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El caso Macedonio

Por Onel Ortíz Fragoso @onelortiz

Con relación al polémico caso de Félix Salgado Macedonio, su candidatura y acusaciones de violación, no se vale nadar de muertito. Es necesario asumir una posición, porque de la forma como se resuelva este caso definirá el estado que guarda no una candidatura o el prestigio de un partido, si no el momento en el cual se encuentra la democracia mexicana en cuanto a sus deformaciones y fortalezas.

Antes de fijar posición digamos lo siguiente. Primero. Al menos existen cinco acusaciones por violación, abuso sexual y otros delitos en contra de Salgado Macedonio ocurridos a lo largo de una década, que por diversos motivos, no avanzaron.

Segundo. Existe una contienda electoral polarizada, donde los adversarios no se tientan el corazón para recurrir a todo tipo de acciones con tal de descarrilar al contrincante. No podemos perder de vista que quien reactivó el tema en primer lugar fue un ex procurador de un gobierno priista. En este momento, el ahora candidato de Morena al gobierno de Guerrero es sólo presunto responsable y como tal, conserva sus derechos políticos.

Lo más importante: las víctimas merecen justicia, más allá del tiempo o los motivos por los cuales sus denuncias no avanzaron. Por supuesto que la reacción de empatía de mujeres y hombres con ellas han sido muchas y legitimas. Las autoridades y los dirigentes partidarios no pueden echarlas en saco roto.

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Desde la Presidencia de la República y desde la presidencia de Morena se dice que la gente decida con su voto si apoya o no a su abanderado en Guerrero. Considero que no se le puede dejar a la democracia lo que corresponde resolver a la justicia. Por definición, los ciudadanos votan por un partido, por un programa y por una persona, al cual apoyan o rechazan, no está en su esencia, ni en su forma, juzgar delitos.

Aquí el orden de los factores sí altera el producto. Si esta candidatura sigue, Salgado Macedonio tiene enormes posibilidades de ganar dado el apoyo del que goza el Presidente de la República en esa entidad, pero si no hay condena o absolución respecto a las acusaciones en su contra, el costo para Morena, para el proyecto de la 4T, para el propio Presidente de la República y para la democracia será enorme.

En las próximas semanas o meses, ya con las campañas encarriladas, lo que podría aparecer son videos, fotos, testimonios y nuevas evidencias de este caso, que escandalizarían a la opinión pública con fines electorales, pero que no servirían para hacer justicia.

Mi posición: Félix Salgado Macedonio debe ser juzgado por los delitos que se le imputan y si es culpable, sentenciado. Tiene derecho al debido proceso y a la presunción de inocencia. Por su trayectoria, él mismo debería poner en pausa o renunciar a su candidatura, pues al final el prestigio y la dignidad son más importantes que cualquier puesto. Si no lo hace, tal vez cumplirá su sueño de por fin ser gobernador, pero nunca se quitará la etiqueta de violador.

Este es justo el momento, cuando Morena debe demostrar su mayoría de edad política y su carácter de fuerza mayoritaria en el país, para demostrar que es capaz de escuchar a sectores de la sociedad; tener capacidad de diferenciar entre lo esencial de lo contingente, de lo que corresponde a la democracia y de lo que toca a la justicia.

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