zona de monumentos de Puebla se integra por inmuebles construidos entre los siglos XVI y XIX destinados al culto religioso, a fines educativos, asistenciales, y en su mayoría al uso particular.

De acuerdo a Eduardo Merlo Juárez, arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Puebla, los monumentos en todas las ciudades; además de conmemorar para lo que están hechos, se vuelven puntos de referencia para los propios habitantes.

Para que una escultura sea considerada como monumento debe tener como característica que ésta tenga un pretexto, que esté dedicada a algo o alguien que tenga que ver con la historia de la ciudad, con sus tradiciones, con sus leyendas, y que a medida que la gente lo va viendo, lo reconoce y luego lo convierte en algo propio.

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En entrevista con Notimex, explicó que en Puebla hay varios monumentos, pero los más emblemáticos son la Fuente de los Frailes, El Reloj del Gallito, El Ángel Custodio, La Fuente de los Muñecos, La Fuente del Paseo Bravo y el Arco de Loreto.

La Fuente de los Frailes es un monumento que se localiza en la entrada a la colonia La Paz, en la parte alta de la ciudad de Puebla.

“Curiosamente no hay ningún fraile en la fuente, son los arcángeles Miguel, Gabriel, Rafael y Uriel que miran hacia los cuatro puntos cardinales, pero alguien les vio cara de frailes y se le quedó el nombre”, indicó el historiador al tiempo de subrayar que este fue el primer monumento que se hizo con concreto armado en 1957.

El cerro de San Juan comenzó a fraccionarse, entonces los desarrolladores optaron por poner este monumento para anunciar el fraccionamiento, debido a que la gente no pasaba por esos rumbos.

Ahora, el monumento también sirve como referencia para indicar el inicio de una de las avenidas más transitadas de la ciudad por el importante número de comercios ahí establecidos, principalmente restaurantes, bares y cafeterías.

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Hace unos años –relató- el gobierno municipal la desmontó con el propósito de hacer un paso a desnivel y pensaron que era de piedra y la desbarataron. Afortunadamente alguien tuvo la idea de sacarle un molde de fibra de vidrio y gracias a eso se pudo reconstruir. Hoy ya no es de concreto armado, sino de fibra de vidrio.

Metros más adelante en dirección al Centro Histórico se encuentra la Torre del Gallito. Se localiza en las inmediaciones de la Avenida Reforma y 11 Sur, y se trata de una donación que hizo la colonia francesa a los poblanos en 1921, como un pago o “reparación de daños” por los estragos que los franceses ocasionaron en el año de 1863, cuando la famosa toma de Puebla.

Este monumento es el más famoso entre los poblanos y muy referente entre ciudadanos y turistas. La gente dice “nos vemos en el gallito”, porque en la parte superior del reloj hay un gallo, ya que este animal es el símbolo de Francia.

Para marchas, manifestaciones, reuniones, peregrinaciones y hasta para citas entre enamorados, este es el punto de partida para dirigirse sobre la calle Reforma hasta llegar al zócalo de Puebla.

En la colonia Xonaca, en la zona oriente de la capital del estado, se ubica la Fuente de los Muñecos, una construcción de Carlos Díaz Pumarino, según se puede leer en la placa que permanece en el interior de la fuente.

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Es un monumento que se localiza en el barrio de Xonaca, al oriente de la capital del estado, donde los vecinos incluso han recreado una leyenda en la que atribuyen que este par de niños desaparecen por las noches, y en el día vuelven a estar postrados a la mitad de la fuente.

“Este monumento fue para ponderar la educación socialista en la época del presidente Lázaro Cárdenas. Está el niño y la niña con sus pantaloncitos de peto en color beige como se usaba en las escuelas de los años 30 del siglo pasado. La gente olvidó por qué fueron puestos estos niños, pero todos saben que es la Fuente de los Muñecos”, mencionó Eduardo Merlo.

En el año 2003, en las inmediaciones del Boulevard 5 de Mayo y 3 Oriente, límite natural entre la primitiva traza española de la Puebla del siglo XVI y el barrio indígena de Analco, autoridades estatales y municipales develaron El Ángel Custodio, una obra del escultor chihuahuense Enrique Carbajal mejor conocido como Sebastián.

Este monumento, de 17 metros de altura, en color amarillo y hecho a base de hierro esmaltado en acrílico, se volvió controversial cuando se develó, tanto que los poblanos le han dado otro nombre, dejando de lado el título original.

Merlo Juárez abundó que esta estructura ha sido bautizada por los poblanos de diferentes maneras, pues según encuentran diversas figuras menos la de un ángel custodio; por ello le llaman el “monumento a los ovarios, a las trompas de Falopio, el monumentote, o el amarillo”.

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En su base permanece enterrado un pequeño cobre que resguarda varias cartas escritas por poblanos, expresando sus anhelos y deseos para Puebla del 2031, año en el que Puebla cumplirá 500 años de haber sido fundada.

Unos escalones y unas jardineras con bugambilias adornan el conjunto escultórico, entorno del cual y sobre el último escalón fueron empotradas 26 estrellas marmóreas que tienen inscritas el nombre de 26 personas consideradas en ese momento como representativas de Puebla.

El arqueólogo también mencionó La Fuente del Paseo Bravo, que originalmente se construyó con motivo del cuarto centenario de descubrimiento de América, pero la obra se terminó en 1921 y por la demora dijeron que se construyó para conmemorar la consumación de la Independencia de México.

La fuente es de estilo neocolonial con azulejos y ladrillos. En la cara que mira al oriente tiene un mural de mosaico en el que se muestra a Cristóbal Colón descubriendo América, en tanto que la contracara se aprecian pasajes de la fundación de Puebla.

El Arco de Loreto es otro monumento reconocido por los habitantes de esta ciudad y de sus visitantes, ya que está en la subida al cerro donde se desarrolló la Batalla de Puebla entre el ejército trigarante contra el francés.

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Eduardo Merlo informó que algunos señalan que éste es el Arco del Triunfo, pero eso es un error, porque este monumento es la portada del camino que conducía a la ermita de Nuestra Señora de Loreto que en 1815 quedó integrada con el Fuerte de Loreto.

La construcción posee un relieve donde los ángeles están trasladando la casa de la Virgen María a la ciudad de Loreto en Italia, y la ermita recuerda estos momentos de la historia sagrada.

Todos los monumentos mencionados por la noche están debidamente iluminados, a veces con luz blanca y en otras ocasiones con luz de color para dar realce a las estructuras.

A decir del historiador, los poblanos junto con las autoridades municipales trabajan en mantener en buen estado estos sitios debido a la importancia que tienen y el valor histórico que poseen.

La Ciudad de México por ser más grande tiene mayor número de monumentos, también porque cada gobierno ha puesto una escultura para recordar su gestión; pero Puebla tiene muy bonitos y mucho más monumentos si se compara con ciudades como Morelia, Mérida, Guadalajara, Zacatecas y Querétaro,

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Para que las nuevas generaciones conozcan de los monumentos de cada ciudad, su origen e historia, el investigador recomendó que los gobiernos municipales, estatales y federales, hagan uso de las redes sociales para promover este tipo de edificaciones.

También se pronunció a favor de programas que brinden esa información de una manera dinámica a las nuevas generaciones para que les atraiga, “no discursos históricos que a veces son aburridos o que no dicen mucho, sino pláticas cortas para que ellos se vayan familiarizando con estos monumentos”.

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